TERMINÓ LA SOLEDAD DE COMBA

TERMINÓ LA SOLEDAD DE COMBA

Jorge Combariza Vargas, uno de los mejores tenistas de Colombia en toda su historia, murió el pasado domingo en Bogotá sumido en la más absoluta soledad, igual como había vivido los últimos años de su vida.

09 de diciembre 1997 , 12:00 a. m.

Como un homenaje a este boyacense, EL TIEMPO publica un reportaje del periodista Eliécer Ortega que apareció en nuestro diario el 27 de febrero de 1994: La 17 es una de esas calles sin historia en el centro de Bogotá. Está llena de comercios ruidosos y parqueaderos, y el tránsito la atraviesa infatigable de oriente a occidente. En un antiguo edificio de tres pisos de esa calle, Jorge Combariza vive soportando el paso destructor de unos 81 años felices al comienzo y desastrosamente mal vividos al final.

Quien está familiarizado con el tenis colombiano, sabe perfectamente quién es Combariza, Comba , como lo llaman sus amigos, cuyas hazañas deportivas lo convirtieron en el ídolo preferido de los principales clubes campestres de Bogotá y Medellín durante los años treinta a los cincuenta.

Comba nunca se casó. Dice que estuvo a punto de hacerlo tres veces. Toda su familia, los padres Domingo Arturo Combariza Mariño y Soledad Vargas de Combariza y dos hermanos, desaparecieron, dejándolo solo. Pero si Dios no le dio hijos y le arrebató la familia, sí tuvo compasión de él y le dio buenos amigos.

La historia de Comba parece un laberinto en el que se alternan momentos fulgurantes y circunstancias aflictivas. Si se juzga por las fotografías y las anécdotas que hay de él, era el niño mimado de la alta sociedad bogotana en los tiempos de una gloria tenística doméstica. Pero el tiempo pasó, no hubo previsión y dos fracturas de cadera, un par de infartos y para rematar una trombosis, el pasado 31 de enero, terminaron por abatirlo, recluyéndolo en el pequeño apartamento de la 17 en el que vive desde hace 25 años.

Cómo sufro Soy medio hombre, y cómo sufro , dijo Comba , con ese tono pastoso de quien ha sufrido una lesión cerebral, convertido en un ovillo al descansar en un sillón en la habitación donde ahora se pasa todo el tiempo, atendido las 24 horas del día por una joven enfermera que lo baña, lo viste, lo alimenta y lo cambia de sitio alzando su cuerpo frágil como una caña de no más allá de 40 kilos de peso, al trasladarlo de la cama al sillón y viceversa.

Comba ganó 480 trofeos en su carrera deportiva y el presidente Virgilio Barco lo condecoró con la Cruz de Boyacá. Pero este hombre, nacido un 14 de diciembre de 1912 en Tunja, hijo de un gobernador de Boyacá y cuyo abuelo, sin acordarse del nombre, dice que fue general de la Independencia, nunca recibió un premio en efectivo.

Lo único que gané fueron copas, medallas y condecoraciones. Pero nunca un centavo. En ese tiempo no se acostumbraba pagarle a los deportistas , se lamentó amargamente para añadir en tono casi inaudible: No me acuerdo cuando gané mi primer título. Debió ser en el 28 ó 29 .

Sobre el televisor en la habitación, frente al lecho, se ven dos copas opacas y enmohecidas de unos diez centímetros de alto. Una la ganó en el tenis en 1925, en la Escuela Ricaurte. La otra se la dieron como campeón bogotano de bridge en 1964, otro deporte que lo apasionó. Los restantes de los 480 trofeos que acumuló como un tesoro sin valor se exhiben en una vitrina en el América Tenis Club, luego de que los ladrones se le metieron un día al apartamento.

La gente, cuando recuerda a Combariza, habla de duelos legendarios en un tiempo en el que los tenistas salían al campo de juego vestidos como caballeros. Lucían blancos pantalones con chaquetas oscuras cruzadas, bufandas inmaculadas y viseras. Después se conformaron con los suéteres y los shorts.

Pero Combariza, quien a mediados de los años veinte dominó rápidamente en el tenis bogotano, no fue el primer campeón nacional cuando el torneo se disputó por primera vez en 1931. El título lo ganó Fabio Villegas y el segundo fue para Carlos J. Echavarría. Combariza, que había perdido esas dos finales, al fin ganó el suyo en 1934. Y, en adelante, fue imparable, hasta cuando comenzaron a aparecer los William Alvarez y compañía que, económicamente, le cambiaron la cara al tenis colombiano.

No puedo dormir mucho, todo el tiempo me duele mucho el cuello y también las piernas , se queja Comba , casi oculto en el sillón por las sábanas que lo cubren mientras hurga trabajosamente en su memoria para traer al presente hechos que alguna vez lo marcaron o lo hicieron feliz en la vida, cuando lucía elegantes fraques y lo rodeaban hermosas mujeres y hombres importantes.

Yo dejé todo por el tenis. Nunca me interesó ganar dinero. Eso no se usaba en esa época. Mi padre era quien tenía que costearme todos los viajes al exterior, cuando tenía que jugar torneos , recordó después refiriéndose a sus viajes a Inglaterra, Francia e Italia. En una foto se le ve con gabardina en mano y unas palomas al frente en la Plaza de San Marcos de Venecia.

Memoria estéril Nunca recibí ni cinco pesos , vuelve a lamentarse y recordando sus duelos con Carlos J. Echavarría, dijo nostálgicamente: Fue una época extraordinaria. Yo estimaba mucho a Carlos, era muy buen amigo mío. Ambos siempre llegábamos a la final. Nadie nos ganaba .

Mi memoria se ha vuelto estéril , dijo fatigadamente al preguntársele quiénes habían sido las mujeres que cortejó con intención de contraer matrimonio. Sin darse por aludido, preguntó a su vez: No me acuerdo del presidente que me dio la primera Copa , y pidió que le mencionaran los nombres de los presidentes a partir de los años veinte (Pedro Nel Ospina, Abadía Méndez, Olaya, López, Santos, otra vez López, Lleras, Ospina, Gómez, etcétera).

Al irlos enumerando, respondía a cada uno con un no , pero dijo: Todos fueron amigos míos e iban a mis partidas de tenis. En ese tiempo iba mucha gente al tenis , y comenzó a quejarse de algún dolor.

No tengo un sueño tranquilo; es que no duermo , dijo de las pesadas horas de la noche en completa soledad. Tengo unas píldoras, pero no duermo. Algunas veces las tomo y puedo dormir. Me paso hasta diez días sin dormir. Lo que más me afecta es que perdí la memoria. Escasamente me acuerdo de cómo me llamo yo .

Su voz solitaria siguió escuchándose, aun después de haberse despedido de él, dejándolo en compañía de la enfermera Rocío, una mujer casi tan pequeña como ahora es el inestimable Comba , el hombre que posiblemente quedará en la historia, gracias a una Fundación que sus amigos intentan crear para ayudarlo en el tiempo de vida que le queda y después convertirla en escuela de tenis para preservar su memoria entre las nuevas generaciones.

Ganó 468 trofeos Nombre: Jorge Combariza Vargas.

Lugar de nacimiento: Tunja.

Fecha de nacimiento: 14 de diciembre de 1912.

Primer título nacional: 1934.

Medalla de oro en los Juegos Bolivarianos-38, en Bogotá.

A lo largo de su carrera deportiva, en una época en que esta actividad era ciento por ciento aficionada, ganó 468 trofeos.

Actuó también en varios torneos internacionales y de Copa Davis, fue el primer capitán de Colombia en este certamen. Igualmente se desempeño, al final de su carrera deportiva, como juez de silla y juez general.

Vivió de la fundación Jorge Combariza , fundada hace ocho años por un grupo de amigos, con la única finalidad de proveer al destacado ex deportista de los recursos mínimos para su subsistencia y atención médica.

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