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EL RÉGIMEN SUBSIDIADO ANDA A MEDIAS

EL RÉGIMEN SUBSIDIADO ANDA A MEDIAS

En Tolima más de mil personas pudientes, propietarias de establecimientos comerciales y públicos, tienen carné del Sisbén, el cual los identifica como pobres absolutos y de paso les da prelación para ser cubiertos por el Régimen Subsidiado de Salud. (VER GRAFICO: ASI FUNCIONA EL REGIMEN SUBSIDIADO)

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
08 de diciembre 1997 , 12:00 a. m.

Esa situación, que fue denunciada el jueves pasado por la Contraloría de aquel departamento, es apenas una de las varias contradicciones del sistema de salud que la Ley 100 ideó para que los sectores más necesitados de la población tuvieran acceso a la salud antes del 2.000.

Los distintos actores del sistema dan en voz baja quejas, que no se traducen aún en denuncias formales con nombres propios. También se dice que hay políticos ofreciendo la afiliación al Régimen Subsidiado como si fuera un regalo suyo y no del Estado y que algunas Administradoras de Régimen Subsidiado (ARS) cobran el dinero destinado a los usuarios, pero no les entregan los carnés, sin los cuales éstos no pueden hacer efectivos sus derechos.

Y las sorpresas no paran allí: Hay afiliados al Sisbén no muestran su carné cuando son atendidos en hospitales públicos, con lo que se genera un doble pago por el mismo paciente; que de los más de 10 millones de pobres que debieran ser los primeros beneficiarios, muy pocos conocen de qué se trata el asunto; que las cifras de afiliados que muestra el gobierno no corresponden a la realidad, o bien porque no es lo mismo estar inscrito que carnetizado, o bien porque la gente no sabe cómo utilizar su tarjeta de salud.

En fin, a pesar de que se ven avances como una importante cobertura en poco tiempo, se piensa que el Régimen Subsidiado tiene problemas graves en su aplicación y que aún le falta mucho para convertirse en la solución para la salud de los más pobres.

Eso fue puro cuento Por ahora, y en términos prácticos, el reconocimiento como pobre (nivel 1 y 2 del Sisbén) debe servirle a los más necesitados para acceder a los servicios del Régimen Subsidiado de Salud. En el futuro, y en algunos casos actuales, también debería ser útil para la asignación de viviendas de interés social y de cupos en escuelas públicas, además de establecer una prelación para asignación de otros beneficios o subsidios aún no concretados.

Pero aún hoy, nada de esto funciona bien en muchos casos. Alberto Moreno* es un vendedor ambulante y cuando le hablaron del régimen subsidiado y del Sisbén pensó que por fin su familia recibiría atención en salud, pero no fue así.

Tres veces me han encuestado y nunca me han dado nadadice. He ido tres veces al hospital de Meissen y me dicen que todavía no atienden. Me inscribí también en el de Tunjuelito y nada. Fui al de El Carmen y me dieron un recibo en el que consta que en seis meses, si acaso, me hacen otra encuesta. Ahora me enviaron a la sede de Galerías en donde se supone que todo está sistematizado y me informaron que no figuro por ninguna parte, Este vendedor de chance en Bogotá no duda en decir que eso fue puro cuento y que mucha gente ni sabe que existe el régimen. Las expectativas de Moreno y su desilusión muestran dos facetas del régimen subsidiado: el dudoso cumplimiento de las metas establecidas y la desinformación que hace que muy pocos conozcan y reclamen sus derechos.

Así, ni siquiera en los estudios técnicos la identificación como pobre significa la inmediata afiliación al régimen subsidiado (ver gráfico). Aunque, según esos estudios, la meta es cubrir en salud a toda la población colombiana máximo en el 2000, sólo unos cuantos optimistas piensan a esta alturas que se cumplirá dicha meta.

Plata que no llega La Ministra de Salud, María Teresa Forero de Saade, afirma que hoy existen 6 400.000 colombianos afiliados a este régimen. Sin embargo, algunos críticos señalan que esa cifra corresponde al número de personas que aparecen en los contratos firmados entre los municipios y las ARS y no a los usuarios efectivamente carnetizados.

Hay estrategias de algunas ARS para frenar la atención a los afiliados porque el negocio es no atender a los afiliados para no pagar servicios , denuncia Salvador Varela, dirigente del sindicato médico Asmedas.

Varela se refiere al mecanismo según el cual los alcaldes contratan con las ARS no por los servicios prestados en realidad, sino por los que se calculan que se prestarán durante el siguiente mes. Así, tal como funciona el sistema, una ARS pudiera recibir el dinero y no entregar los carnés a los afiliados, con lo cual gastaría muy poco de ese dinero que recibió.

La cifras del Ministerio de Salud parecen confirmar esta percepción: en 1996 las ARS gastaron en salud sólo 46 pesos de cada cien que recibieron por parte de los entes territoriales para atender a sus afiliados y este año gastaron 68 de cada cien.

Según la Ley 100 las ARS deben gastar por lo menos el 80 por ciento de sus ingresos en atención en salud, y si no alcanzan a ejecutar esos recursos, deben constituir un fondo para utilizarlos posteriormente. El restante 20 por ciento se debería ir en gastos de funcionamiento y en utilidades.

Y así como el promedio de las ARS no ha ejecutado los recursos que les exige la Ley, igualmente hay usuarios que generan un doble gasto al sistema porque cuando se enferman ingresan a la red pública de hospitales sin informar que pertenecen a alguna ARS con lo que el gobierno corre con los gastos causados en el hospital y a la vez está dándole un dinero mensual a la ARS por esa misma persona.

La solución, según algunos, sería la puesta en marcha de un sistema de información de todos los afiliados a ARS con lo que, igual que sucede con las tarjetas de crédito, una sola llamada debiera bastar para evitar esa doble facturación.

En medio de estos desajustes del sistema, los pobres sienten que el Régimen Subsidiado es un carro que no acaba de arrancar y un programa gubernamental cuyos recursos no llegaron a donde deberían llegar.

Julio Ospina*, lustrador de zapatos, hace parte de ese grupo de desencantados. A la casa en donde vivo cuenta Julio fueron los encuestadores. Hablaron con la dueña de esta propiedad, de tres pisos. Y ahora ella tiene carné y disfruta de los beneficios del régimen. Los inquilinos en cambio, no hemos sido tenidos en cuenta. Mi suegra es una señora pobre que vive con una hermana. No tienen mayores recursos. A ellas las visitaron y les dieron una categoría alta por lo que no tienen ningún beneficio del Sisbén ese. Ya ve, eso es para los ricos .

*Los nombres fueron cambiados por petición de los entrevistados.

Cómo entrar Para afiliarse al Régimen Subsidiado, debe ser identificado por el Sisbén, un encuesta a través de la cual se obtiene información sobre su situación económica, nivel educativo, número de integrantes de su núcleo familiar, situación sanitaria y ubicación de su vivienda.

Las alcaldías locales deben aplicar la encuesta y asignar unos puntajes según condiciones de vida. Para el sector urbano, el nivel 1 de Sisbén se da entre los 0 y los 32 puntos y para el rural, entre 0 y 18 puntos. En nivel 2 se registra en el sector urbano entre los 32 y los 47 puntos y entre los 18 y 30 puntos en el campo.

Como el sistema no ha acabado de desarrollarse, tener el carné del Sisbén no significa que automáticamente se tendrá derecho a afiliarse a una Administradora de Régimen Subsidiado (ARS), pues cada dirección de salud debe afiliar primero a los más pobres.

Así, tienen prelación para la afiliación a una ARS las mujeres embarazadas y los menores de un año, los habitantes rurales, las comunidades indígenas, los ancianos, el nivel 1 de Sisbén en orden de puntaje de menor a mayor y el nivel 2, también de puntaje menor a mayor. También hay prioridades en algunos casos específicos para madres comunitarias, madres cabeza de familia, enfermos de Hansen, menores desprotegidos y los discapacitados, las personas mayores de 65 años, los campesinos, los trabajadores y profesionales independientes y los deportistas y demás personas sin capacidad de pago, así como los colombianos desmovilizados que se acojan a procesos de paz.

En la mayoría de los casos la afiliación rige para el grupo familiar y no contempla preexistencias ni periodos mínimos de afiliación para la atención en salud.

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