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PAPÁ NOEL LLEGÓ A ARMENIA!

PAPÁ NOEL LLEGÓ A ARMENIA!

Muchos años de sufrimientos, tristezas y frustraciones deportivas se borraron gracias a dos goles de Daniel Tilger, que le dieron al Deportes Quindío un triunfo 2-1 sobre el Deportivo Cali y un cupo en la final del Torneo Adecuación. El Quindío administró la ansiedad del contrario y la suya propia.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
08 de diciembre 1997 , 12:00 a. m.

Desde muy temprano, las tribunas del Centenario se fueron llenando. Las banderas verde, amarillo y blanco, del Quindío, se agotaron.

El equipo de Oscar Héctor Quintabani tuvo un fútbol práctico, esperando la propuesta del contrario, sin cambios sustanciales en el esquema que le ha dado tantas satisfacciones.

Para contragolpear estaba la fuerza de Daniel Tilger y la capacidad técnica Daladier de Ceballos, explotando la defensa del Cali que dio muchas ventajas.

Por la izquierda, Aldemir Hurtado se la dejó a Tilger, que la bajó antes de entrar al área, algo incómodo, y venció a Calero, cuando apenas corría el minutos tres del primer tiempo.

Tilger abrió los brazos y corrió hacia oriental, en donde los hinchas cantaba y gritaban el 1-0, el paso a la final del Torneo Adecuación. El argentino, misteriosamente, sacó de su pantalonera un gorro de Papá Noel, se lo acomodó y celebró. Locura colectiva.

Quindío ganaba, no dependía de nadie. Sólo necesitaba los tres puntos, sin importarle para nada lo que pasara en Manizales entre Caldas y Nacional.

El argentino era el hombre de la cancha, el héroe de los quindianos, el hombre que por su fútbol, sus movimientos y sus ganas, podía ampliar el marcador.

Y a los 32 minutos, después de un cobró con pelota quieta, Tilger, por debajo, se la acomodó a Calero. Qué regalo de Navidad! Pero Quindío buscó el regalo desde el miércoles, en Medellín, cuando le ganó 1-0 a Nacional y quedó al frente del grupo y con la mejor opción de ganar un cupo a la final del Adecuación.

El juego La respuesta del Cali fue escasa. Sin sorpresa, sin llegadas peligrosas.

Cali no jugaba el fútbol práctico y de goles, que se le ha visto casi siempre. Hámilton Rícard, el hombre más peligroso del equipo de Reynaldo Rueda, trataba, pero no podía.

En el segundo tiempo, el Cali mostró más. Entraron John Wílmar La Pelusa Pérez y Arley Betancourt por Freddy Hurtado y Oscar Pareja.

Quindío tenía la mejor opción: el marcador a su favor, la hinchada enloquecida, y el manejo del balón. El Cali lucía desesperado.

El público, los 19.006 espectadores que madrugaron a llenar el Centenario, estaba de pie. El Cali reaccionó.

Solo un momento de desconcentración en defensa, a los 36 minutos del segundo periodo, apenas en el segundo remate del Cali en todo el partido, Pelusa Pérez, descontó.

Pero estaba claro. Quindío no perdía. Superior al Cali, que perdió a Carlos Castillo y a Martín Zapata, por el expulsión.

Víctor Gutiérrez, el árbitro del partido, se paró en el centro del campo: 2-1. Ganó el Quindío. La gente no aguantó y se lanzó a la cancha, como si en lugar de un cupo a la final del Adecuación, ayer el Deportes Quindío hubiese conseguido la segunda estrella como equipo profesional, de la que se consiguió en 1956 cuando era el Atlético Quindío, muchos de los que estuvieron en el Centenario ni siquiera se acuerdan.

Papá Noel llegó a Armenia.

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