AHORA, QUÉ TAN BUENA ES SU TIERRA

AHORA, QUÉ TAN BUENA ES SU TIERRA

Toda explotación agropecuaria puede llegar a ser rentable, si se cuenta con buena tierra, es decir, un suelo fértil.

06 de diciembre 1997 , 12:00 a. m.

De tal forma que si quiere rentabilidad en la finca, aquí le planteamos algunas de las muchas formas de determinar la calidad del suelo.

Dos capas de suelo Primero conozca las dos capas u horizontes del suelo, que son las que nos interesan.

La que vemos a simple vista es la llamada capa vegetal, la más importante de la tierra. Se reconoce por su color oscuro y por los restos animales y vegetales que tiene.

Aquí viven la mayoría de los seres vivos de la tierra, encargados de descomponer la materia vegetal que cae al suelo, y la mayoría de las raíces de las plantas.

En los climas cálidos, esta capa es muy delgada y tiende a desaparecer rápidamente si no se la atiende.

En las zonas templadas aumenta la capa vegetal, aunque también es fácil que se pierda como consecuencia de un mal manejo.

En tierra fría el material vegetal se descompone lentamente, lo que hace una capa vegetal muy gruesa y resistente. Esto no quiere decir que se deba descuidar.

Justo debajo de esta capa encontramos la llamada capa madre, generalmente de color amarillo o rojo.

Párese en un lote Sí, párese en un lote cualquiera de su finca, mire hacia el suelo y agáchese: mire, huela e introduzca el machete.

Como otra forma de conocer la tierra, mire las plantas silvestres que crecen; las comúnmente llamadas malezas son una guía para saber de la calidad de la tierra. Así lo reporta en un informe técnico el Centro Internacional de Agricultura Orgánica (Ciao).

La presencia de helechos indica que es una tierra ácida, por lo tanto no requiere aplicaciones de cal.

Si encuentra jengibre, es una señal de que hay mucha agua, es decir, que su lote está cerca de nacimientos o quebradas.

La llamada pringamoza está relacionada con sitios donde hay mucha materia vegetal en descomposición. De allí podrá obtener una buena tierra abonada.

Finalmente, el Ciao señala que las plantas conocidas como la masiquía o cadillo muestran que la tierra es suelta, fértil y apta para sembrar.

No es un concepto subjetivo: el olor también es fundamental para conocer la tierra.

Por ejemplo, ese olor que produce el bosque cuando empieza a llover es el mismo que debería tener el suelo de la finca.

Haga entonces la prueba con una sola manotada. Si huele a monte mojado, tiene en sus manos tierra fértil; si no tiene ese olor y su color no es tan oscuro, le falta materia vegetal.

Si por el contrario, huele a podrido, necesita cal. Cuando este olor corresponde a suelo de tierra fría, se recomienda picarla como mecanismo de ayuda a la descomposición del material vegetal.

Clave el machete Por último, cómo probar si la tierra del suelo está suelta o compacta? Cuando se puede enterrar el machete sin mucho esfuerzo, quiere decir que la tierra está suelta.

Este es un aspecto importante porque la fertilidad del suelo depende más de lo suelta que esté la tierra, que de su misma composición.

La tierra se vuelve suelta o se afloja por medio de la acción de la vida que hay en ella.

Cuando está apretada y hay que hacer mucha fuerza para clavar el machete, se deben aplicar las recomendaciones de un técnico agrícola, con el fin de que la vida prospere y pueda aflojar la tierra.

Picar la tierra y echarle materia vegetal es la mejor recomendación.

En la zona cafetera del centro del país, la sabiduría popular campesina dice que el mejor abono para doña finca es la huella del zapato de Don Gerente en su tierra .

La vida que se encuentra en el suelo Sólo basta agacharse y levantar la capa superior del suelo.

Qué encontró? Por supuesto que seres pequeños a simple vista, otros muy pequeños que puede observar con una lupa y otros pequeñísimos, para lo cual se requiere microscopio.

Dentro de los pequeños encontrará lombrices, líquenes, hormigas, termitas, caracoles y babosas.

Según la publicación, Suplemento Técnico No. 3 del Centro Internacional de Agricultura Orgánica (Ciao), las lombrices son las más efectivas mejoradoras de la tierra, arreglan el pH y facilitan la toma de otros nutrientes por parte de las plantas.

Los cienpiés y milpiés viven en la hojarasca y junto con las termitas y hormigas construyen galerías en la tierra que ayudan a la aireación y distribuyen otros organismos que descomponen la materia orgánica.

Los muy pequeños son los nemátodos, colémbolos y ácaros, que digieren una gran cantidad de materia orgánica.

Si usa el microscopio verá bacterias, hongos, actinomicetos, algas, levaduras y virus, que en su gran mayoría contribuyen al reciclaje de nutrientes al descomponer materia orgánica.

Algunos toman nitrógeno del aire y lo agregan al suelo. Los actinomicetos pueden producir antibióticos, que impiden el desarrollo de otros microorganismos Que la examine un experto Por medio de un examen de laboratorio se puede determinar con mayor exactitud el análisis químico del suelo.

De esta forma podrá saber de las cualidades del suelo y si resulta apto para desarrollar la actividad agrícola o pecuaria que quiera o haya pensado.

Dicho examen se practica tomando una pequeña manotada de tierra denominada muestra de suelos. El resultado que usted recibirá contiene la siguiente información: * Textura, es decir el tamaño de los componentes, como arenosa o arcillosa. La textura ideal es cuando el análisis reporta suelo franco.

* PH, determina el grado de acidez o alcalinización de los suelos en una escala de 1 a 14. Debe conservarse entre 5 y 5,5.

* Aluminio (Al me/100gr), el rango adecuado debe estar entre 0,9 y 1,1 miliequivalentes por cada 100 gramos de suelo.

* Porcentaje de materia orgánica (%mo) es el contenido de materia orgánica y animal en descomposición. A partir de 5% es un índice aceptable.

* Magnesio (Mg me/100gr), un rango adecuado debe estar entre 0,5 y 0,9 miliequivalentes por 100 gramos de suelo.

* Fósforo (P ppm), el rango adecuado debe estar entre 6 y 14 partes por millón.

* Calcio (Ca me/100gr), debe estar entre 1,6 a 4,2 miliequivalentes por cien gramos de suelo.

* Potasio (K me/100gr), debe estar entre 0,29 a 0,41 miliequivalentes por cien gramos de suelo.

En los resultados le detallarán la presencia de otros elementos menores, tales como cobre, zinc, boro, manganeso y azufre.

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