LOS NIÑOS PUEDEN TENER ARTRITIS

LOS NIÑOS PUEDEN TENER ARTRITIS

Si su niño tiene fiebre, malestar general e irritabilidad, quizás estos síntomas le hagan pensar en una gripa, pero no necesariamente es así.

07 de diciembre 1997 , 12:00 a. m.

El asunto puede ser más grave.

Estos signos reflejan, a veces, un caso de artritis reumatoidea juvenil, un problema que no respeta sexo, raza ni localización geográfica.

La artritis es la inflamación de las articulaciones y la artritis reumatoidea juvenil, también conocida como enfermedad de Still o como artritis juvenil, es común en la población menor de 16 años y se presenta más en las niñas.

Esta artritis puede comprometer una o más articulaciones y otros órganos del cuerpo como el corazón o los pulmones, llevando incluso a deformidades y grandes discapacidades.

Además de la fiebre y el malestar general, los niños presentan otras señales como falta de apetito y pérdida de peso.

Si ya comenzaron a caminar, pueden dejar de hacerlo. También presentan dificultad para voltearse y es probable -con los bebés- que la mamá siempre los encuentre en la misma posición , dice Oscar Uribe, jefe del Servicio de Reumatología, de la Universidad de Antioquia, en Medellín.

Si la mamá es más detallista, empieza a notar que las articulaciones del niño han aumentado de volumen, se han vuelto más gordas o más gruesas, y si las palpa nota que se tornan mucho más calientes que el resto de la extremidad.

En algunos enfermitos se encuentra también un cambio de coloración en la piel, que se torna rojiza, lo que llamamos eritema , dice Uribe. Esto indica que hay gran inflamación, lo que causa la inmovilidad.

Muchas veces, a la par con las grandes temperaturas, aparecen brotes en la piel y dolor de garganta, lo que se confunde con una infección. De ahí la importancia de un diagnóstico adecuado.

Causa desconocida El porqué de la artritis reumatoidea juvenil no se conoce. Sabemos que hay factores hereditarios o sea, genéticamente determinados; que existen factores ambientales como infecciones y también causas como traumas o golpes , dice Hermann González, reumatólogo de la Fundación Valle de Lili, profesor de la Universidad del Valle.

Según los especialistas, es importante establecer un diagnóstico adecuado y descartar otros problemas que pueden confundirse con una artritis.

Un reconocimiento adecuado va a llevar a un tratamiento adecuado, a prevenir deformidades o lesiones que van a generar discapacidad en el niño. Hay que recordar que los niños tienen un mejor pronóstico en las enfermedades reumatológicas que los adultos , dice Carlo Vinicio Caballero, reumatólogo y profesor de la Universidad del Norte, en Barranquilla.

En general, el manejo de la enfermedad reumatoidea en los niños debe ser multidisciplinario: reumatólogo, pediatra, fisiatra, sicólogo o psiquiatra y ortopedista infantil. La idea es modificar el curso de la enfermedad.

Según Luis Alberto Ramírez, presidente de la Asociación Colombiana de Reumatología, en los últimos años se han desarrollado avances terapéuticos que incluyen marcadores apropiados en la sangre para determinar el tipo de artritis y medicamentos antiinflamatorios con menos efectos secundarios.

Lo que no existe es una cura para la artritis. Por eso los especialistas insisten en que no son ciertos esos mensajes que hablan de curación con pócimas, de brebajes, baños o sustancias milagrosas .

Mucha actividad Dentro de las novedades en el manejo de la artritis reumatoidea juvenil, y en general de todas las artritis, está el concepto de ejercicio, hasta hace unos años vedado o prohibido.

Hoy en día, el ejercicio es clave. Según Uribe, el mejor programa de rehabilitación para un niño es dejarlo hacer absolutamente todo. En la medida en que esté discapacitado o que tenga dolor, él mismo se va a inmovilizar.

Por eso, es importante que los padres de familia le dejen libertad y no le prohíban salir o montar en bicicleta o caminar. La actividad, dicen los expertos, va a prevenir deformidades por atrofia.

Otro consejo importante para los padres es aprender a usar algunas férulas o aditamentos que protejan las articulaciones de la deformidad y conocer ciertos ejercicios que disminuyen o previenen la atrofia muscular, los cuales se aprenden durante la orientación fisiátrica que todo niño y sus padres deben recibir.

En cuanto a la alimentación, Uribe afirma que no debe haber modificación alguna. Ningún estudio ha demostrado relación directa entre la producción de artritis o el empeoramiento, con un determinado tipo de alimento .

Lo que sí se recomienda es que el niño tenga un peso ideal. Si está obeso, requiere una dieta de reducción para preservar sus articulaciones y evitar lesiones.

* Este artículo se logró en el marco del I Seminario de Actualización de Reumatología, invitación de la Asociación Colombiana de Reumatología y de Boehringer Ingelheim.

Manejo integral El Instituto Franklin D. Roosevelt, en el marco celebración de sus cincuenta años de funcionamiento y a través del equipo interdisciplinario de reumatología pediátrica, publicó un libro sobre Manejo integral del niño con artritis crónica. Estos son algunos de los apartes: 1. Los padres deben consultar al médico cuando el niño presenta dolores articulares persistentes o inflamación articular.

2. Inicialmente, los exámenes pueden ser negativos y esto no descarta la enfermedad. Por lo tanto, es muy importante que se haga un seguimiento periódico del niño con problema de dolor articular crónico.

3. El tratamiento farmacológico (drogas) es efectivo para controlar la enfermedad y prevenir complicaciones, pero la efectividad del tratamiento depende de la continuidad del mismo y que se modifique de acuerdo a la respuesta del paciente. Se deben vigilar, periódicamente, los efectos secundarios de las medicaciones.

4. El tratamiento de rehabilitación es muy importante y debe iniciarse tempranamente para mantener la movilidad de las articulaciones y prevenir deformidades.

5. Este tratamiento se complementa con un plan casero de ejercicios que amplifica y mantiene los beneficios de la fisioterapia y de la terapia ocupacional.

6. Los niños con artritis crónica están en alto riesgo de desnutrición y deben recibir una dieta rica en proteínas, calcio y hierro.

7. No hay evidencia científica de que suprimir la carne de la dieta cause o evite la progresión de la enfermedad.

8. La enfermedad por ser crónica y potencialmente causa de discapacidad, produce un impacto sicosocial importante. Por lo tanto, las familias requieren orientación sicológica.

9. El niño puede ver afectada su escolaridad. Se requiere apoyo de parte de profesores para maximizar el potencial del paciente y minimizar las limitaciones del niño.

10. En resumen, la artritis reumatoidea juvenil es una enfermedad controlable que requiere un tratamiento integral brindado a través de un equipo interdisciplinario y la adherencia (seguimiento adecuado y permanente de las indicaciones del equipo terapéutico) al tratamiento es determinante en el pronóstico final del paciente.

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