EL HOMBRE CAIMÁN

A comienzos de mayo de este año el teléfono de la casa de Carlos Gil repicó.

07 de diciembre 1997 , 12:00 a. m.

La llamada era de un directivo de Caimanes, el equipo profesional de baloncesto de Barranquilla. Quería invitar al entrenador venezolano para analizar posibilidades de contrato con el club.

Después de conocer la ciudad y la oferta, aceptó la propuesta. Empacó maletas y se vino de Los Teques, un suburbio de Caracas. Allá quedaron su esposa y su hija.

Y hoy, siete meses después, el esfuerzo parece recompensarse. De su mano ha llevado a Caimanes a disputar el título de la V Copa Costeñita frente a Leopardos de Bucaramanga.

La final comenzó con pie derecho para los de Barranquilla. El viernes ganaron el primer partido de la serie, con marcador de 114-95. Anoche se realizaba el segundo encuentro.

Para Carlos Gil, dirigir baloncesto es lo que mejor sabe hacer. Y en su patria ya lo ha demostrado.

Este venezolano de 48 años ha estado al frente de varios equipos de la liga profesional venezolana desde 1984. Trotamundos de Carabobo, Cocodrilos de Caracas y Guaiquerías de Isla Margarita han conocido sus tácticas y estrategias.

También ha dirigido la selección de mayores de su país en el suramericano de Argentina de 1991, los Olímpicos de Barcelona en 1992 y en varios Juegos Panamericanos, Bolivarianos y Centroamericanos.

La final Pero esas participaciones ya hacen parte del pasado. Ahora el presente es esta serie que le podría entregar a Caimanes su segundo campeonato.

Y obedeciendo a las estadísticas y la campaña en las 36 fechas de la temporada regular, Caimanes merecería el título. Porque fue el puntero en buena parte de la primera vuelta del torneo y cabalgó en solitario en el liderato durante la segunda vuelta.

Las expectativas desde que llegué al equipo siempre fueron muy altas y la meta clara: lograr el campeonato y la participación en la Copa Libertadores , explica Gil, quien aun no ha definido con el equipo su permanencia para el próximo año.

Quiero aprovechar para reconocer públicamente el trabajo de los estadounidenses Harold Kelling y Jamie Mahaffe. Puede que no sean espectaculares en su juego pero trabajan en función del equipo , dice Gil. Y lo hace porque considera que en Barranquilla los medios de comunicación no les han dado la importancia que merecen.

Pero no solo los exalta por su forma de juego. También lo hace por su intachable conducta dentro y fuera de la cancha. Por su entrega, los gringos han contribuido mucho y dado el ejemplo. Tienen el perfil ideal de un deportista. . Pero los jugadores colombianos tienen también su reconocimiento. Y el mayor crédito se lo entrega a Jimmy Mosquera, Boris Cantillo y Gustavo Lindo.

No solo habló de su equipo. También comentó las fortalezas de Leopardos. Es un equipo bastante parejo. Cuenta con seis jugadores de mucha experiencia y los dos estadounidenses (McGlother Irving y Cornelius Holden) son muy versátiles .

Carlos Gil ya cumplió el primer objetivo: clasificar al equipo a la Copa Libertadores de baloncesto. Será campeón? Si logra cuatro victorias en esta serie conseguirá la meta. Este es el sueño del hombre caimán .

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