PIPÍN , BUENO EN EL FONDO

PIPÍN , BUENO EN EL FONDO

Las ironías de la vida. Una deficiencia en su nacimiento lo convertiría en un ser superdotado.

06 de diciembre 1997 , 12:00 a. m.

En la Cuba comunista de Fidel Castro de mediados de la década de los sesenta, nació el único hijo de una familia de Matanzas, una población cercana a La Habana. Un lindo y fuerte varón. Parecía un bebé sano. Pero antes de cumplir su primer año de vida sus padres notaron que algo no andaba bien.

El pequeño Francisco no daba señas de caminar ni de hablar. De inmediato acudieron el médico de la familia. El diagnóstico era claro: tenía que ser sometido a un tratamiento de hidroterapia.

Era la forma de hacerle frente al problema sicomotor con que había nacido. Y no solo comenzó a dar rápidamente una notable mejoría por las largas sesiones a que era sometido. Le encantaba estar dentro del agua. Cuando las enfermeras lo sacaban de las piscinas, estallaba en un solo llanto.

A los cuatro años ya caminaba. (ya nadaba). Y comenzó a balbucear sus primeras palabras. Su padre le decía que pronunciara Papá . Y lo más parecido que dijo en ese primer intento fue Pipín .

Es de carne y hueso. No tiene aletas ni escamas. Tampoco se considera Acuamán ni Neptuno, el dios de los mares que tanto habla la mitología griega. Pero es un ser único que tiene desconcertada a la ciencia y la medicina mundial con sus impresionantes marcas en las inmersiones hechas en los diferentes océanos del mundo.

A Francisco Ferreras le dicen Pipín por la anécdota infantil. Y es el actual campeón mundial en buceo a pulmón libre. La semana, gracias a la gestión de Aviancaciones, la revista Notibuceo, el Centro de Buceo Pablo Montoya, Escuba (de Medellín), y FedeCas (la Federación Colombiana de Actividades Subacuáticas) estuvo en San Andrés, Cali, Medellín y Bogotá. Dictó clínicas, charlas y conferencias sobre las potencialidades acuáticas del ser humano Francisco, el hombre Cuando sus padres abandonaron Cuba, dejaron al pequeño Pipín al cuidado de los abuelos. Ellos lo internaron en una escuela de natación y a los 16 años hizo parte del equipo nacional y participó en dos Olimpiadas Junior: una en Bulgaria y otra en Alemania Democrática.

Pero a su regreso se decidió por la pesca. Era el oficio de sus abuelos. Y fácilmente lo aprendió. Cuba está plagada de pescadores, por lo que los peces cada vez se fueron retirando de la plataforma marina y comenzaron escasear en la superficie. Se encontraban cada vez a mayores profundidades , recuerda Ferreras. Entonces decidió aprender las técnicas para descender más. Y así lo hizo con un militar ruso.

No hizo estudios superiores sino que se dedicó a estudiar la fisiogía del ser humano y las potencialidades del ser humano. El yoga y el budismo lo atrajeron. Y se fue a un convento de monjes en la India por 9 meses para aprender las técnicas.

Cuando escuchó sobre los campeonatos de buceo a pulmón libre también se interesó. En 1983 batió el récord mundial al alcanzar 65 metros pero por no haber jueces presentes no fue reconocido. Pero el gobierno cubano, el que tanto defendía, lo acusó de hacer locuras delante de turistas. Perdió el trabajo hasta 1987. Cuatro años después es conocido a nivel internacional porque invitó a periodistas europeos que dieron un gran despliegue.

Es muy complejo explicar la sensación en la profundidad. Sientes placer, estabilidad emocional y alegría por la quimera alcanzada. Puede sonar ambiguo a quienes no lo han experimentado, pero un superromántico como yo lo explica así. Es todo el universo y la galaxia con una perspectiva diferente y una óptica gruesa. Abajo se genera un estado de paz y serenidad especial. Es el mejor válium .

Posee el récord mundial en 152 metros. No ha pensado que pueda morir en sus próximos intentos? En el océano? No. Estoy seguro que voy a morir tranquilamente en mi cama.

Las marcas de Pipín La carrera de Francisco Pipín Ferreras como apneísta o freedriver comenzó en 1987, cuando estableció su primer récord de inmersión con lastre constante a 67 metros en 2 minutos y 28 segundos en Cayo Largo (Cuba). En 1988 estableció una nueva marca, al descender 69 metros en 1m 58s.

El 2 de noviembre de 1989, Pipín se convirtió en el primer ser humano en superar la barrera de los 100 metros (360,8 pies) de inmersión en apnea, estableciendo el récord mundial de inmersión con lastre variable a 112 metros, en 3 minutos.

En 1991 Ferreras llega a los 115 metros. Este evento fue transmitido en vivo por televisión a Europa, por primera vez en la historia del buceo de apnea. En septiembre de 1992 Pipín alcanzó los 120 metros en 2m y 46s, con motivo de las Olimpiadas Azules en la isla de Ustica, en el mar Mediterráneo.

En 1993 llega a Bahamas e impone una nueva marca: 125 metros. El 30 de julio de 1994 logra los 126 metros en las Olimpiadas Azules de Siracusa (Italia). Al año siguiente, por la misma época y lugar, el cubano alcanzó los 128 metros. En 1996 consigue dos nuevos récords mundiales en Cabo San Lucas, Baja California: 130 y 133,2 metros.

Pero la gran hazaña la realizó el 31 de marzo de 1997 en la isla del Gran Caimán. Logró la asombrosa profundidad de 152 metros (500 pies) con dos respiraciones: una en la superficie y la otra en la mitad de la inmersión con la ayuda de un tanque de repuesto.

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