ESCARBANDO

ESCARBANDO

Muy peligroso que el periodismo colombiano se meta a sí mismo mentiras, porque termina creyéndoselas. Primera mentira: que las Pepas ni quitan ni ponen. Ellas son las periodistas pechugonas , una variedad del culiperiodismo a lo Viena Ruiz.

16 de noviembre 1997 , 12:00 a.m.

Que Sofía Vergara o Patricia Ercole y aun Paula Jaramillo, (alguna vez dio impresión de presentadora seria), encuentren en la venta de sus atributos un gancho apetecible, vaya y venga. Que Viena Ruiz coloque de cuando en cuando la mano en el lugar adecuado para esconderle el pubis a los viejitos verdes, allá ellas. Lo mejor que les puede suceder es que nunca serán una Angela Patricia Janiot, porque en el resto del mundo la gente no come esa manera barata de presentar la información.

Lo que resulta vergonzoso es que periodistas de televisión incluidas las directoras de noticieros (en esto más machistas que los hombres) le hagan juego a todas estas aberraciones periodísticas.

Pero si eso sucede por el lado de la insoportable pesadez de lo light, por el lado del derecho a la información tampoco escampa.

Porque la segunda mentira es creer que la adquisición de El Espectador por el Grupo Santo Domingo era inevitable y que con ella no pasa nada.

La realidad es que a pesar de su gentileza, la familia Cano dilapidó la herencia de don Fidel, don Luis, don Gabriel y don Guillermo Cano. Colocó al canerío fuera éste preparado o no, en los puestos claves, lo cual desestimuló a los que no eran de la familia, salvo el impecable y sacrificado José Salgar. Los hermanos de don Guillermo se improvisaron de la noche a la mañana como columnistas estrellas. La empresa tomó decisiones absurdas que precipitaron su descalabro, como invertir en un noticiero de la mañana que tendría que conquistar franja.

Tampoco es cierto que esta operación, como dice el escueto comunicado de la familia Cano, es eminentemente comercial . Si en vez de pensar en sí misma, la familia hubiera pensado en lo que ha sido El Espectador en la historia de Colombia, habría conseguido el apoyo de muchos colombianos que creímos en el diario.

La realidad es que el ahora, el Grupo Santo Domingo adquiere un poder desmesurado en los medios masivos de comunicación. Eso tiene consecuencias graves para la poca democracia que nos queda. En particular en relación con el auge de las Pepas . Acaso no es el Grupo Ardila Lulle dueño del reinado ?

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