ENTRE SERPA Y SHAKIRA

ENTRE SERPA Y SHAKIRA

El director de EL TIEMPO proclamó en un editorial a Alvaro Uribe Vélez como el personaje del año. La redacción del periódico eligió a Shakira en votación con urna y tarjetón. Y un comité integrado por subdirectores, jefe de redacción y cinco editores escogió a Horacio Serpa, que viene a ser la selección oficial del periódico.

22 de diciembre 1996 , 12:00 a.m.

Todo esto tal vez requiera cierta explicación para quienes aún no terminan de entender cómo funciona este diario, donde existe independencia entre lo editorial y lo informativo. Y donde los columnistas discrepan con frecuencia de la posición oficial del editorial. Y también entre sí. Todo lo cual es saludable y alimenta el debate crítico y el pluralismo de opiniones.

El director advirtió, por ejemplo, que su escogencia del Gobernador de Antioquia era personal, y no comprometía a la redacción en la suya. Y la decisión de celebrar una votación sobre el tema entre los periodistas tampoco significaba que la selección del personaje del año debía regirse por el criterio de la urna.

Aquí hubo discusión, es cierto. Muchos insistían en que Shakira debía ser el personaje escogido por EL TIEMPO. Mientras Serpa encarnaba a la cuestionada clase política, la cantante barranquillera representaba algo fresco y novedoso. Una cara distinta y positiva del país, que nos pondría más en sintonía con el lector común, aburrido de la politiquería y los personajes de siempre.

Por mi parte, desde un comienzo propuse a Serpa, pero confieso que la votación de la redacción me hizo vacilar. Qué quería decir que el cuerpo de redactores del primer diario del país, gente que se presume informada y consciente de los problemas nacionales, se inclinara por una joven figura de la música y el espectáculo? Qué mensaje había ahí? La tentación era grande. Por lo original e irreverente. Porque reflejaba al país no formal. Pero era en el fondo una opción escapista. La búsqueda emocional de lo bueno, lo positivo y lo sano como huída de una realidad tozuda y deprimente. Pero la que al fin y al cabo nos rodea y determina.

* * * * * Además de personificar a la juventud y el futuro, y la imagen positiva el país a través de la canción y la música, Shakira también representa la antipolítica. Y simboliza un rechazo a la cotidianidad de violencia y corrupción que agobia a los colombianos. Su escogencia como personaje sobresaliente de la Colombia de 1996 significaría pues un mensaje alentador y diferente.

Pero no se trata de eso. La prensa tiene como tarea reflejar la realidad, No maquillarla ni evadirla. Además, la selección del personaje del año no tiene el sentido de una exaltación o un encomio. Prima un criterio periodístico que tiene en cuenta el protagonismo y el impacto que, para bien o para mal, haya ejercido una persona sobre la realidad nacional. Es un reconocimiento de presencia e importancia, mas no un homenaje.

La opinión no siempre lo entiende así. Para el común de la gente la escogencia conlleva necesariamente una glorficación y el personaje del año debe ser una figura ejemplar y sin connotaciones negativas.

Así lo demuestra la selección que hicieron algunos medios a través de encuestas de opinión pública y que arrojaron al Fiscal Valdivieso como la figura del 96. Semana , en cambio, que aplicó criterios similares a los de este diario, escogió a Samper. Por el hecho de no haberse caído, que la revista consideró como una hazaña política sin precedentes.

No siempre es fácil designar al colombiano más destacado. Sobre todo en un año tan turbulento y conflictivo; tan lleno de personajes contradictorios y controvertidos, como ha sido 1996. Surgen las polémicas y afloran las dudas. Qué lectura le dará la gente a la escogencia de Serpa? No se entenderá como un aval de EL TIEMPO a su figura? Estaremos endosando indirectamente su candidatura? Interpretaciones tan posibles como inevitables si nos atenemos a los criterios de selección ya mencionados. Pero la consideración de fondo es que, en el contexto de la más grande tormenta política que haya vivido Colombia en los últimos tiempos, Horacio Serpa Uribe fue protagonista principal.

El propio Valdivieso dijo que él hubiera escogido a Serpa. A todo lo largo del año, el fogoso ministro del Interior estuvo en el meollo de los acontecimientos. Y en el centro de todas las polémicas.

* * * * * Un hombre que lideró la defensa del Samper, retó a Estados Unidos, manejó al Congreso, le cavó la tumba al vicepresidente De la Calle, fue llamado a indagatoria por la Fiscalía, terminó enredado en el escándalo de Mauss, fue decisivo en la aprobación de los proyectos antinarcos y terminó el año como un serio aspirante a la Presidencia, exhibe sobradas razones para calificar como el personaje del año.

Es más, como plantea el perfil que hoy se publica, hay que preguntarse qué habría sido de Samper sin Serpa.

También hay que preguntarse qué será de Serpa en el futuro inmediato.

Proyectado hacia la Presidencia como candidato del continuismo; investigado por la Fiscalía e implicado en el caso Mauss; populista y carismático; con arraigo popular y veteranía política; salido de la izquierda liberal y rodeado hoy de la vieja clase política, el panorama que tiene por delante Horacio Serpa está lleno de posibilidades. Y también de interrogantes.

Estos comenzarán a resolverse en 1997. Por ahora reconozcamos que fue el personaje más destacado del 96.

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