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Y A LOS NIÑOS QUIÉN LOS DEFIENDE

Y A LOS NIÑOS QUIÉN LOS DEFIENDE

Intentar entrar allí, subir a los pisos 10, 11 y 12 del Centro Administrativo Distrital y pisar los terrenos de la Secretaría de Educación del Distrito es encontrarse con el típico caos de una dependencia pública: trabajadores reclamando en los pasillos por decisiones laborales; enormes filas para realizar una diligencia; secretarias que no tienen la más mínina idea acerca de la ubicación de determinada dependencia y, como si fuera poco, el sopor y el mal humor rondando en la desordenada atmósfera de las oficinas. Hasta allí llegó EL TIEMPO para averiguar parte de la problemática de la Educación Física.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
07 de marzo 1993 , 12:00 a. m.

El problema en el que coincidió la mayoría de los entrevistados es el traslado de licenciados en Educación Física de la básica primaria a la secundaria, por lo menos, en lo que corresponde a la capital de la República.

Víctor Chinchilla, presidente de la Asociación Colombiana de Profesores de Educación Física; Ruth Mojica, ex directora del departamento del gremio en la Universidad Pedagógica Nacional, y Jesús Raúl Bautista, director de la división del ramo en Coldeportes, reconocen que el traslado es un error.

Según ellos, la educación del movimiento es más importante en los primeros años, por cuanto es allí donde se desarrollan las aptitudes motrices básicas e indispensables que luego posibilitarán, entre otras cosas, la práctica deportiva y la obtención del hábito del ejercicio.

Los consultados consideran que es indispensable la presencia de un licenciado de la asignatura en estas primeras etapas y explican que en la secundaria ya es difícil corregir errores derivados de una mala formación inicial.

En otras palabras, los niños de muchas escuelas distritales se han quedado sin profesores especializados en la actividad del juego, el deporte, la formación física y, por supuesto, la integral.

El ambiente se torna más pesado cuando se está frente a la puerta de la oficina 10-14, de la que cuelga el letrero Educación Primaria .

Allí, perdido entre un mar de escritorios, está el despacho de Zulay Hinestrosa, coordinadora de Educación Física para la primaria.

La funcionaria, recelosa y prevenida ante las preguntas, explica que los traslados se deben a las necesidades específicas del sector educativo.

Ella, licenciada en Educación Física de la Universidad Pedagógica Nacional y funcionaria de la Secretaría hace siete años, comparte la opinión de que en los primeros años es necesaria la educación en el movimiento. Sin embargo, aclara que ninguna disposición obliga a los licenciados a dictar la asignatura en primaria y, por el contrario, en la secundaria sí es reglamentaria.

A pesar de lo contradictorio de sus palabras, su posición está apoyada por la normatividad vigente: Rosa Quevedo, asesora jurídica de la Asociación Distrital de Educadores (ADE), explica que el Estatuto Docente en ninguno de sus apartes especifica que la Educación Física en primaria deba ser impartida por licenciados del ramo, mientras que en la secundaria sí se exige este requisito.

De acuerdo con Hinestrosa, se supone que los profesores normalistas y los licenciados en educación primaria deben manejar un nivel de conocimiento tal que los haga aptos para desarrollar la materia, mientras los licenciados pasan a la secundaria por necesidad.

Total, la Educación Física es impartida por los mismos maestros de aula y los especialistas deben dictarla en secundaria, donde, según los entrevistados, no su tarea no es tan indispensable.

Ahí queda desnudada una problemática de fondo: hay déficit de licenciados y muchos de los que prestan sus servicios al Distrito Capital se desempeñan como maestros de aula, desperdician los estudios superiores y, por ende, deben pasar al bachillerato.

Resultado de esta política, solo 120 licenciados, según datos de 1992, prestan sus servicios en primaria para una población de 335.884 alumnos de 630 escuelas públicas.

La funcionaria se apresura a enfatizar que no se trata de una persecución contra los profesores de Educación Física y que se ha armado un escándalo innecesario.

A pesar de los pros y los contras, el malestar en los círculos educativos es evidente y el control que sobre la disciplina ejercía la Secretaría de Educación disminuye notoriamente, pues, según Hinestrosa, solo se encarga del trabajo de los licenciados. Es decir, el control queda a cargo de los directores de escuela.

EL TIEMPO quiso consultar la opinión del Secretario de Educación, Eduardo Barajas, pero fue imposible hablar con él. Se excusó en sus múltiples compromisos.

El tema queda, entonces, sobre el tapete. Se seguirá hablando de él durante mucho tiempo, porque una ciudad con tantos problemas como Bogotá no se puede permitir el lujo de dejar sin movimiento a una actividad que antes de crear problemas es una de las grandes posibilidades de creación, de vida.

Y parafraseando el conocido mensaje: un profesor que se le quite a la Educación Física es un profesor que se le quita a la paz... .

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