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UN JUEGO CON TROPIEZOS

UN JUEGO CON TROPIEZOS

Si bien Juegos de adultos es un thriller que mantiene la tensión del espectador hasta el último momento. El director de la película, Alan J. Pakula, deja sueltos casi todos los cabos y en cambio arma un nudo ciego. Pakula, que pertenece a esa generación de directores estadounidenses surgidos en los años setenta, da un resbalón grande en esta cinta. Sus Juegos son un acto fallido que se desvirtúan poco a poco.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
07 de marzo 1993 , 12:00 a. m.

Las relaciones de los personajes son confusas y carecen de credibilidad. La trampa que genera todo el conflicto es débil, si se toma en cuenta todo el entorno de la cinta.

Los productores no se resistieron y cayeron en la tentación de vender la cinta como una película erótica, emparentada con la exitosa Bajos instintos, pero eso está lejos de lo que se presenta.

Esta es una tendencia clara del cine estadounidense de los últimos años, explorar las patologías siquiátricas y la sicosis colectiva.

Las tragedias desencadenadas por este tipo de personajes en Estados Unidos conmueven, pero a la vez se vuelven ganchos publicitarios para los medios de comuncición.

Pero no es el único elemento de la cultura gringa que Pakula toma prestado, otras de sus víctimas son los yuppies, ahora en decadencia, individuos obsesionados con aumentar el monto de su cuenta bancaria. Así es Eddie, el villano, alguien que lo tiene todo y siempre quiere más, a costa de los otros.

Sin embargo, su perfil sicológico es débil. Eso sí, no es clara la causa de sus desvíos. Al parecer, el director es consciente de su falla y antes que solucionar el problema cinematográfico con el lenguaje visual, recurre a diálogos forzados, artificiales y pedagógicos.

Todos los personajes son arquetipos, porque aparte del yuppie, están la esposa fiel, la femme fatale y el fracasado. Los actores se aferran en estos esquemas y no es mucho lo que aportan.

Kevin Kline y Mary Elizabeth Mastrantonio no serán recordados por su actuación. Kline es la víctima inocente y Mastrantonio la típica esposa burlada, no falta la escena de celos y el consecuente abandono.

Pero en este balance es bueno destacar la sorpresa, uno de los comodines en este juego.

El director trastoca el clima de la película a su antojo. Los cambios son bruscos y con eso mantiene la tensión del espectador. Recurre a los viejos trucos del cine de suspenso y con ellossalva la cinta.

Estos Juegos de adultos transcurren sobre un fondo de blues que al final se vuelve la clave para desenrollar la urdimbre tendida por los productores.

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