LA CHILENA ES PERUANA

LA CHILENA ES PERUANA

Juan Carlos Barberis fue un oscuro marcador de punta derecho. Más músculo que cerebro, más empuje que talento. Tuvo, sin embargo, un privilegio de pocos: haber jugado con Boca y en River.

12 de octubre 1997 , 12:00 a.m.

Y se ganó la posteridad. No con un gol antológico. No con una jugada célebre. Dejó para el folclor del fútbol una anécdota sabrosísima, de esas que vencen al tiempo y van atravesando generaciones como superan los atletas las vallas en las carreras.

A fines de 1959 Boca lo dejó libre. Barberis consideró que lo habían echado miserablemente después de haberse entregado en cuerpo y alma al club de sus amores. Recaló en Ferro y, en 1962, lo contrató River. Estuvo de suplente mucho tiempo hasta que le llegó la hora del debut: nada menos que contra Boca. Los dos colosos peleando el título. La posibilidad de la revancha para Barberis. Dos horas antes se cruzó en los pasillos del monumental con Beto Saccone, gerente boquense y personaje del fútbol. Beto lo quiso ablandar...

Pórtate bien, Juan Carlos, mirá que vos eras de Boca...

A esa altura Barberis era poco menos que Rambo con el cuchillo entre los dientes. La sed de revancha le aprisionaba el pecho. Y le replicó.

Hoy dejo la sangre en la cancha, la mía y la de los contrarios...

El de hoy entre Chile y Perú es un duelo de esos, para arriesgar el cuerpo en cada entrevero y dejar el alma en cada pelota. No es día para híbridos ni pusilánimes. Cada uno de los 22 contendientes llevará en sus alforjas el peso de millones de ilusiones. Es jornada para entrar en la historia. Cerca de la medianoche se sabrá quiénes tienen pasta de héroes y quiénes son simples jugadores, futbolistas a secas.

Sin embargo, y contra lo que pudiera suponer el propio Barberis, no son estas batallas que se ganen con el corazón únicamente. Siempre triunfa el intelecto. El que mejor logre razonar entre tanta tensión, quien pueda mantener más ordenado y frío el cerebro impondrá su fútbol y saldrá victorioso. El continente entero estará atento a la topada de dos pueblos que comparten vecindad aunque no características. Ni afinidades. Desde afuera se ven como culturas diferentes. Y se miran con recelo.

Incas y araucanos nos tendrán en vilo como aquella tarde de 1973, cuando definieron en Montevideo una plaza para Alemania 74. Ambos tenían entonces sensacionales equipos y le tocó a Chile sonreír. Ganó 2-1 en inolvidable partido. Eran los tiempos del gran Elías Figueroa, de Carlos Caszely, Chamaco Valdez, Carlos Pata bendita Reinoso y Alberto Quintano.

Cuatro años después Perú se desquitó y dejó a Chile fuera de Argentina 78. No obstante, según aseguró Iván Zamorano, Chile tiene una paternidad histórica sobre Perú . Metió leña al fuego y aunque no lo diga, su apreciación va más allá de lo futbolístico. Viene del fondo de la historia. Desde que Chile venció a Perú y Bolivia en la Guerra del Pacífico lo anima un sentimiento de superioridad sobre estos países. Y en el historial futbolero no le faltan razones: Chile vence por 30 victorias a 16.

Pero el gran choque de esta noche, al pie de la cordillera santiaguina, cae de medida para recrear el origen de una de las jugadas más espectaculares que tiene este juego. En 1917, durante la Copa América jugada en Montevideo, un zaguero chileno de apellido Gatica, ante la inminente caída de su arco, realizó un despeje nunca visto: se arrojó en el aire con las piernas hacia arriba y rechazó el balón para atrás. Causó asombro. Era la primera vez que el gran público veía hacer un malabar igual. Quedó rápidamente bautizada como la chilena . Y hasta hoy se la conoce así.

No era, sin embargo, originaria de ese país. Las crónicas de época relatan que los propios chilenos la llamaban la chalaca , pues se la había visto practicar a los morenos peruanos del Callao a quienes les dicen chalacos en los primeros enfrentamientos futboleros entre ambos países, cuando los barcos chilenos paraban en el puerto limeño y los marineros se prendían en las pichangas con los locales.

Lo mismo que el pisco, licor oriundo de la ciudad homónima, en Perú, pero que tomó carta de ciudadanía chilena. O sea que la chilena no es chilena, es peruana. Queda aclarado. Lo que resta saber es la clasificación. Es chilena o es peruana?

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