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HISTORIAS DE DESENCANTO

HISTORIAS DE DESENCANTO

En la noche rueda un taxi por las frías calles de Belgrado. Su ruta será el hilo conductor que entretejerá una serie de bocetos de la vida de los habitantes de un país fragmentado. Estas historias nos relatarán los efectos inevitables del impacto de la guerra, que a manera de cabaret expresionista recreará la película? De alguna manera sí, pero no del todo. Los episodios tienen algo de deja vu, pues se trata de sucesos que se viven en todas las sociedades al término de una confrontación bélica. Incluso algunos, el cine ya los ha recreado. De tal manera que no podemos olvidar la universalidad de la película.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
04 de febrero 2001 , 12:00 a. m.

En la noche rueda un taxi por las frías calles de Belgrado. Su ruta será el hilo conductor que entretejerá una serie de bocetos de la vida de los habitantes de un país fragmentado. Estas historias nos relatarán los efectos inevitables del impacto de la guerra, que a manera de cabaret expresionista recreará la película? De alguna manera sí, pero no del todo. Los episodios tienen algo de deja vu, pues se trata de sucesos que se viven en todas las sociedades al término de una confrontación bélica. Incluso algunos, el cine ya los ha recreado. De tal manera que no podemos olvidar la universalidad de la película.

Ahí está el trasmundo de la humanidad entera. Pero ello, por otra parte, compromete los elementos particulares del momento histórico, ausentes en relación con un estado de la guerra que termina. Las noticias que los personajes oyen por la radio, a lo largo del relato, crean un contexto del acontecer político, pero este opera como un mundo paralelo. Solo bajo la información que se nos da gradualmente, podemos comprender las condiciones históricas de los acontecimientos que despliegan estas historias personales cargadas de desencanto y rivalidad, venganza e intemperancia, violencia, crimen y demencia.

Elegir lo que sucede en una noche es ya una metáfora. Cada cuadro está concebido como una historia ejemplar en su sentido más oscuro. De alguna manera ellos ilustran con variedad de detalles, aunque con pocos matices, aquello de que "el hombre es lobo para el hombre", su poder destructivo innato. O quizá lo que se nos muestra es fantasía, reflejo y eco derivados de la guerra, enmarcados en la extravagancia de una lírica teatral que anuncia en el claroscuro del cabaret el estado anímico del hombre ordinario, que corre ante la amenazante llama que irá a detonar el barril de pólvora en que se ha convertido esa sociedad? Tal sería la tesis ilustrativa de la película. La desilusión ante la vida está rigurosamente argumentada en los fuertes perfiles y caracteres de los protagonistas, presas de su disolución personal y social, conformando de esta manera un retrato de esa sociedad, el espejo de una gran familia descompuesta que, aunque pintada con la intensidad y viveza del sufrimiento vivido, conserva una cierta distancia que se manifiesta en una expresión limitada.

Allí el director no penetra en la intimidad de los personajes o de sus relaciones profundas y vitales. Conocemos los sucesos que padecen, pero sobre ellos no cae la luz adecuada para reconocer el estado de su vida interior. Son cuentos que, aunque al entrecruzarse consiguen ilustrar por medio de sus anécdotas -apenas elaboradas- la tragedia de sus protagonistas, ni inquietan ni subyugan, probablemente porque la deuda que contraen con el espectador está referida a la comprensión de un estado de cosas y no a la que se cobra al alcanzar un alto grado de vida emocional expuesta. Además, en los relatos hay un afán demasiado evidente por mantener viva la dialéctica de la lucha como exclusivo mecanismo que activa el interés de la trama, de donde la cuestión de una sociedad sin esperanza, que sufre en general la más abierta y vulgar aceptación de la pérdida de los valores, se traduce en el propósito dominante y en el único fin y medio de que dispone el autor, cosa que lo aleja de la crónica verdadera de un colapso.

Recomendada: Para reconocer la desazón de un país que sale empobrecido de la guerra.

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