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ASÍ NOS VE LA PRENSA EXTRANJERA

ASÍ NOS VE LA PRENSA EXTRANJERA

Para nadie es un secreto en el país que miles de colombianos siguieron segundo a segundo, pegados a los televisores, las imágenes en vivo del avión secuestrado por un desertor de las Farc, el pasado miércoles. Eso es obvio. Pero lo que muy pocos sabían es que la transmisión en directo también mantuvo en vilo a Venezuela durante varias horas.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
04 de febrero 2001 , 12:00 a. m.

Para nadie es un secreto en el país que miles de colombianos siguieron segundo a segundo, pegados a los televisores, las imágenes en vivo del avión secuestrado por un desertor de las Farc, el pasado miércoles. Eso es obvio. Pero lo que muy pocos sabían es que la transmisión en directo también mantuvo en vilo a Venezuela durante varias horas.

Dos canales de la televisión de ese país se enlazaron a dos canales colombianos para seguir paso a paso la noticia. Por eso, los sorprendidos venezolanos contuvieron la respiración, como si estuvieran en Colombia, hasta el momento de la liberación de los pasajeros.

Aunque este tipo de enlaces no son usuales, lo cierto es que las miradas de los venezolanos se dirigen cada vez más hacia las tragedias de su vecino, ya que la prensa de esa nación ha otorgado a Colombia un lugar diario e inevitable en su agenda informativa.

Y pese a que Colombia siempre es noticia, lo cierto es que en las últimas dos semanas los medios de Venezuela han otorgado un mayor cubrimiento a todo lo relacionado con el futuro del proceso de paz entre el Gobierno y las Farc, que pasa por un momento crucial y complejo.

La expectativa de los medios informativos también se nota en la mayoría de países del continente, especialmente en Estados Unidos, y en varias naciones europeas como Francia, en donde una reciente visita del presidente Andrés Pastrana sirvió para que sus habitantes se preguntaran con renovado interés: Qué está pasando en Colombia?.

Más que antes en E.U.

El espacio dedicado al país en los medios de Estados Unidos aumenta al ritmo agitado que imponen el inicio del Plan Colombia, las incertidumbres sobre el proceso de paz y las aterradores masacres de los paramilitares.

A primera vista, el volumen del cubrimiento no parece muy distinto del que se registró el año pasado, cuando el debate sobre el Plan Colombia generó una intensa discusión política en ese país. Pero la verdad es que las recientes fumigaciones en el Putumayo, los tropiezos de los diálogos entre Gobierno y guerrilla y los señalamientos estadounidenses de que las Farc son un cartel de narcotraficantes, han incrementado dramáticamente la atención periodística.

Por eso, en lo que va corrido del año han aparecido más de 50 artículos y varios editoriales sobre Colombia en prestigiosos diarios entre los que se destacan The Washington Post y The New York Times.

El pasado fin de semana, The New York Times publicó una extensa crónica sobre los efectos nocivos que supuestamente ocasionaron las fumigaciones de cultivos ilícitos en el Putumayo. Este artículo fue reproducido el pasado viernes por el diario El Clarín, de Argentina.

El Post, por su parte, publicó el lunes un extenso reportaje sobre la masacre de Chengue en la que los pobladores señalan al Ejército de ser cómplices de los paramilitares y otra nota sobre la decisión del presidente Pastrana de extender el despeje mientras se reúne con el jefe de las Farc.

Pero más allá de las noticias evidentes, el Nuevo Herald, de Miami, sorprendió esta semana con una información, desconocida en Colombia, en la que se asegura que los militares están influyendo y presionando en las decisiones de Pastrana sobre el proceso de paz.

Fuertes editoriales.

Un rasgo sobresaliente de la forma cómo la prensa extranjera está viendo al país se percibe en el endurecimiento de la línea editorial de varios diarios estadounidenses.

El Post, por ejemplo, recomendó a comienzos de enero acabar con la zona de despeje para las Farc, no otorgar un área desmilitarizada al Eln y admitir de frente que lo que se quiere hacer en Colombia es ayudar al Gobierno en la lucha contra una insurgencia que se financia del narcotráfico.

El Times, a su turno, pronosticó el pasado domingo que Colombia será la primera crisis en política exterior para el presidente Bush y advirtió sobre los riesgos que corrían los militares de E.U. desplegados en el país.

En términos generales, los medios de E.U. dibujan una situación caótica, acentuada por la crisis de los derechos humanos y con todo el potencial para desestabilizar la región. También son escépticos frente al proceso de paz y al éxito del Plan Colombia.

Todos coinciden en que hay que hacer algo por el país, pero no hay consenso sobre cuál debe ser el papel de E.U.

El interés de Francia.

En Europa, en donde tradicionalmente los medios de comunicación de España son los que más tiempo e interés dedican a lo que sucede en Colombia, llama la atención la actitud reciente de la prensa de Francia que parece más entusiasmada por entender el conflicto colombiano.

Esa situación se evidenció con la visita de Pastrana, realizada entre el 22 y el 24 enero pasados, que obtuvo un gran despliegue en los principales medios de comunicación.

Pero en medio de ese interés, las visiones sobre Colombia no dejan de ser estremecedoras. El diario Le Figaro, por ejemplo, presentó así al país ante los franceses: Colombia tiene más refugiados que Kosovo. Y este país andino tiene un punto en común con Chechenia: los secuestros (3.000 el año pasado), que son una industria próspera. El asesinato también se comporta muy bien (30.000 muertes violentas por año), los cerebros se fugan del país y la cocaína se exporta hacia Miami. Dos guerrillas presentes desde hace casi cuatro décadas y una federación de grupos paramilitares, más recientes, se disputan el negocio del abuso a los derechos humanos y la protección de los cultivadores de coca, sus laboratorios y sus traficantes .

Según Daniel Pécaut, uno de los académicos franceses expertos en Colombia, si el contenido de las publicaciones en ocasiones opta por el sensacionalismo y la irresponsabilidad informativa, ese es el riesgo que se toma al querer y tener que internacionalizar el conflicto colombiano.

Falta mucho por hacer en esta materia, pero es nuevo que en Francia hablen de Colombia en los diarios y con supuestosanálisisi , dijo. Ahora lo que debemos lograr es que de aquí en adelante lo hagan objetivamente para que los países amigos entiendan la urgencia de actuar allí , añadió.

Los europeos se deben enterar de lo que pasa en Colombia para que propongan soluciones, comentó un funcionario de la cancillería francesa que pidió la reserva de su identidad y que luego dijo: Aquí la mayor parte de la opinión pública no sabe ni siquiera dónde queda Colombia y menos aún la complejidad de la situación, la cual, incluso, para los colombianos es difícil de entender .

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La aglomeración de corresponsales extranjeros es habitual en los sucesos clave del proceso de paz, tal como sucedió el viernes en el Caguán, en la rueda de prensa deAlfonso Canoi . Juan Herrera/EL TIEMPO

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