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EL FENÓMENODEL NIÑO...

EL FENÓMENODEL NIÑO...

Para nadie es una sorpresa que las encuestas sobre el próximo Presidente de la República sigan mostrando a Andrés Pastrana con una cómoda ventaja sobre los demás aspirantes. Lo que sí sorprende es que a pesar de no estar aún metido en la pelea, haber permanecido fuera del país casi un año y ser actualmente un político de muy bajo perfil, tenga semejante popularidad. Pastrana sigue conservando inexplicablemente un envidiable carisma. Y cultiva con habilidad una imagen de político moderno, incontaminado y con unas características que parecen gustarles a quienes rechazan a la tradicional clase política. De algo debieron servirle los años en que estuvo al frente de un noticiero en televisión, pues de esa experiencia deriva buena parte del reconocimiento público. También el secuestro que por fortuna terminó bien se constituyó, en su momento, en un activo importantísimo en su carrera por la alcaldía de Bogotá. Desde allí adelantó una gestión inofensiva, simpática, ajena a cualquier carnic

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
07 de marzo 1993 , 12:00 a. m.

Que es lo que es el joven candidato a la Presidencia: un experto en el manejo y la venta de su imagen. El marketing que hace Pastrana de su nombre ha sido, desde el comienzo, la llave de su éxito político. Andrés, como prefieren decirle sus seguidores, se ha ido convirtiendo en un nombre muy familiar, cercano a lo que muchos creen es el nuevo político, sin las aberraciones que caracterizan al manzanillo promedio de este país. Inclusive se ha ido montando tolda aparte de la de su absorbente padre, el expresidente. Por lo menos esa es la idea que tiene la gente de Andrés Pastrana. Habrá que ver qué tanto se confirman o desvirtúan esos rasgos del joven conservador en la campaña presidencial que se avecina. Será una prueba electoral turbulenta, con golpes bajos y resbalones, y contra un rival como Ernesto Samper, hábil e inteligente, que seguramente tendrá entre sus principales estrategias desnudar al hasta ahora intacto Andrés y mostrarlo en su verdadera dimensión.

Contrasta esa excelente y bien administrada imagen con lo que de él afirman quienes lo conocen de cerca, le han seguido al centímetro sus pasos políticos y lo han visto desempeñarse en los distintos cargos públicos que ha ocupado. Varios senadores de trayectoria, que no tienen aspiraciones presidenciales y que son jueces imparciales, han dicho que la gestión senatorial de Pastrana es muy pobre y deslucida. Uno de ellos dijo, inclusive, que lo mejor que podía hacer era retirarse del Senado, meterse de lleno a la campaña y evitar así que se utilice su legislatura para marcar sus debilidades. Dicen en el Senado que no parece el jefe de su bancada. Que se retira con gran frecuencia de los debates importantes, que no interviene y que todavía no hay nada brillante por lo que se le pueda recordar en el Congreso.

Esa es una crítica que se desmonta fácilmente. No todos los políticos tienen madera para politiquear en los corredores del Congreso o pronunciar fogosos discursos, de esos que paralizan al auditorio. También es cierto que haber sido un buen congresista no necesariamente garantiza un buen presidente. Cuántos de estos últimos ha habido sin que hubieran descollado en la rama legislativa. El tránsito por el Congreso es importante pero no definitivo.

Pastrana tiene en su haber el que se sabe rodear bien, una ventaja suya sobre Samper, pues es muy escrupuloso en la gente que escoge. Fue una de las características principales de su alcaldía. Esa es una manera perfectamente legítima de administrar el poder. Ahora, que en la figura de Andrés Pastrana se concentre toda la fuerza política de su movimiento es un problema. La Nueva Fuerza Democrática es Pastrana y punto. Algo parecido a lo que le sucede a la AD-M-19, que sin Navarro estaría muerta.

Ojalá a quienes aspiran a suceder a Gaviria les quepan en toda su dimensión los problemas del país. Lo que está por medio es algo muy serio. Para algunos pueden ser un síntoma alentador los relevos generacionales, pero para otros no deja de ser preocupante que mientras más se complica la situación colombiana más jóvenes e inexpertos son quienes con posibilidad electoral aspiran a darle solución desde la Presidencia. Será el precio del nuevo país?

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