Secciones
Síguenos en:
VIENTOS FRESCOS DE LA IMAGINACIÓN

VIENTOS FRESCOS DE LA IMAGINACIÓN

La sierra eléctrica dejó una herida de 15 centímetros en un muro del Salón Cano. No escurrió sangre, solamente un polvillo rojizo que se esfumó en el aire... La hendidura fue cubierta con motas de algodón y hojas de eucalipto. Esta obra conceptual de Silvia Gómez acompañada de un video que muestra las palpitaciones y la rugosidad de la pared fue una de las ganadoras de la XVII exposición de la Escuela de Bellas Artes, de la Universidad Nacional.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
29 de septiembre 1990 , 12:00 a. m.

Recorrer el Salón Cano es transitar los caminos despejados de la imaginación. Una calavera sonriendo desde las profundidades del océano. Una tela poblada de escapularios, llamada Obispos de pesca por el Atlántico. O, una obra lúdica que recuerda a Miró: un par de guantes blancos colgados del lienzo; el rostro de una niña que emerge como un atardecer y una luna anaranjada como la cresta de un gallo.

El Salón Cano de la Escuela de Bellas Artes es un espacio de creación para los estudiantes que se inauguró en 1965. Además cuenta con una rigurosa selección que muestra lo más avanzado en términos de artes plásticas de la universidad.

Este año el jurado estuvo conformado por cinco profesores: Mariana Varela, Miguel Angel Rojas, Humberto Giangrandi, Amadeo Rincón y Doris Salcedo, quienes eligieron 80 de los 420 trabajos presentados.

Se escogió lo más representativo en técnicas experimentales. Tendencias donde no se puede diferenciar abiertamente entre escultura y pintura , dice Cristobal Schlenker, coordinador de la exposición.

El jurado de premiación estuvo compuesto por tres maestros ajenos a la Universidad: Beatriz González, Juan Antonio Roda y Eduardo Ramírez Villamizar. En pintura fueron premiados Sara Gómez y Orlando Maldonado y en escultura Luis A. Carrillo y Silvia Gómez.

En el campo escultórico predominó el estilo de instalación , que rompe las formas cerradas y busca la apropiación del espacio: figuras que abarcan un lugar en el universo.

Se percibe un aire fresco, porque muchos se atrevieron a hacer propuestas nuevas , agrega Schlenker.

El Salón Cano también cuestiona la Universidad hacia adentro. Está en ebullición una reestructuración curricular del programa de Bellas Artes, porque desde hace diez años permanece igual y el arte cambia vertiginosamente. Los estudiantes marcan pautas con el resultado del trabajo que exponen. Reflejan cómo está la escuela y hacia dónde va.

Hay una tendencia a una expresión integral. El pintor toma elementos del escultor y viceversa. Es una interrelación de las técnicas y formas de expresión , afirma Schlenker.

El Salón Cano es reconfortante para el futuro del arte nacional, ya que rompe las tendencias tradicionales y con elementos nuevos como el video, collage, fotocopias, le da más temporalidad al hecho artístico y exigen más participación del espectador.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.