PARLAMENTARIOS MAR DE CONFUSIONES

PARLAMENTARIOS MAR DE CONFUSIONES

El 20 de enero, tras una jornada agotadora, culminó en la Registraduría Nacional la inscripción de listas para el Senado y la Cámara de Representantes. Nunca el país había visto una avalancha de listas tan copiosa como la registrada en esta ocasión. En los partidos Liberal y Conservador, en la AD M-19, en los movimientos cristianos e indígenas, el número de aspirantes aumentó significativamente. En total, se presentaron 254 listas para el Senado y 674 para la Cámara (incluyendo 12 planchas de las comunidades negras para su circunscripción especial), para un gran total de 928 listas. El desbordamiento del número de listas se evidencia tanto si se hace una comparación con el número de listas registradas en 1991 para el Congreso de la República: 143 listas para el Senado y 487 para la Cámara, como con respecto al número de escaños disponibles en una y otra Cámara: 102 escaños en el Senado y 163 en la Cámara (véase el recuadro).

06 de marzo 1994 , 12:00 a. m.

Número de listas inscritas en 1991 y 1994 1991 1994 Escaños Senado 143 254 102 Cámara 487 674 163 Total 630 928 Este desbordamiento en el número de listas, igualmente, se percibe con respecto a los partidos políticos, cuyo fraccionamiento es total. Si en las elecciones para la Asamblea Constituyente el Partido Liberal tuvo que impulsar una operación avispa para evitar un desastre electoral, hoy parece que la casi totalidad de las organizaciones políticas se han visto obligadas a impulsar una táctica similar ante la ausencia de disciplina y cohesión partidista.

La Ley Electoral establece que los nuevos aspirantes al Congreso, es decir, quienes no buscan ser reelegios, deben adquirir una caución o póliza por más de 14 millones de pesos o, en su defecto, presentar el aval de un partido o movimiento con personería jurídica. La inmensa mayoría de los candidatos se presentaron con un aval de este tipo, que fueron distribuidos con gran generosidad: el Partido Liberal otorgó 444 avales en todo el país y el Partido Conservador 155 avales.

En cuanto hace a la AD M-19, mientras que en 1991 agrupó a todos sus candidatos al Senado en una sola lista encabezada por Vera Grave, en esta ocasión inscribió 13 listas. En el seno del movimiento indígena no sólo se presentaron tres listas para la circunscripción especial y cinco para la circunscripción nacional, sino que las fisuras ya se abrieron paso: Lorenzo Muelas del Movimiento Autoridades Indígenas de Colombia enfrenta una disidencia en Floro Tunubalá y Rojas Birry de la Alianza Social Indígena debe disputarle los votos a Jesús Enrique Piñacué del mismo movimiento. Los movimientos cristianos ya son tres y en el seno de las negritudes se confrontan 12 listas. Operación avispa En el sistema político colombiano existe hoy una suerte de esquizofrenia política . Mientras que los partidos tienden a aglutinarse en torno a un solo candidato presidencial (Samper, Pastrana, Navarro), simultáneamente se volatiza la representación parlamentaria. Cada parlamentario, ante unos directorios políticos que sólo existen en el papel, debe impulsar su propia extrategia electoral, conformar sus equipos, adquirir recursos. El apoyo de su partido se reduce a un aval y luego, sálvese quien pueda .

Cómo afecta esta aglutinación partidista por arriba y volatización por abajo al sistema de representación democrática? En la teoría política se consideran tres los requisitos básicos para la existencia de un sistema de representación democrática: en primer término, la incertidumbre, o sea, que el proceso electoral se realice de modo que los resultados sean imprevisibles; en segundo término, la inteligibilidad, o sea, que el resultado de la competencia electoral proporcione indicaciones de que los electores han escogido una entre diferentes alternativas programáticas ofrecidas por los partidos y los candidatos; lo cual presupone que estos partidos tengan definidas sus plataformas de forma clara y consistente, y, por último, que todos quienes quieran participar en el proceso electoral, pueden hacerlo sin limitaciones.

El primero y el tercero de los requisitos básicos, con mayores o menores limitaciones, se encuentran materializados en el sistema político colombiano. Incluso, se podría argumentar, no sin dificultades, que entre los dos candidatos más opcionados existen diferencias programáticas claras y delimitables. Pero, en las elecciones parlamentarias la confusión es total. Es positivo para un sistema democrático un alud de listas electorales sin pies ni cabeza? En este punto, discrepamos del registrador Luis Camilo Osorio, quien calificó la alta inscripción de listas como un hecho positivo y de amplia participación democrática .

El alud de listas es negativo por diferentes motivos. En primer término, no se presentan ante el electorado vedaderas alternativas programáticas, con el respaldo de un partido de un movimiento cohesionado, sino una avalancha de propuestas difícilmente digeribles; este hecho sólo sirve para generar confusión en el electorado. En segundo término, el hecho de que cualquier persona pueda inscribirse, sin respaldo de nadie y muchas veces con el solo objeto de satisfacer el ego, desdibuja el quehacer político. El ya preocupante desapego ciudadano con respecto a la política, se ahonda con esta imagen circense de las elecciones, que lejos de reforzar la adhesión de los colombianos a la democracia, los aleja y los confunde. Es necesario redefinir en un futuro condiciones serias para la inscripción de listas. Representación y eficacia Un sistema político no sólo debe aspirar a ser democrático, sino también eficaz. Es decir, que además de su capacidad de representación de la sociedad, en su compleja diversidad, debe ser capaz de tomar e implementar decisiones. Para ello se requieren partidos fuertes, cohesionados en torno a proyectos nacionales y con disciplina parlamentaria. En muchos países democráticos se introducen mecanismos para evitar el fraccionamiento extremo del sistema partidista; por ejemplo, en Alemania, los partidos que no obtengan un mínimo del 5 por ciento de la votación parlamentaria, no pueden aspirar a una curul, con lo cual se obliga a cohesionar a los partidos o, en su defecto, a conformar coaliciones.

En Colombia, por el contrario, la total autonomía del parlamentario electo, ya que su éxito no depende de un partido sino de su propia capacidad para alcanzar un respaldo electoral, produce consecuencias negativas para el funcionamiento de la democracia. Por un lado, esa autonomía es una de las principales raíces de la ausencia ya histórica de partidos de gobierno en Colombia. Aun un presidente de la misma filiación que la mayoría parlamentaria, debe impulsar transacciones viciadas con el Congreso para poder agilizar su labor. Por ejemplo, intercambiar una reforma tributaria por un aumento salarial.

Por otra parte, la ausencia de partidos cohesionados tampoco permite que se constituyan partidos de oposición sólidos; el presidente electo goza de una enorme autonomía política, en cuanto hace a las funciones ejecutivas, ya que la dispersión parlamentaria reduce el balance y contrapeso . La labor de crítica y fiscalización que debía ejercer el Congreso frente al gobierno, de acuerdo con la Constitución, es letra muerta .

La experiencia de las elecciones del 13 de marzo que se avecinan, en este mar de confusiones en que nos hallamos todos los colombianos frente a 254 candidatos al Senado, provistos cada uno de su propio proyecto de gestión parlamentaria, debería constituir una campanada de alerta frente al futuro de la democracia colombiana. Los ganadores indiscutibles van a ser la abstención electoral y el aumento de la apatía ciudadana.

La respuesta no es, sin embargo, como insinúa Hernando Gómez Buendía en un artículo reciente, acabar con la circunscripción nacional para el Senado que ha permitido una importante representación política a las minorías, sino repensar la crisis que afecta a los partidos y proponer fórmulas para conformar un sólido sistema partidista como prerrequisito para una democracia representativa real y eficaz. * Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional. Mientras los partidos se aglutinan alrededor de un sólo candidato presidencial, se volatiliza la representación parlamentaria.

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