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UNIVERSITARIOS, DE LA PEDREA AL DEBATE

UNIVERSITARIOS, DE LA PEDREA AL DEBATE

No es que Felipe Carrillo extrañe las piedras que en los años sesenta rozaban o chocaban con frecuencia contra las cabezas de los universitarios, y de las cuales vino a saber por los recuerdos de los hombres que conservan el guayabo revolucionario .

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
15 de septiembre 1997 , 12:00 a. m.

Pero hace seis meses, como a Miguel Mira y a Fernando Cifuentes, otros dos líderes estudiantiles de la Universidad Nacional de Medellín, lo atosigó la sensación de que los estudiantes del país estaban muertos , aunque se vieran caminar por los patios y corredores como los vivos.

La sensación llegó a una pequeña oficina de la Facultad de Agronomía, donde los tres muchachos se ingeniaron el golpe universitario para que los estudiantes no se pasearan en medio del conflicto armado del país como si fueran ciegos, sordos y mudos.

Finalmente, se montaron en un tren que llamaron Cátedra por la Paz y al cual, cada martes, desde hace 15 días, logran subir a más de mil estudiantes de las distintas universidades y centros de educación de la ciudad.

Aquí sentimos envidia de la buena porque en España marchan cientos de miles por el asesinato de un concejal, y ante un muerto nosotros sólo decimos que hay un muñeco más , dice Felipe mientras desabotona su leñadora para mostrar una diana con los colores de la bandera colombiana, atravesada por los tiros de un fusil.

La misma figura está sobre una camiseta, símbolo del esfuerzo de los tres futuros ingenieros y de otros estudiantes que los acompañan en ese tren.

En el Teatro Metropolitano cobra vida este proyecto para contar lo que ha sido el conflicto armado en el país, y al cual invitaron como ponentes a unas 26 personas, que según ellos, han tenido que ver de alguna manera con la paz o con la guerra .

Otro vagón en el tren Con edades entre los 22 y los 25 años, Felipe, Fernando y Miguel no se sienten los pollos , como se refirió afectuosamente a los universitarios el alcalde de Pasto, Antonio Navarro Wolff el pasado martes, durante su intervención telefónica, para contarles a los muchachos su experiencia como ex guerrillero del M-19.

Saben en cambio que, a partir de la cátedra, por lo menos a mil sardinos de las distintas universidades se les desteñirá el vestido de apatía que han llevado puesto en sus paseos indiferentes.

De hecho, comenzó a desteñirse desde la primera conferencia, cuando escucharon razones y sinrazones de las asociaciones Convivir. Ese día, con el entusiasmo por la realidad que ignoraban, le colgaron otro vagón al tren, para ellos el más importante y al que bautizaron Marcha por la Paz. Aspiran a levantar de sus escritorios, camas o cojines a unas 60 ó 70 mil personas.

Fernando -que con Felipe y Miguel vela por el buen estado de los rieles por donde van con el nuevo vagón-, recuerda la invasión de un grupo de desplazados de Urabá a la Universidad Nacional, el año pasado, como el hecho que le desnudó la realidad que hay afuera de los laboratorios de ingeniería.

Esta marcha está pensada para los primeros días de octubre, con una estación de noche entera en el Parque de San Antonio. Algunos saldrán desde el Parque de Banderas y otros desde la Plazoleta del Centro Comercial Monterrey.

En el Palacio de Exposiciones se planea el arribo de los universitarios y de las miles de personas que piensan arrastrar hasta la Avenida Oriental.

El paso por la principal vía del centro de Medellín y los trancones que se darán el lujo de armar, tienen como fin la llegada al Parque de San Antonio, donde permanece herida el ave del escultor Fernando Botero, descompuesta por un atentado dinamitero del 10 de junio de 1995, que también acabó con la vida de más de 20 personas.

Desde ese lugar, los universitarios que ya no le jugarán más a la apatía, harán una súplica de paz, cuyo eco, en sueños, sienten llegar hasta los oídos de los guerrilleros y paramilitares que se escudan en las montañas de Colombia.

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