UNA ECONOMÍA Y DOS SISTEMAS

UNA ECONOMÍA Y DOS SISTEMAS

Hoy al medio día la isla de Hong Kong volverá a ser una provincia más de la República Popular China.

30 de junio 1997 , 12:00 a. m.

En 1982, cuando el mundo conoció la inminencia de la devolución de Hong Kong a China se creyó que el hecho sería una hecatombe. Según esas proyecciones, 1997 sería un año en el que habría una caída de la moneda, fuga de capitales y migraciones masivas de la isla. Pero hasta hoy nada de eso ha pasado.

Con una China en pleno crecimiento, que está reconvirtiendo su economía y que según los especialistas será la superpotencia del próximo milenio, las expectativas sobre el futuro Hong Kong son diferentes. Su interrelación económica se incrementó de manera muy importante en los últimos cinco años: hoy el 20 por ciento de la inversión extranjera en Hong Kong es China, mayor a la de países como Estados Unidos y Japón. En China el 58 por ciento de los capitales foráneos proviene de la Isla.

En materia de comercio, Hong Kong es el segundo socio comercial de China, y ésta es la principal socia de Hong Kong. Es tanta la relación de las dos economías que los hombres de negocios han modificado la frase de batalla del traspaso: dicen una economía, dos sistemas en lugar de un país, dos sistemas .

Autonomía? El Gobierno chino manifestó públicamente que la incorporación de Hong Kong a su territorio le servirá como puente con el mundo, en la medida en que a través de la Isla podrá realizar negocios de forma mucho más ágil con el exterior.

Así las cosas el futuro de Hong Kong estaría asegurado pues tiene a sus pies al país más poblado del planeta y el de mayor crecimiento. Sin embargo, las dudas en el proceso de traspaso están en el grado de autonomía real que tendrá el gobierno de Hong Kong.

Sobre las libertades, como la de expresión y la de prensa, hay serios indicios que se reducirán radicalmente a partir de hoy: el Comité Legislativo Paralelo anunció hace un par de semanas que limitará la prensa por razones de seguridad. A decir de muchos las libertades son fundamentales para el buen desarrollo del capitalismo y del laissez faire .

Una censura de prensa podría influir en la transparencia que requieren los inversionistas para la selección de sus operaciones, es decir que la información dejaría de ser confiable. Por otra parte está la presión comercial de retirar la pauta. Eso le sucedió ya al periódico Apple Daily, que se vio obligado a cerrar por dificultades económicas.

La preocupación de la información va más allá de los medios masivos. No son pocos los empresarios hongkoneses que están preocupados por las filtraciones gubernamentales de información privilegiada. En concreto se refieren los privilegios que tendrá los hombres de negocios con mucha influencia en los círculos de poder chinos, que en esas latitudes son una nueva clase social.

Presencia estatal El acuerdo que suscribieron China y Gran Bretaña en 1982 señala que Hong Kong seguirá funcionando bajo su actual sistema económico hasta el año 2047. Está previsto que Beinjing no tocará las reservas internacionales de la Isla que ascienden 64.000 millones de dólares, no percibirá impuestos y no devaluará su moneda.

Sin embargo, cabe la posibilidad que las relaciones entre el gobierno y el sector privado cambien, es decir que haya una mayor influencia estatal en la actividad económica. Algunos empresarios consideran que esa sería una variación positiva pues podría incentivar la manufactura, que hoy sólo representa el 25 por ciento de su economía, (ésta se ha ido desplazando a regiones limítrofes de China, donde la mano de obra es más barata).

Pero a decir de la gran mayoría de los observadores, la intervención estatal sería fatal para Hong Kong. En su libro, La ventaja de Hong Kong , Michael Enright sostiene que para la Isla no es suficiente tener una economía tan abierta como Taiwan o Singapur, sino que su fortaleza está en ser la más abierta del mundo.

Y es que de perder esa particularidad, la competencia para Hong Kong sería bastante dura. Varias ciudades del sureste asiático están interesadas en atraer capitales extranjeros, y todas ofrecen unos costos de operación substancialmente más bajos que los de la Isla.

El gobierno chino también ha ganado poder en Hong Kong con la compra de acciones en las principales empresas del Gran País, tales como en la aerolínea Cahay Pacific, en el Banco de Hong Kong y Hong Kong Telecom. Las autoridades chinas han dicho que se trata de estrategias de inversión y no de planes para apoderarse de sectores claves, por lo cual han decidido establecer topes.

En su informe sobre calificación de riesgo, la agencia Standard & Poor advirtió que una mala administración de Beijing podría afectar su solvencia en materia crediticia, su ortodoxia financiera y la imparcialidad administrativa. Claro que Standard & Poor reconoce que esa posibilidad es remota, pues China aspira a repetir el modelo hongkonés con Taiwán.

Los analistas también ven como una buena señal que China quiera que Hong Kong y Shanghai sean ciudades complementarias en materia de negocios y su de integración con el resto de mundo: el ingreso a la Organización Mundial de Comercio y la catalogación por el Congreso de Estados Unidos como Nación Más Favorecida (proyecto que ya cuenta con la aprobación de la Cámara de Representantes norteamericana).

Ecos de la integración El anuncio de que Estados Unidos asistirá a la ceremonia de investidura del futuro jefe del Ejecutivo, Tung Chee-hwa y a la del Consejo Legislativo, fue un espaldarazo para China.

Al evento asistirá el cónsul general en el territorio, Richard Boucher. La secretaria de Estado, Madeleine Albright ha anunciado que a pesar de estar en Hong Kong, no irá al evento.

La noticia fue difundida después que la Cámara de Representantes aprobó la condición de Nación Más Favorecida para China.

Las organizaciones demócratas de Hong Kong expresaron su rechazo a la decisión estadounidense pues desconoce los resultados de las elecciones realizadas en 1995.

Japón y Australia ya habían anunciado que irían a la ceremonia, porque era necesario tener buenas relaciones con China.

Las inversiones de Estados Unidos en Hong Kong ascienden a 20.000 millones de dólares, las más altas después de Japón.

Los empresarios norteamericanos estaban satisfechos tanto por la declaración de Nación Más Favorecida como por la presencia de su gobierno en la ceremonia.

La Gran Bretaña trató de buscar apoyo entre sus aliados de la Unión Europea. Pero varias naciones anunciaron su presencia en la ceremonia.

Las organizaciones de derechos humanos habían advertido días atrás, que los países occidentales se inclinarían por los negocios con China.

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