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EL ARTE DE LA PRUDENCIA

EL ARTE DE LA PRUDENCIA

El proceso de paz iniciado por el presidente Pastrana desde que asumió los destinos del país hace poco más de 30 meses, atraviesa por un momento muy difícil, en el que se requiere, entre otras cualidades, una gran voluntad y capacidad, un ánimo y vitalidad a toda prueba en función de los intereses patrios y paciencia y humildad a toda prueba.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
07 de febrero 2001 , 12:00 a. m.

El proceso de paz iniciado por el presidente Pastrana desde que asumió los destinos del país hace poco más de 30 meses, atraviesa por un momento muy difícil, en el que se requiere, entre otras cualidades, una gran voluntad y capacidad, un ánimo y vitalidad a toda prueba en función de los intereses patrios y paciencia y humildad a toda prueba.

Pero por encima de todos esos valores, la prudencia, entendida como la capacidad para vencer lo inesperado con relfexión, como el aprovechamiento de la realidad tal como esta es y no como debiera ser, debe primar sobre todos los colombianos, en especial entre quienes tienen que ver directamente con la tragedia que tristemente sobrellevamos.

Contrario a lo que muchos piensan, creemos que los llamados actores del conflicto no son sino dos: de un lado están los violentos bajo la modalidad semántia que quiera clasificarlos y los demás colombianos, dentro de los cuales no hay distingo de color, religión, partido político y estrato social. Y en ese orden, el gobierno y las Fuerzas Armadas representan y defienden el lado para quienes la democracia es el sustento de la vida nacional. En esto no tenemos duda.

Los que estamos de este lado no somos conformes. Sabemos que en el país se requieren reformas de distinto tipo para mejorar la condición de muchos colombianos, que haya más y mejores oportunidades, que hayan más propietarios, más empresas, más empleo y menos corrupción...un mejor país. Y estamos convencidos que eso solo lo logramos con trabajo. Nos alegramos con el triunfo del vecino y nos duele la violencia.

A muchos de los que estamos de este lado no nos gustan algunas de las cosas que han ocurrido en lo que lleva el proceso, pero las aceptamos porque creemos en un futuro en paz, así muchas veces el desánimo esté a punto de ganar la partida, por culpa de quienes están del otro lado, porque sencillamente no podemos dar tanto y todos los días, a cambio de nada.

Los que estamos de este lado sabemos del esfuerzo que hacen nuestros soldados y policías para defendernos, los acompañamos y les agradecemos de corazón. Pero la prudencia debe hacer parte de quienes dirigen su trabajo, así entendamos que la base militar necesita mensajes de ánimo y solidaridad.

En los último días, algunas declaraciones de la cúpula militar han sido desafortunadas. En nada ayudan al proceso de paz que lidera la cabeza suprema de las fuerzas. Y en ese orden, debe imponerse la prudencia, pues como dice el oráculo de Baltazar Gracian Siempre hay tiempo para soltar las palabras, pero no para retirarlas. Hay que hablar como en los testamentos: cuantas menos palabras, menos pleitos. El secreto parece algo divino...El que habla con facilidad está cerca de ser vencido y convencido . Y estamos seguros que nuestros soldados y policías están lejos de esto último.

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