UN MOVIMIENTO TRIUNFANTE DE ACCIÓN CIUDADANA

UN MOVIMIENTO TRIUNFANTE DE ACCIÓN CIUDADANA

La propuesta del nuevo mindefensa, Gilberto Echeverri, de crear, por ley, una institución que, a nombre del Estado, del Gobierno y del pueblo colombiano, busque la paz, genere los procesos, ponga los mecanismos para las conversaciones y proponga al país alternativas, es repetir lo que hasta ahora se ha hecho por más de veinte años, con diferentes nombres, comités, comisiones, etc. Anota en su reportaje en EL TIEMPO: Me asusta la unanimidad con que me han acogido . No hay duda de que buscar la paz es un clamor popular.

28 de junio 1997 , 12:00 a. m.

Lo indispensable es movilizar ese clamor hasta que, en tiempo relativamente corto, se convierta en un golpe de opinión , respaldado por acción de protesta masiva, que al tiempo paralice al país en sus quehaceres diarios y arrastre a las calles de pueblos y ciudades el gentío de población civil mientras esta canta el Himno Nacional, canciones de libertad, de paz, y baila rancheras, vallenatos y salsa a la intemperie, en un suntuoso, inolvidable y grandioso carnaval nacional de la paz, que atraiga hasta a los alzados en armas, impacientes de abandonar la guerrilla, botar las armas y correr a unirse con el baile del siglo XX que expira.

La caída de la dictadura militar del general Rojas Pinilla se logró siguiendo esta metodología, a través de un movimiento de acción ciudadana, etéreo pero efectivo, que se identificó con la opinión popular, deseosa de derribar la dictadura naciente, y que, por medio de comités ad hoc, la movilizó. Su papel fue transmitir la necesidad de esperar alerta el día y el momento de paralizar masivamente el país como sistema único para inmovilizar un ejército leal y armado.

Su efectividad estuvo en no haber institucionalizado el movimiento, ni haberle dado carácter político, de organización liderada por alguien, grupo, gobierno o Estado. Tan efectiva fue la movilización de este golpe de opinión , que el tildarlo con el nombre de mano negra no lo detuvo. A tal punto llegó su efectividad, que el día en que se regó la orden de paralizar el país , la ciudadanía amaneció, el lunes 6 de mayo de 1952, como un solo hombre, de brazos caídos. Ni la tienda más pequeña abrió sus puertas.

La efectividad de la delirante protesta que forzó la renuncia, el 10 de mayo, del general Rojas, desencadenó la salida a las calles de ciudades y pueblos, desde la madrugada, de una ciudadanía delirante, tan efectiva que los tanques del ejército leal al general Rojas Pinilla no encontraron calle ni carrera desocupada de pueblo movilizado a pie, en carros de tracción animal y en automóviles que pitaban ta! ta! ta!; ta! ta! ta! por donde pudieran circular... Lo demás es historia conocida; el advenimiento de la Junta Militar de Gobierno, de los quíntuples , asumió con éxito las riendas del nuevo gobierno.

La efectividad de la acción ciudadana se debió al hecho de no estar institucionalizada ni dirigida por gente reconocible como líder. El movimiento de acción ciudadana se inició a principios de enero del 52 y logró su cometido en cuatro meses!

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