ELLAS IGUALES A ELLOS

ELLAS IGUALES A ELLOS

Marcela y Pablo, de 16 años, son gemelos. Aunque físicamente tienen un parecido, en su forma de ser son diferentes. Estos adolescentes asisten al mismo colegio y comparten en el aula. Marcela no puede estar en el recreo con los amigos de Pablo, porque ellos juegan fútbol o hablan de sus asuntos. En casa, las cosas son iguales. Marcela no puede charlar con sus amigas porque le toca cuidar a sus hermanos pequeños mientras su mamá trabaja y Pablo sale a jugar con sus amigos del barrio.

29 de junio 1997 , 12:00 a.m.

Ellos actúan así porque esa fue la crianza que recibieron de pequeños. Desde niña, recuerdo que si me portaba mal me decían: las niñas no dicen groserías , en cambio si mi hermano era el que lo hacía no ocurría nada , señala Marcela.

Sin embargo, ella está cambiando: cree que debe haber una igualdad en los deberes y derechos que tienen ella y su hermano gemelo en casa, respetando las diferencias de cada uno.

Situaciones como esta se repiten a diario por la educación sexista que se ha recibido de generación en generación.

Generalmente, la niña se asocia con la casa y el niño con la calle, y esa prolongación de roles tradicionales que se les han asignado hace que las situaciones se mantengan , dice la socióloga antioqueña Martha Cecilia Londoño.

La escuela, la familia, la comunidad y los medios de comunicación se han encargado de reforzar estereotipos de género.

Cuántas veces hemos oído decirles a los niños que no deben llorar, lo que les niega la posibilidad del afecto? El tema de la equidad de género es equiparar a hombres y mujeres, de reforzar ciertos roles en unos y en otros , dice Eleonor Faur, oficial de Género de Unicef.

Igualdad y diferencia Marcela ha estado cambiando con talleres que ha recibido en su escuela. Sin embargo, es demorado que eso se refleje en su familia. Esta joven sabe que ella y Pablo como hermanos mayores deben estar pendientes de los pequeños de la casa, pero alternado, de tal manera que ella también en las tardes pueda ir a jugar con sus amigas.

Este tipo de muchachas ha encontrado un cambio al asumir un rol protagónico en sus escuelas como representantes de cursos o personeras , señala la socióloga Londoño, que trabaja en Medellín en la organización Mujeres que crean , que promociona y capacita a mujeres en sectores populares.

Una sugerencia para padres, madres, educadores y educadoras es repensar la labor que estamos cumpliendo. Debemos mostrar visión de equidad en la diferencia y en esa diferencia hay unas igualdades de derecho que les permiten desarrollarse , agrega Londoño.

La escuela, en particular, y el sistema educativo, en general, han jugado un papel importante en la reproducción de estereotipos de género en la socialización de niños y niñas.

Eso se refleja en las limitaciones que han tenido hombres y mujeres. Según Cecilio Adorna, representante de Unicef para Colombia y Venezuela, esa perpetuación de los modelos de género ha debilitado la participación económica y política de las mujeres y ha subestimado la capacidad de los hombres en aspectos tan humanos como el cuidado infantil .

Esas diferencias tienen un trasfondo cultural, porque se deben cumplir con estereotipos de lo que deben ser las niñas y los niños., dice Juanita Velásquez, coordinadora de Equidad y Género del Ministerio de Educación Nacional.

Eso también se manifiesta en los textos escolares (ver recuadro) y por ello ya se está trabajando con las editoriales en Colombia. Es una tarea que se da con lentitud, pues no se trata de igualar y repartir los oficios, sino de compartir sin que haya discriminación de raza, de sexo, de religión , agrega Velásquez.

La labor con las editoriales comenzó hace un año con ocasión del Día Internacional de la Educación No Sexista, que en esta oportunidad se celebró el jueves pasado.

El Ministerio de Educación, junto con Unicef y la Dirección Nacional de Equidad para las Mujeres, están trabajando en la elaboración de un manual de sugerencias para las editoriales, los autores e ilustradores en el manejo de estos temas. Para ello, se realizaron a principios de mes jornadas de sensibilización en donde se planteaba la flexibilidad de los estereotipos de género.

La sensibilización está a cargo de Zenaida Osorio, que en los talleres mostró los textos escolares que se dan en las escuelas en donde los hombres son los abogados, arquitectos y las mujeres son maestras o enfermeras, los niños son fuertes e inteligentes y las niñas, dulces y frágiles.

Pero también se debe tener en cuenta el currículo oculto en la escuela, indica la sicóloga Nohema Hernández, que es aquel que no está implícito en los textos, pero sucede en la cotidianidad. Por ejemplo, a la niña siempre se le hacen observaciones por su sentado, por su modo de hablar, si está desarreglada, etc.; en tanto que al niño las observaciones son por su actos intelectuales .

Las consecuencias de esto, a juicio de Hernández, son que las mujeres hacen esfuerzos por mostrarse femeninas y no demostrar lo inteligente que son para ser aceptadas por los demás.

Para que no haya textos sexistas Por una educación con igualdad de oportunidades para niños y niñas, la Dirección Nacional de Equidad para las Mujeres publicó la cartilla Mi mamá me mima, mi papá fuma pipa.

En ella, se habla del término coeducar, que es sumarles y no restarles posibilidades a las personas. No se trata de intercambiar roles: de que ellas jueguen fútbol y ellos, rondas (...) Debe ser parte de la vida diaria, de la manera como interactuamos con las niñas y los niños. Se trata de hacer posible que las mamás nos mimen y también muchos papás. Y que tanto ellas como ellos puedan fumar pipa, sí así lo desean .

Según datos de investigaciones en textos escolares se encontró que de 226 personajes que aparecen en los juegos infantiles, 159 son niños y 67 niñas; de 31 personajes mostrados como científicos, 28 son hombres y 3 mujeres; de los 29 que aparecen trabajando en los doméstico, 4 son hombres y 25 mujeres.

Como se ve, en estos textos hay discriminación en la presentación e ilustración de los temas. Por ello, hace un año se creó el Comité de Educación No Sexista, en el que trabajan la Dirección de Equidad para las Mujeres, Unicef y el Ministerio de Educación Nacional. Además participan editores, autores e ilustradores de textos escolares.

Para crear una obra o un texto no sexista, la Comisión de Asuntos de la Mujer (Ade) da unas pautas: - Distribución equitativa de los rasgos positivos y negativos y de los distintos roles desempeñados por las mujeres y los hombres.

- Textos, títulos e ilustraciones no deben mostrar a las niñas en actitud de sumisión y pasividad. Además ambos sexos deben aparecer con ropas domésticas, académicas, deportivas e informales.

- Distribución equitativa de los sentimientos: madurez, abnegación, atención a los demás, dulzura, amabilidad, egoísmo, brutalidad, dureza...

- Tener cuidado con el vocabulario y la gramática. Por ejemplo, evitar expresiones como derechos del hombre y mejor utilizar derechos humanos . El rol de los padres Como el sexismo es un problema que no está solo en los libros sino en la cultura, y circula y se reproduce en ese espacio, los padres y las madres también tienen un rol especial en la búsqueda de la equidad de género. La sicóloga Paulina Ospina, consultora independiente en estos temas, les recomienda: - No separar los juguetes de niñas y de niñas. Ahora se les pide a los varones que se relacionen con el cuidado de los bebés, pero los juguetes que dan una aproximación a ellos se los entregan a las niñas. Lo mismo ocurre con los rompecabezas y los armatodo, que desarrollan habilidades de construcción y creatividad, y son entregados a los niños. - No utilizar frases tontas como a las mujeres no se les pega o no llores, que pareces una niña . Son expresiones muy comunes pero que estigmatizan a las personas. A nadie se le debe pegar por el solo hecho de ser persona y no por ser mujer, y el llorar no es una condición solo de las niñas. - Dejar de lado eso de que los niños deben cuidar a las niñas. Se les debe enseñar a niños y niñas a cuidarse por ellos mismos. - Cuestionar con sus hijos los héroes de la televisión, en donde hay muy poca representatividad de heroínas. Una idea puede ser buscar cuentos con personajes diferentes o cambiar las historias, por ejemplo que el príncipe sea el bello durmiente y su salvadora sea la princesa. - En general, se deben revisar las normas en donde se perpetúen estos valores, como por ejemplo la permisividad que se les da a los varones y las restricciones a las niñas. Por ejemplo, a los muchachos se les da más dinero porque tienen que invitar a las chicas y a estas no tanto. En esta tarea de lograr la equidad de género ya se están dando los pasos, pero depende de padres, madres, maestros y maestras comenzar a cambiar para que chicas como Marcela no tengan tiempo de hacer tareas o charlas con sus amigas por cuidar a sus hermanitos, mientras su hermano sí puede estar en la calle.

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