TENGO UNA PROPUESTA QUE CAMBIARÁ TU VIDA...

TENGO UNA PROPUESTA QUE CAMBIARÁ TU VIDA...

Hace cuatro años, en una convulsionada mañana de mayo, Juan Manuel Avella, el gerente comercial de la Compañía de Mercados en Productos Turísticos, se disponía a tomar un avión cuando se encontró, cara a cara, en pleno aeropuerto Eldorado, con su Dios . Ahí comenzó su desgracia.

29 de junio 1997 , 12:00 a. m.

Avella, un administrador de empresas recién graduado, estaba feliz de ocupar a sus 26 años la gerencia comercial de dicha compañía. Pero más feliz se puso al toparse esa mañana con Fernando Botero Zea, el político que seis años atrás lo fascinó en el auditorio del Rosario, de quien logró hacerse amigo y a quien consideraba el joven más presidenciable de Colombiai. Ese tipo, para mí, era Dios.

Aunque el encuentro duró tan sólo segundos, Botero se despidió con unas palabras que le causaron insomnio: Te tengo una propuesta que te cambiará la vida....

Veinte días duró la espera. El 16 de junio el joven administrador recibió una llamada telefónica de Botero en la que lo invitaba a ser el gerente administrativo de la campaña liberal a la Presidencia de la República. Imagínese lo que fue eso para mí. Ser el gerente de la campaña política más opcionada, en donde me iba a ganar $1.700.000, que era el doble de mi sueldo. Nooo. Yo no lo pensé dos veces. Inmediatamente le dije a Fernando que aceptaba.

Hoy, recordando la historia del destino , como se refiere a ese episodio, Juan Manuel Avella espera a que un juez de la República defina su situación jurídica en los próximos días por los delitos que lo acusa la Fiscalía: falsedad ideológica en documento privado y enriquecimiento ilícito en favor de terceros.

Mientras hace un balance de lo que han sido sus 22 meses en prisión, repite una y otra vez, casi sin darse cuenta, las premonitorias palabras de Botero: Una propuesta que te cambiará la vida.

EL TIEMPO lo visitó en su cuarto de la casa cárcel de La Modelo, un lugar que no más de 20 metros cuadrados cuyo único lujo es la presencia de un baño. El joven duerme ahora sólo. Cuando llegó tuvo que compartir la habitación con cuatro reclusos más.

La casa, ubicada en la carrera 56 con calle 19, de Bogotá, justo al frente de los custodiados muros de la penitenciaría, es una construcción de un piso que más parece una vieja pensión. El televisor de la sala está prendido todo el día y en el comedor comunal hay una bicicleta estática. El teléfono monedero de la entrada siempre está ocupado.

El cuarto de Avella da a la calle. Tiene un ventanal grande protegido por un velo. A pesar de la modestia, en la decoración se notan las manos de su madre y de su hermana. Hay rosas rojas cerca a la figura de la Virgen de las Mercedes y en la cabecera de la cama hay un desinflado globo en forma de corazón que dice: I love you .

Con el tiempo se le ha despertado la costumbre de escribir pensamientos sobre los afiches de las paredes; ha engordado y sólo cuando llega su mamá deja de fruncir las cejas y su rostro de adulto precoz le da paso a la del despistado muchacho grande que siempre ha tenido.

Avella sigue siendo reservado. Tímido para entablar conversaciones. Sin embargo, a la hora de hablar sobre su caso no le importa alzar la voz. Cuando se le pregunta cuál fue su error, ya tiene lista la respuesta: Haber confiado demasiado, demasiado, en Fernando Botero y en Santiago Medina. Haber confiado ciegamente en ellos porque ambos me pusieron conejoi. Con una diferencia: Botero tiene el valor de deslindarme en su indagatoria y decir que yo soy el único inocente de este caso. En cambio, Medina no fue capaz porque está cuidando sus beneficios. Si yo salgo libre a él se le empiezan a desquebrajar esos beneficios.

Frunce el ceño siempre que habla de Fernando Botero. Dice que no ha vuelto a hablar con él y que aunque no está en sus planes hacerlo, no le guarda resentimiento: Yo lo que guardo es un dolor profundo por la traición de un amigo a otro. Fernando fue injusto conmigo porque él era mi único amigo en la campaña. Yo no conocía ni a Samper ni a Serpa ni a nadie. Mi amigo, mi único y real amigo era Fernando y yo siempre me he preguntado el por qué no me contó nada, ni me dio al menos la posibilidad de decidir si yo quería esto para mi vida... me engañó y cuando me di cuenta ya estaba involucrado en este proceso 8.000.

La entrevista la interrumpe un recluso que golpea a la puerta. Oiga, el noticiero está diciendo que usted sale libre esta tarde . Avella se levanta de su silla y prende el televisor. Durante los 30 minutos, sólo exclama después de cada información este país está llevado . De él no dice nada nuevo. Sólo que su situación está a punto de definirse y muestra las imágenes del momento de su captura. Qué raro. En todos los procesos los periodistas saben con anticipación el fallo en cambio en este no se ha filtrado nada y la angustia de la espera es tenaz , asegura.

Cuando minutos más tarde llega su familia y le pregunta que si quiere oír lo que se rumora, éste dice: No, no vengan a asustarme .

Lo más terrible de estos 22 meses, dice Avella, ha sido la situación que ha tenido que afrontar su familia. Cada día que pasa es más doloroso para mí porque con mi presencia aquí, encarcelé a mi familia. Ellos no han podido descansar un minuto. Su vida se redujo a ir y venir del apartamento a la cárcel y de aquí al apartamento, y, además, esta situación los tiene sumidos en un terrible caos económico.

De vez en cuando, Avella levanta pesas y vuelve a jugar basketball, su deporte favorito que le dejó buena fama en el Colegio Andino. Esporádicamente lo hace con Eduardo Mestre, uno de sus 14 compañeros de reclusión de quien afirma tiene una cultura e inteligencia excepcionales. Además, fue la persona que me recibió con mayor deferencia y me ha brindado apoyo. Eso sí, aclara, ninguno pregunta ni opina del proceso del otro.

Sus amigos, tanto los del Andino como los del Rosario, se unieron a los del barrio y conformaron el denominado Círculo de Amigos de Juan Manuel Avella, una organización que se reúne semanalmente. Elaboran grafitos de apoyo a la causa de Avella.

Sobre su futuro no tiene certeza. No sé qué vaya a pasar conmigo. Yo debí haberme casado hace un año y por todo esto no lo pude hacer. Ahora no tengo ni novia, imagínese..., dice mientras se pregunta quién le va a devolver estos dos años de su vida que ha pasado en prisión. Si el juez regional que sigue su proceso lo encuentra culpable, Abella podría permanecer hasta ocho años más en prisión.

Por ahora, su mamá y su hermana ya le arreglaron nuevamente su cuarto que no habían tocado desde su captura. Está limpiecito e intacto esperando la llegada de Juan, dice doña Isabel.

Avella, sin embargo, dice que no tiene afán: Mire, de todo corazón, estar aquí en este sitio es horrible. Esto es un infierno. Pero mi intención no es salir lo más rápido posible de la cárcel. Es demostrar mi inocencia....

Su situación jurídica El ex director administrativo de la campaña Samper Presidente , Juan Manuel Avella, se encuentra detenido en la casa fiscal de la Modelo, al occidente de Bogotá, desde el pasado 14 de septiembre de 1995, cuando lo Fiscalía lo vinculó al Proceso 8.000.

Avella fue detenido por miembros del Cuerpo Técnico de Investigaciones (CTI) de la Fiscalía en su oficina del centro de la capital. Su investigación pasó a la Fiscalía Regional por no tener fuero, como otros miembros del Gobierno, involucrados en el 8.000.

El once de septiembre del año pasado la Fiscalía lo llamó a juicio por lo delitos que se le imputan y el caso pasó a manos de los jueces regionales. La próxima semana un juez sin rostro dictará sentencia, que puede ser condenatoria o absolutoria.

La última noticia sobre el caso de Avella la produjo el pasado 15 de mayo la Procuraduría General de la Nación, que encontró irregularidades en la investigación que adelantó la comisión de cinco fiscales. El Ministerio Público cuestionó disciplinariamente a los fiscales, a los delegados de la misma Procuraduría y al juez que actualmente tiene el proceso.

Según la Procuraduría Delegada para la Vigilancia Judicial, a Avella se le desconocieron los derechos de defensa y debido proceso, lo que podría, eventualmente, provocar nulidades que favorezcan su situación jurídica. La Fiscalía nos montó a los colombianos en un circo qué tan cierto es que usted nunca supo lo que estaba pasando en la campaña? Es totalmente cierto. Yo actué siempre de buena fe pero desafortunadamente me utilizaron. Yo también fui engañado.

Sin embargo usted, con su firma, avaló un libro contable que no se ajustaba a la realidad. Y eso debe tener cierto grado de responsabilidad...

Siempre he sostenido que la contabilidad presentada al Consejo Nacional Electoral estuvo bien llevada. Lo que la Fiscalía no quiso ver es que hay una serie de partidas que son, por ejemplo, los dólares que manejó Fernando Botero en el exterior, las cuantiosísimas sumas de dinero en efectivo que manejó Santiago Medina y las cesiones de espacios en los medios de comunicación que eran imposibles de controlar. Esas partidas yo no las conocía y a mí no me pueden imputar una serie de acciones que yo no conocía.

En el proceso se ha logrado demostrar, con proveedores de la campaña que declararon que Santiago Medina les entregó más de 650 millones de pesos en cheques, que éstos jamás pasaron por mis manos. Entonces, los informes que se presentaron a las entidades de control reúnen todos y cada uno de los requisitos que se exigían para ese momento.

Y como siempre lo he declarado, pienso que la responsabilidad penal sí es una responsabilidad individual. A mí me tienen que determinar si los estados financieros que yo presenté, que reúnen todos y cada uno de los registros que deberían contenerse durante la época de la campaña, están bien o mal llevados. Yo insisto: están bien llevados. Que no tengan todas las partidas, eso no es responsabilidad mía y ahí es donde toca deslindar mi responsabilidad en las actuaciones.

Usted está acusando a la Fiscalía de persecución en su contra? Pienso que el problema de ellos no es contra Juan Manuel Avella como persona sino que querían generar el impacto político de detener al Director Administrativo de la campaña Samper, independientemente de quién fuera.

Si usted lee mi medida de aseguramiento percibe esa situación pues allí la Fiscalía dice que la pieza procesal más importante para ellos en mi contra es la confesión de Santiago Medina pero que no le creen a Medina en las partes que me desliga de responsabilidades.

Entonces, la Fiscalía se empeña en determinar sólo las cosas que me son desfavorables. Y eso fue lo que hicieron al filtrarle a los medios de comunicación sólo las cosas desfavorables. Afortunadamente en el proceso hubo testimonios de personas tan respetables como Mónica de Greiff, Luis Carlos Sarmiento Angulo y Augusto López Valencia que ratifican lo que yo he dicho.

Es que mire. Ellos pretendían que yo cambiara mi versión y que me acogiera a la ley de beneficio de penas. Yo no he cambiado mi versión en una coma y no la voy a cambiar pase lo que pase, porque la inocencia no se puede negociar. Uno no puede negociar la inocencia por salir más rápido de una cárcel.

Mi proceso es característico de las irregularidades que comete la Fiscalía con sus procesados. Mire lo de mi captura. El día anterior a ser capturado yo me presenté en la Fiscalía. Pero, aunque ya tenían la orden de detención, me capturan sólo al día siguiente, en mi oficina, sólo para hacer el show de pasarme por frente de las cámaras.

Le cuento otro hecho. El año pasado se casó mi hermano y yo era su padrino. Pues la Fiscalía no me dejó ir al matrimonio argumentando que si me dejaban ir me causaban daño sicológico Además, argumentaron que yo soy un tipo peligroso y por lo tanto, me negaron la detención domiciliaria.

Todos esos son palazos de la Fiscalía y cada palazo de me lo da para haber si me les arrodillo. Pero no. Conmigo se equivocaron, Mi tío abuelo me dijo que nunca negociara mi inocencia y no lo voy a hacer. No sería capaz, pues cómo le digo a mis hijos el día de mañana que yo me regalé a cambio de unos beneficios.

Me dicen que está preparando un libro...

Ya lo empecé hace mucho tiempo pero todavía no sé si lo va a publicar o lo voy a dejar como el recuerdo de las cosas que no quiero recordar.

Cada día que he pasado aquí es muy doloroso y estoy en un dilema porque mientras mucha gente me anima a escribir yo no estoy tan seguro de querer seguir montado en el circo en que nos montó la Fiscalía...

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