SKODA FELICIA, BUEN MOTOR Y CARROCERÍA

SKODA FELICIA, BUEN MOTOR Y CARROCERÍA

Puede sonar un lugar común el hecho de que los principales problemas de un automóvil que ruede en Bogotá sean la suspensión y el embrague y 38 peritajes de la Autoferia de Autonal indican que el Skoda Felicia tampoco es ajeno. De hecho, el 39 por ciento de los autos recibidos por esta vitrina del usado sufre problemas en las tijeras y al 13 por ciento hay que cambiarles el embrague.

02 de agosto 1997 , 12:00 a.m.

No obstante estos detalles mecánicos, los Felicias son apreciados por sus bellas líneas, por lo bien equipados que vienen y por la apropiada relación peso/potencia que ostentan.

Si bien no son los autos de más pique, en plano o en carretera de montaña presentan comportamiento homogéneo.

Otras fortalezas de este producto son su ajuste interior y de carrocería y el aguante a las duras condiciones de las calles de la ciudad.

No sobra repetir que esta información no pretende juzgar lo bueno o malo que sea un automóvil sino que quiere servir de guía a quienes piensan comprar un usado con el fin de obtener un mejor precio, de acuerdo con las reparaciones que haya que hacerle.

Motor, caja y transmisión Salvo por la necesidad de calibrarles las válvulas al 39 por ciento de los autos y corregirles las fugas de aceite por el empaque del cárter al 24 por ciento de estos autos, la máquina funciona tranquilamente y en ningún caso hay exceso de consumo de aceite ni problemas en el sistema de refrigeración.

Cuando se esté negociando un Felicia, vale la pena echarle una mirada a los soportes de motor, puesto que en el 8 por ciento de los casos están rotos.

Como se dijo, al 13 por ciento hay que cambiarles el embrague, el 11 por ciento tiene fugas de valvulina por los retenedores de los ejes y al 5 por ciento le suena la cuarta velocidad cuando se trata de enganchar.

Suspensión y dirección A los Felicia que superan los 50.000 kilómetros hay que ponerles atención a las tijeras porque en el 39 por ciento de los casos hay que cambiarles lo bujes o reponerlas por nuevas, al igual que a los amortiguadores que en el 34 por ciento de los casos requieren reposición.

Según el gerente posventa de la marca, hace un par de años vinieron técnicos checos a una visita de capacitación técnica de rutina y se quedaron pasmados ante el fatal estado de las calles bogotanas.

De inmediato solicitaron a la casa matriz un refuerzo en las suspensiones, consistente en robustecer las tijeras y aumentar la capacidad de absorción de los amortiguadores.

Esta tropicalización de la suspensión para el mercado latinoamericano comenzó desde mediados del año pasado y se solucionó la mencionada debilidad.

Otros detalles para tener en cuenta son los cauchos de la barra estabilizadora (13 por ciento) y desajustes en la caja de dirección (21 por ciento).

Los frenos no presentan anomalías y, como se mencionó al principio, la carrocería y la tapicería gozan de buen ajuste, no obstante el kilometraje recorrido.

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