Secciones
Síguenos en:
EL PROCESO ASIMÉTRICO DE LA PAZ

EL PROCESO ASIMÉTRICO DE LA PAZ

Los dieciocho años largos que han transcurrido desde que el Presidente Belisario Betancur abrió el camino de la paz negociada, demuestran que hasta el día de hoy los objetivos de las partes contendientes no han sido los mismos. Mientras los sucesivos gobiernos han buscado la paz, las insurgencias en armas han perseguido el poder. Tal asimetría de fines y propósitos explica las frustraciones repetidas. Cuando los objetivos se superpusieron, la paz fue posible con el M-19, el grueso del Epl, el indigenista Quintín Lame y el Prt en las administraciones Barco y Gaviria.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
09 de febrero 2001 , 12:00 a. m.

Los dieciocho años largos que han transcurrido desde que el Presidente Belisario Betancur abrió el camino de la paz negociada, demuestran que hasta el día de hoy los objetivos de las partes contendientes no han sido los mismos. Mientras los sucesivos gobiernos han buscado la paz, las insurgencias en armas han perseguido el poder. Tal asimetría de fines y propósitos explica las frustraciones repetidas. Cuando los objetivos se superpusieron, la paz fue posible con el M-19, el grueso del Epl, el indigenista Quintín Lame y el Prt en las administraciones Barco y Gaviria.

La misma asimetría ha persistido hasta la fecha con diversas variantes. Bajo la inspiración inicial de Carlos Pizarro y la transitoria dirección del cura Pérez, se buscó en un momento dado la unificación de los movimientos guerrilleros y así se adelantaron conversaciones fracasadas en Cravo Norte, Caracas y Tlaxcala. Fracaso debido a las rivalidades internas de los movimientos en armas, que proseguían tras la quebradiza unidad aparente de la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar pero, en mayor medida, a que los objetivos de las agrupaciones y el Estado seguían siendo distintos.

Las 84 condiciones pactadas con el Eln por el Gobierno, si bien señalan el avance más importante y concreto logrado hasta el presente desde la desmovilización del M-19 y demás grupos subversivos, resulta asimétrico dentro del marco global del problema por dos razones: nada parecido se hizo con las Farc cuando se les entregó gratuitamente la llamada zona de despeje, ni se ha tenido en cuenta para nada un tercero en discordia, cuyo crecimiento alarmante viene a ser en buena parte producto de estos dos años de unos diálogos que a nada concreto han conducido, mientras la intensidad del conflicto se manifiesta cada día más aguda y destructora.

Aceptarían las Farc un acuerdo similar al logrado con el Eln? Podría anticiparse que no, con lo cual persistiría la asimetría, agravada por la marginación de las autodefensas de un proyecto que debería abarcar a todas las agrupaciones en conflicto, si es que quiere llegar a una solución definitiva. De otra manera, mientras se prosiga adelantando la negociación hasta el momento solo ha sido un diálogo que a ratos parece monólogo dentro del conflicto armado, las autodefensas continuarán su propia guerra.

Las Farc lo han comprendido mejor que el mismo Gobierno. Por ello interrumpieron los diálogos en El Caguán, exigiendo la demostración de resultados en la lucha contra el que llaman paramilitarismo como condición para reanudarlos. Demanda que el Gobierno no tiene por qué considerar. Su deber de reducir y someter a la ley a las agrupaciones fuera de ella, no puede ser juzgada por las que sean hostiles entre sí, ni mucho menos aceptar el juicio impositivo de cualquiera de ellas, que ostensiblemente persigue sacar la brasa con mano ajena. Para las Farc, qué mejor que poner al Gobierno a combatir a su enemigo y convertirse en juez prepotente de los resultados de esa lucha.

Las condiciones convenidas con el Eln son las que han debido regir en los cinco municipios que conforman la llamada zona de despeje. Cuánto mal se hubiera evitado si así se hubiese previsto. Por ahí ha debido comenzar la negociación. Su conjunto es razonable, cubre la amplia gama de situaciones que en la zona de El Caguán han generado toda suerte de problemas y dificultades. Sin duda se aprovechó bien la experiencia y lo indicado sería aplicarlas para la redefinición del proyecto con las Farc, si es que el encuentro del señor Presidente Pastrana con don Manuel concreta la reanudación de los diálogos interrumpidos y estos adquieren el carácter de verdadera negociación. Los resultados de dicho encuentro se desconocen al tiempo de escribir esta columna.

La necesidad de poner fin a la asimetría aquí referida, se hace aun más imperiosa si se considera que las autodefensas operan en la Zona de Encuentro y, de no contar con ellas, podrían generarse incidentes de todo orden que afectarían los propósitos del acuerdo concertado con el Eln. Es la primera vez en la historia de este movimiento insurgente que se aviene a un convenio indicador de voluntad de paz. Lo que siga de aquí en adelante, no debe exponerse a interferencias que puedan evitarse. Y para ello, el tercero en discordia, las autodefensas, deberán tarde o temprano incorporarse al proceso. Mejor temprano que tarde, siempre y cuando se abstengan, como punto de partida, de nuevas conductas criminales contra la población civil.

* * * *.

Queridos Directores y amigos: Mis remotos recuerdos de infancia se confunden con EL TIEMPO. Las demoledoras caricaturas de Ricardo Rendón, primera página, agudizaban la fractura del partido de gobierno, que mi padre hacía comprensible mientras mi madre, a través del prisma contrario, miraba entre tolerante y preocupada la inevitable caída de su partido. Eduardo Santos, Calibán , Hernando Téllez, Germán Arciniegas, Juan Lozano, Roberto García-Peña, Carlos y Alberto Lleras, desfilan por mi memoria a través de los años. Hernando Santos, mi condiscípulo de colegio. Enrique, amigo como él, inmejorable. Hasta que desemboqué, con satisfacción y orgullo, en las páginas editoriales del periódico. Congratulaciones en los noventa años de EL TIEMPO. Y éxitos en la prolongación de una línea editorial que ennoblece el periodismo hispano. Cordial abrazo,.

Alvaro Valencia

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.