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Y LA GUERRILLA SE REÍA... SE REÍA

Y LA GUERRILLA SE REÍA... SE REÍA

De sus muchas frases lapidarias, al ex presidente Turbay le supo a jalapa aquella que prometía llevar la corrupción a sus justas proporciones , hazaña para la que se jactó, en Pasto, de estar bien hormonado. Pero si traigo a cuento algo que pertenece ya al anecdotario de nuestro absurdo nacional, no es por sobarle la pita al ex presidente, en uso de buen retiro, sino porque la tarea le quedó mal hecha.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
11 de febrero 2001 , 12:00 a. m.

De sus muchas frases lapidarias, al ex presidente Turbay le supo a jalapa aquella que prometía llevar la corrupción a "sus justas proporciones", hazaña para la que se jactó, en Pasto, de estar bien hormonado. Pero si traigo a cuento algo que pertenece ya al anecdotario de nuestro absurdo nacional, no es por sobarle la pita al ex presidente, en uso de buen retiro, sino porque la tarea le quedó mal hecha.

El espectáculo de la corrupción nacional es hoy algo que le causa a uno un trepequesube de las hormonas, aun sin ser tan testiculado, como el ex presidente. En efecto, mientras Juan Manuel Santos nos arranca sudor y lágrimas, y todo el mundo ve cómo hacerle pistola al 3 por mil, la robadera en este país se volvió un lugar común al que ya nadie le para bolas.

No sobra, sin embargo, hacer un recuento somero de lo ocurrido en los últimos años, para intentar una visión aproximada de la debacle: Bogotá tendrá que pagarle a ICA la suma de 24 mil millones de pesos; el Estado le pagó a Dragacol 26 mil millones después de una conciliación sospechosa; en el Seguro Social, hoy quebrado, se esfumaron 3 mil millones de pesos; en Caprecom hubo 120 mil millones en sobrecostos. En el Inurbe se invirtieron recursos en cooperativas sin respaldo y con su quiebra se perdió el dinero destinado a subsidio de vivienda para 36 mil familias por un valor de 340 mil millones de pesos; en Foncolpuertos, con el pago irregular de pensiones y conciliaciones con ex trabajadores y contratistas, se perdieron 2.500 millones de pesos (2,5 billones, casi lo que necesita Minhacienda para empezar a componer el tierrero económico); en la Cámara de Representantes se realizaron contratos irregulares por más de 6.500 millones mientras que en el Senado de la República pasó lo mismo por un total de 4.738 millones.

El roto de las Empresas Públicas de Cali es de 107.566 millones; en la Caja de Vivienda Militar, de 101 millones; en la Caja Agraria hubo préstamos irregulares por 44 mil millones y 37 mil millones en defraudaciones y desfalcos; la Contraloría descubrió 42 mil millones faltantes en el Banco Central Hipotecario y en el Banco del Estado se estableció la aprobación de préstamos irregulares por 15 mil millones de pesos. Ahora se suma el escándalo de TermoRío, que condenó a la Nación a pagar 132 mil millones de pesos más. Como si esto fuera poco, un informe del Gobierno a la Comisión II del Senado reveló que en el país hay un robo cada quince minutos y un hurto de automóvil cada 6 horas y, como "al alcalde nadie lo ronda", la Corporación Excelencia de la Justicia publicó un informe según el cual hay 40 mil procesos contra funcionarios públicos, en un solo año.

El informe concluyó que la corrupción tiene consecuencias nefastas en la economía pues reduce la inversión, restringe la libre competencia, genera pérdidas fiscales, empeora la distribución de ingresos y genera sobrecostos. Por su parte, Daniel Pecaut del Instituto de Altos Estudios de Ciencias Sociales de París dice que el narcotráfico ha tenido un rol más decisivo en la crisis colombiana que el conflicto armado, porque corrompió todas las instituciones públicas y privadas y generó una confusión entre lo legal y lo ilegal. En fin, bien sé que de nada sirve esta enumeración. Aquí estamos narcotizados por la impunidad a pesar de los esfuerzos de la Fiscalía. Y, por si no se han conmovido todavía, quiero contarles que ahora lo roban a uno hasta en las fiestas de amigos. Por lo menos, mi billetera desapareció el domingo pasado, durante un almuerzo de alto turmequé, lleno de personalidades de "recamado viso". Mientras tanto, en el Caguán se oía a la guerrilla que reía... que reía.

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