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CAMBIAR ARMAS POR FUCSILES

CAMBIAR ARMAS POR FUCSILES

En una urna, moldeada con sus manos de escultora, Adriana Lalinde guarda el cráneo y los 46 huesos de su hermano Fernando, capturado por una patrulla militar y sepultado como N.N. después de ser torturado y asesinado.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
07 de septiembre 1997 , 12:00 a. m.

Durante más de una década, luchó junto a su madre para recuperar los restos de su hermano, una de las tantas víctimas de la violencia y el conflicto interno del país. La guerra me desestabilizó y el arte me ha permitido estar en medio del conflicto sin volverme delincuente. Logré así desestabilizar la guerra , dice mientras trabaja en una de las habitaciones de la casa.

Angela es una joven recreacionista que decidió ejercer su oficio en un barrio de la región bananera de Urabá después de derrotar la creencia de que allá los niños necesitan más comida que arte, juegos y risas.

Varios son los países como Colombia donde el conflicto interno armado hace dudar de darle un espacio a la cultura y el arte. Para el poeta William Ospina, la violencia también es un problema cultural generado porque no se han creado caminos de entendimiento, de argumentación, y no se han resuelto problemas básicos de las comunidades.

Porque la cultura no es solo la labor de los artistas, pensadores y académicos, es también un asunto de convivencia y diálogo. Hay que darle importancia a la cultura para dignificar las comunidades , dice Ospina.

Lwin Sein, director de política para América Latina del Ministerio de Relaciones Exteriores de la Unión de Myanmar (antigua Birmania) también reconoce que el diálogo cultural es condición indispensable para lograr la paz en sus territorios, habitados por 55 millones de personas que hablan un centenar de dialectos.

Cultura sin conflicto Pero puede la cultura desmovilizar los conflictos armados de los diferentes países? Según el ministro de Cultura de Argelia, Logbi Habba, sí.

La cultura es la vida, es el instante que se opone al mismo instante de la destrucción , afirma. A pesar de que su país ha recibido el impacto del terrorismo en los últimos años, Habba es consciente de la importancia que la cultura representa para su país. El terrorismo quiere asfixiar a la sociedad del terror. La cultura es la única forma de respirar ante esa asfixia , explica. Y en un país como Argelia, con 28 millones de habitantes y una extensión de dos millones y medio de kilómetros cuadrados, azotado por la violencia, la cultura ha tratado de erigirse como bandera de respeto y tolerancia.

En nuestro país compartimos los valores árabes y musulmanes. Ahí está asentada nuestra Nación, Sobre la base de la diversidad étnica y cultural se enriquece el país , dice.

Habba considera que la formación del espíritu y la construcción del hombre es hoy el desafío de todos los países. Estamos acostumbrados a echarle la culpa de nuestros males a la educación escolar. Sin embargo, la familia, la política y la sociedad civil también inciden. En este caso la formación que se le pueden dar a los niños en las artes, en la música, en las letras puede ayudar. Como el dicho francés. la música suaviza la conducta del hombre , asegura.

En este panorama de no violencia (en Colombia el ministerio de Cultura fue anunciado como el ministerio de la paz) la cultura comienza a rodar con más fuerza. Los conflictos armados pueden tener una salida a través de las diferentes actividades culturales.

En lo que se refiere a patrimonio físico, existe el pacto Roderich en el que está prohibido, en situaciones de conflicto tanto interno como externo, atentar contra los edificios que representen un valor histórico. Esto es muy importante para Colombia, pues la violencia ha llevado a que muchas veces se pongan en peligro lugares como San Agustín o Tierradentro , explica Juan Luis Mejía, ex director de Colcultura.

La cultura, pues, resulta útil para la solución de los conflictos armados. Es entonces cuando las palabras del pedagogo italiano Gianni Rodari regresan con fortaleza: Si un niño escribe fucsil a cambio de fusil, no hay que decirle que está mal. Quizás los fucsiles disparen flores, o fucsias, o pertenezcan a un ejército de colores , dice en su libro la gramática de la infancia.

El papel de la cultura es, entonces, cambiar las armas por fucsiles .

El nuevo milenio ya está a la vista El ministro de Cultura de Colombia, Ramiro Osorio, fue el encargado de clausurar el Encuentro de Ministros de Cultura de los países No alineados que hasta el viernes pasado se desarrolló en Medellín, con la participación de más de 50 delegaciones de todo el mundo.

Durante su discurso, Osorio resaltó la importancia de la reunión y convocó al movimiento de los Noal para que en 1998 se lleve a cabo un Encuentro de Responsables de Cultura para la Infancia y la Juventud. Los invito a darnos la oportunidad de escuchar a la infancia y a la juventud. (...) Dejemos de identificar a los niños y jóvenes como los habitantes del futuro. Permitámosles habitar el universo en el que ya existen , dijo el ministro.

La propuesta de Colombia, en su condición de presidente de los Noal (el próximo año acaba su mandato cuando Sudáfrica asuma la presidencia) es convocar a los 113 países que conforman el movimiento para que, una vez diagnosticadas, diseñadas y formuladas las políticas culturales en esta materia, se pueda realizar en 1999 el primer Encuentro de la Cultura del Nuevo Milenio.

Este sería un evento que contaría con niños y jóvenes y que nos ayudaría a establecer nuestra bitácora de viaje para el siglo XXI , señaló Osorio.

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