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NO ES PARA TANTO

NO ES PARA TANTO

Alfredo Araújo y su ángel de la guarda, Reynaldo Rueda, de lealtad y compromiso saben poco. De acuerdo. No es ejemplo para imitar el que algunos de los jugadores de la Sub-20 se fueran de copas cuando ya había terminado el torneo por un cupo al Mundial de Argentina y que no se consiguió. De acuerdo. No existía el soporte suficiente para reclamar el aumento de viáticos que ni técnicos ni jugadores merecían en esa Selección. Pero si Araújo y Rueda quieren salvar su pellejo a costa de la frágil actitud de un grupo de adolescentes, se equivocan.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
10 de febrero 2001 , 12:00 a. m.

Alfredo Araújo y su ángel de la guarda, Reynaldo Rueda, de lealtad y compromiso saben poco. De acuerdo. No es ejemplo para imitar el que algunos de los jugadores de la Sub-20 se fueran de copas cuando ya había terminado el torneo por un cupo al Mundial de Argentina y que no se consiguió. De acuerdo. No existía el soporte suficiente para reclamar el aumento de viáticos que ni técnicos ni jugadores merecían en esa Selección. Pero si Araújo y Rueda quieren salvar su pellejo a costa de la frágil actitud de un grupo de adolescentes, se equivocan.

Es visible que los técnicos han decido culpar a sus jugadores con el solo ánimo de endosar un desastre futbolístico en el que ellos también son responsables. No por un par de cervezas de más se jugó tan mal. No por inmadurez nos golearon. No por uno o dos actos de indisciplina aislados quedamos de sextos entre seis. Entiendo que el ebrio fue solo uno. Y aunque su actitud no es motivo para condecoraciones, tampoco es para caerle encima como lo pretenden los técnicos y la prensa. Si el tema de las cervezas, como lo insinúan muchos, no debe ser pasajero, tampoco lo debe ser el futuro de una Selección que más pronto que tarde podría ser la de mayores. Y en ese sentido, mientras que Rueda se alista para aconsejar a otra Selección Colombia, esta vez la Sub-17 que va a Perú en marzo, parece que Javier Florez, el borrachín, será juzgado de manera ejemplarizante. Es decir, sancionado con rigor, mientras que Reynaldo Rueda sigue a la cabeza del fútbol que nace y se debería guiar mejor en este país.

Está bien. Hay que sancionar a los indisciplinados, pero a su vez mirar más de cerca a este par de técnicos que en materia de fútbol dejaron poco. Tan poco que fuimos eliminados. Tan poco que no hubo la mínima discreción, lealtad y pedagogía para manejar un problema de cervezas que hay que corregir pero que no es nuevo en Colombia. Tampoco en el fútbol del mundo.

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