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LA ESTRATEGIA DEL CARACOL

LA ESTRATEGIA DEL CARACOL

En dos semanas de sesiones el Concejo de Bogotá eligió mesa directiva, Personero y Contralor distrital, y definió las presidencias de las tres comisiones. En otras palabras, configuró las fuerzas políticas mayoritaria y minoritaria que se enfrentarán en un año crucial de arranque para la administración Mockus. Las discusiones sobre el Plan de Desarrollo del Alcalde, así como las alternativas de financiación dispuestas en el proyecto de reforma tributaria~marcarán la pauta en el reto de mantener los niveles de inversión, desarrollar el Plan de Ordenamiento y continuar con los proyectos estratégicos de la administración anterior.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
12 de febrero 2001 , 12:00 a. m.

En dos semanas de sesiones el Concejo de Bogotá eligió mesa directiva, Personero y Contralor distrital, y definió las presidencias de las tres comisiones. En otras palabras, configuró las fuerzas políticas mayoritaria y minoritaria que se enfrentarán en un año crucial de arranque para la administración Mockus. Las discusiones sobre el Plan de Desarrollo del Alcalde, así como las alternativas de financiación dispuestas en el proyecto de reforma tributaria~marcarán la pauta en el reto de mantener los niveles de inversión, desarrollar el Plan de Ordenamiento y continuar con los proyectos estratégicos de la administración anterior.

Tras arduas negociaciones entre los dos grupos de concejales, el panorama quedó despejado con muchas lecciones a la vista. A raíz de las reformas administrativas de la ciudad a principios de los noventa, el Concejo sólo puede elegir al Personero y al Contralor. Por ende, estas elecciones son fruto de acuerdos políticos y no de una selección meritocrática de las hojas de vida de los candidatos. Al fin de cuentas, la Personería y la Contraloría de Bogotá manejan~dos mil puestos y 100 mil millones de pesos de presupuesto anual. Con qué responden los funcionarios electos al apoyo de la alianza ganadora? Pues con personerías delegadas y locales, y unidades y direcciones de la Contraloría.

Goza esta alianza ganadora con la estabilidad suficiente para interpelar a la administración en los proyectos? Una corporación tan fragmentada y atomizada como el Concejo de Bogotá sólo es capaz de producir acuerdos frágiles que no garantizan una discusión responsable donde los intereses de la ciudad prevalezcan sobre los pagos de favores a reducidas comunidades. El fracasado intento de reelección del personero Germán Varón dejó un mal sabor a quienes seguimos el proceso. En primer lugar, la ley de ajuste fiscal~ que abre la puerta a la reelección del Personero fue impulsada en el Senado por Germán Vargas Lleras, jefe político de Varón. No son los 850 empleados de la Personería de Bogotá una buena cauda electoral para asegurar la reelección al Senado?.

Además, no tiene presentación alguna que el organismo encargado de vigilar la conducta de los 40 mil funcionarios del Distrito y agente del ministerio público en la capital esté en cabeza de una ficha de un senador. Un rescoldo de la Bogotá clientelista del pasado. En segundo lugar, la elección de María Victoria Vargas a la presidencia del Concejo,~ Herman Arias a la Personería y Juan Antonio Nieto a la Contraloría, puso en evidencia una silenciosa disputa entre dos ex alcaldes: Enrique Peñalosa y Jaime Castro. Con el Concejo se controla el destino final de los proyectos de la administración, y con los organismos de control fiscal y disciplinario, la apertura de procesos, la empapelada de funcionarios y el tape o destape de irregularidades.

La cuestión no está en poner en duda la integridad de los nuevos Personero y Contralor. Como son de conocimiento público las circunstancias políticas que rodearon su elección, queda en sus manos el desarrollo de una gestión transparente e imparcial que desvirtúa esa extraña sensación de que un ex alcalde derrotó a otro en este proceso. Sin embargo, no deja de venir a la cabeza la imagen del caracol que lleva la casa a sus espaldas. Se necesita controlar el Concejo para mantener intacto y asegurar un legado? Tener gente de confianza en un organismo de control traducirá la oposición en continuo ataque de la gestión anterior? Y lo que es peor, pueden los lugartenientes de la administración Peñalosa aliarse con cualquiera para mantener su proyecto de ciudad? El pragmatismo en la política también tiene límites.

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