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VIADUCTOS REEMPLAZAN A LAS CATARATAS

VIADUCTOS REEMPLAZAN A LAS CATARATAS

Cuenta la historia de Boyacá que en la Sierra Nevada del Cocuy, durante la Conquista, los miembros de la tribu u wa se suicidaron masivamente para demostrarles a los invasores que preferían morir antes que entregarse. Y lo hicieron desde un sitio conocido como El Púlpito del Diablo, que tiene una altura de 4.900 metros.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
12 de febrero 2001 , 12:00 a. m.

Cuenta la historia de Boyacá que en la Sierra Nevada del Cocuy, durante la Conquista, los miembros de la tribu u wa se suicidaron masivamente para demostrarles a los invasores que preferían morir antes que entregarse. Y lo hicieron desde un sitio conocido como El Púlpito del Diablo, que tiene una altura de 4.900 metros.

La costumbre de escoger sitios específicos para los actos suicidas acompañó desde entonces a muchas regiones colombianas, e inclusive resistió hasta el siglo XX. Hasta hace muy pocos años, la gente, sobre todo de las ciudades, perpetuó la tradición de matarse arrojándose desde grandes alturas, siempre en sitios convencionales y colectivos que se convertían casi en santuarios del ritual de la autodestrucción.

En el Tolima, los suicidas se lanzaban al vacío desde el puente de Cajamarca, de 115 metros de altura. En Medellín, el antiguo Palacio Nacional era el sitio preferido, mientras que en Barranquilla era el Centro Cívico, donde hoy están los juzgados. En Bogotá el Salto del Tequendama fue la sede nacional del suicidio durante décadas hasta que la pestilencia y escasez de sus aguas lo sacaron del circuito de moda en los años setentas, y en la Guajira fue famosaLa Cueva del Ahorcadoi , a orillas del mar Caribe.

Estos lugares parecen haber quedado en el olvido. El método antiguo está siendo desplazado, según estadísticas de Medicina Legal, por técnicas que van desde armas de fuego y blancas, hasta ingestión de tóxicos, inmersión y ahorcamiento con soga. Por lo general lo hacen en sus casas.

Sin embargo, todavía quedan dos de estos santuarios en el país, en los cuales se registra un número significativo de suicidios: el viaducto Pereira-Dosquebradas y el viaducto Bucaramanga-Floridablanca.

En Risaralda, los constructores del viaducto César Gaviria Trujillo calcularon que en desarrollo de la obra 20 obreros perderían la vida. Se equivocaron: murieron seis. Lo que no previeron fue que tres años después de su inauguración se convertiría en lugar preferido para morir por decisión propia.

Desde su inauguración, en 1997, 31 personas se han quitado la vida, especialmente de sexo masculino. De allí se lanza, en promedio, una persona por mes. El caso más reciente ocurrió en diciembre pasado, cuando se lanzó Gerardo Tabares Idárraga, un vendedor de lotería de 56 años, de Quinchía (Risaralda), padre de tres niños.

Debido al número de suicidios, las autoridades han planteado algunas medidas para tratar de evitarlos. Hay quienes se inclinan por vigilancia permanente de la Policía o de un cuerpo especial de guardias y otros, incluso, han sugerido instalar mallas electrificadas.

En Santander, donde está el viaducto Floridablanca-Bucaramanga, las alcaldías tomaron medidas que lograron, según las autoridades, disminuir la tasa de suicidios.

Desde ese viaducto, Luz Marina Castellanos, de 41 años y vecina del barrio San Pedro, situado justo bajo el puente, ha presenciado el suicidio de 21 de las 100 personas que se han lanzado desde 1967.

En el lugar, construido hace más de 40 años, las autoridades colocaron hace 6 años a lado y lado varillas de vivos colores. Cada una tiene 3,50 metros de largo y están separadas por menos de cinco centímetros. La idea, además de dificultar la acción suicida, es dar la posibilidad de unos segundos de arrepentimiento a quien tiene la decisión de matarse.

La mortalidad bajó según las autoridades, pero en 1999 cinco hombres y tres mujeres lograron superar las varillas y suicidarse. El año pasado, cuatro adolescentes casi lo logran.

Aunque no hay cifras de los dos últimos años, las estadísticas muestran que entre 1994 y 1998 el promedio de suicidios fue de entre 8 y 12 anuales.

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