El 'motollevo', un transporte con sello propio

El 'motollevo', un transporte con sello propio

30 de junio 2013 , 12:00 a.m.

Debajo del puente de entrada a Irra, corregimiento de Quinchía (Risaralda), en la vereda Tapias, se dibuja una línea de rieles abandonados. Desde allí, 15 o 20 personas bien acomodadas y sin más forma de sostenerse que su equilibrio, se montan en el 'motollevo' o 'marranitas', como se le conoce al único medio de transporte que tienen en cerca de veinte veredas cercanas.

Unas tablas adaptadas con balineras y una motocicleta vieja componen estos vehículos improvisados que, a lo largo de diez kilómetros, aproximadamente, les ahorran cuatro horas de viaje a pie a las personas, y les permiten llegar en 40 minutos al trabajo.

Nelson Arcila es uno de los cuatro conductores. Desde hace cinco años, él decidió volverse un experto en el 'motollevo'. "Eso se arma fácil: hay que comprar la madera, los tubos, montar las balineras, la baranda de seguridad, hacerle los rotos y listo, se monta la moto", explica.

A las 6 de la mañana comienza la jornada para él y sus compañeros, quienes se reparten el camino para transportar a las personas, desde diferentes puntos.

Además, hay que hacer trasbordo.

Aunque es peligroso y a veces tienen tropiezos con otras 'marranitas' que se encuentran a su paso (también hay algunas adecuadas con bicicletas), ellos insisten en que nunca han tenido un accidente grave.

"Todo es muy seguro. Yo todos los días viajo en el 'motollevo' y nunca nos ha pasado nada", dice Noelba Tobón, madre cabeza de familia, que todos los días se va a buscar suerte en una mina cercana a la vereda El Vaticano.

A mitad del trayecto hay un derrumbe. Pero no es obstáculo. Los obreros ayudan a cargar las tablas y las pasan al otro lado. Lo mismo hace Carlos Arturo Londoño con su moto, que luego vuelve a incrustar en las tablas. Algunas fincas, una escuela, el río Cauca, la brisa de la madrugada y perros que de vez en cuando se aventuran a perseguir los 'motollevo', hacen parte del paisaje que los pasajeros contemplan mientras llegan a su destino.

Estos rieles están en un sitio particular, pues a pesar de su cercanía con el municipio de Quinchía, por ubicarse debajo del puente y no después (donde empieza el corregimiento de Irra), también hace parte de la jurisdicción de los municipios de Neira y Filadelfia (Caldas).

"Este es el único medio que tenemos, porque estamos olvidados por todas partes", reclama Alirio Restrepo, uno de los mineros que utiliza a diario el 'motollevo'.

Al respecto, la alcaldesa de Neira, Cristina Otálvaro, dice que "por ser una zona limítrofe en los municipios, es difícil hacer un control permanente. Pero se le ha advertido a la comunidad de los riesgos de este medio".

Aún así, Restrepo asegura que con el 'motollevo' "está demostrado que somos colombianos".

Movilización más barata un viaje de ida y vuelta vale cuatro mil pesos.

Además de ser la única opción para movilizarse, el 'motollevo' les resulta más barato a las personas que viven en las veredas entre Caldas y Risaralda: cuatro mil pesos ida y vuelta. Si toman un bus, vale seis mil pesos y las deja en la carretera, más lejos de sus casas. "Si nos quedáramos buscando qué hacer en el pueblo, nos morimos de hambre, por eso nos toca buscar lejos y utilizar el 'motollevo'", afirmó Mauricio Martínez, minero de la vereda El Vaticano y fiel usuario del singular sistema de transporte

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