La ronda de la verdad en La Habana

La ronda de la verdad en La Habana

30 de junio 2013 , 12:00 a.m.

La ronda de conversaciones que el Gobierno y las Farc comienzan mañana en La Habana, la número 11 de la negociación y la número 2 sobre participación política, podría ser la ronda de la verdad sobre lo que puede esperarse del proceso de paz con esta guerrilla. Será el tiempo para saber si el grupo armado va a transar en lo que el equipo oficial considera innegociable entre los 10 puntos que ya planteó sobre el segundo tema de la agenda. Y para saber entonces si el Gobierno les ve rumbo cierto a los diálogos. Si bien fue la propuesta de asamblea constituyente la que recibió un "No" inmediato y público, otras hacen parte de lo que los delegados oficiales ven imposible.

Están en esa lista la discusión sobre el Estado presidencialista, la elección popular de Fiscal, Procurador, Contralor y Defensor, la participación popular en las decisiones sobre la integración del país a América Latina y la conversión de la Cámara de Representantes en una Cámara Territorial, con tres delegados por departamento. Además, la reforma de la Justicia y las regulaciones para impedir el monopolio de los medios de comunicación.

Algunas, según el Gobierno, porque implican reformas de las instituciones que no están consideradas dentro de la negociación con la guerrilla. Y todas, porque no están incluidas dentro de los tres subpuntos que se pactaron sobre participación política durante los diálogos exploratorios.

Si las Farc convierten en inamovibles lo que desde su contraparte se está considerando innegociable, el equipo oficial, según supo EL TIEMPO, podría concluir que no hay opción para el proceso de paz.

"¿Quién dijo que hay guerrilla porque el Fiscal no es elegido popularmente? Ni siquiera existía antes de la Constitución del 91", afirma alguien cercano a las negociaciones.

Pero las Farc no se sienten improvisando, y a la constituyente y a todas sus propuestas les ven lógica dentro de un fragmento del preámbulo de la agenda pactada: "La construcción de la paz es asunto de la sociedad en su conjunto, que requiere de la participación de todos, sin distinción". Lo citan con frecuencia.

Ese es el tamaño de la discusión que se dará esta semana. Tanto lo que argumenta el equipo negociador del Gobierno como lo que sostiene la guerrilla está escrito, y a estas alturas de la negociación sigue irresuelto el papel del preámbulo dentro del acuerdo general que firmaron para la terminación del conflicto. .

Hay mucho que se puede .

Obviamente, dentro de las propuestas de las Farc varias tienen todo que ver con el eje de lo establecido en la agenda: las garantías para que se conviertan en grupo político y los mecanismos para ampliar la participación ciudadana. Aquí caben, por ejemplo, una reforma electoral y lo que les dé derecho a sus miembros desarmados a elegir y ser elegidos. Podrían incluso crearse circunscripciones especiales de paz de carácter temporal. También cabe el acceso igualitario a los medios de comunicación que piden para los movimientos políticos que surjan a partir del proceso de paz. De hecho, hoy existe un espacio en la televisión, en las noches, para los partidos.

Un estatuto de la oposición es apenas lógico, aunque de él tendrían que participar también otros partidos, como el Polo Democrático.

Y por descontado podrían darse la cedulación y la expedición de registros civiles para quienes no los tienen hoy, o el programa de formación sobre el acuerdo para La Paz. En fin, lo que no sea redefinir las instituciones.

En medio de las diferencias entre el Gobierno y las Farc está la opinión pública, una realidad que la guerrilla no debería obviar. De acuerdo con la última encuesta de Gallup, el 70 por ciento de los encuestados respalda el proceso de paz, pero el 80 por ciento no está de acuerdo con la participación política de las Farc. Y si a ese rechazo natural la guerrilla le suma inamovibles para su inserción en la vida política, los márgenes de maniobra del Gobierno en la mesa de La Habana ser verían muy reducidos. Aún hay tiempo para que las Farc entiendan que paralelo a la negociación en la mesa deben persuadir a los colombianos, con propuestas razonables, de su genuino interés por hacer parte de la democracia.

En Twitter: @margogir

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