Falsas desapariciones, vena rota para Gaula

Falsas desapariciones, vena rota para Gaula

El caso de Érika Daniella Tamayo, la joven activista que figuraba como desaparecida pero que en realidad había huido de su casa en Bogotá y que apareció sana y salva en un convento en Jericó (Antioquia), hace parte de una lista de búsquedas injustificadas que este año han comprometido tiempo y recursos de las autoridades.

29 de junio 2013 , 12:00 a.m.

El Gaula de la Policía lleva cuentas de al menos siete casos en Bogotá, con el de Tamayo, por los que agentes expertos en antisecuestro y antiextorsión han dejado de lado de investigaciones claves para buscar a jóvenes que en realidad no estaban desaparecidos, sino de rumba o de viaje sin permiso o conocimiento de sus familias. El general Humberto Guatibonza, director del Gaula de la Policía, asegura que si bien es entendible la zozobra de las familias, casos como estos redundan en "desgastes innecesarios" que habrían podido prevenirse. La semana pasada, la familia de Érika Daniella, de 19 años, denunció la desaparición, por lo que la Unidad de Desplazamiento y Desaparición Forzada de la Fiscalía activó los mecanismos de búsqueda urgente. Esto significó la asignación de un fiscal y de un equipo de policías para su búsqueda.

Durante la semana se llegó incluso a atribuir su desaparición a una acción de la banda 'los Rastrojos' y hubo una intensa campaña de ONG que atribuían el hecho a una supuesta retaliación por sus actividades en derechos humanos. Pero el jueves, luego de que la Fiscalía rastreó las últimas llamadas de Tamayo y estableció que había llamado a un convento en Jericó (Antioquia), la Policía la ubicó en la comunidad religiosa Siervos de María Corazón de Jesús. Ella dijo que viajó con un amigo, Róbinson Rodríguez, y que dejó una carta a su familia avisando de su viaje, pero al parecer sus padres nunca la encontraron. Otro joven, de 19 años y de estrato 5, permaneció 20 días supuestamente desaparecido. Sus padres pensaron lo peor. El Gaula lo encontró en Santa Marta y su versión fue que huyó de Bogotá por temor a las represalias que le acarrearían varias deudas de juego. "Esta es una oportunidad para hacerles una recomendación a las familias: que antes de activar el mecanismo de búsqueda urgente actúen con conciencia y entreguen toda la información a las autoridades, porque muchas denuncias de trata de personas y de reclutamiento en realidad corresponden a jóvenes que han huido por su voluntad", dijo el coronel Javier Barrera, jefe del Gaula en Bogotá.

Hay casos en los que la historia oculta de la desaparición es una adicción. En marzo, una joven de 16 años fue hallada en el 'Bronx' consumiendo drogas. Su familia aseguró que no tenía problemas y que se trataba de una supuesta trata de personas

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