El camino teatral de Quinta Picota

El camino teatral de Quinta Picota

La obra El fatalista y su patrón tiene un doble significado para el grupo Quinta Picota, que la estrenó hace tres años. Su director, Iván Carvajal, asegura que no solo consolidó el lenguaje de esta joven tropa de actores, que comenzó a trabajar en el 2005, sino que es una pieza emotiva que tiene la capacidad de "tocar el corazón".

28 de junio 2013 , 12:00 a.m.

"Es una obra que habla especialmente de la necesidad de todos los seres humanos de vivir en compañía. Es difícil encontrar a un ser humano realmente solo", dice Carvajal sobre este montaje, que ayer comenzó una nueva temporada en el Teatro Libre de Chapinero, de Bogotá. Aunque originalmente es una novela que el francés Denis Diderot publicó en 1796, el escritor checo Milán Kundera publicó en 1981 una variación para teatro: Jacques y su amo: Homenaje a Denis Diderot en tres actos. En la historia, Jacobo y su sirviente emprenden un recorrido por el mundo y mientras comparten sus anécdotas de vida entienden que no pueden vivir el uno sin el otro.

Para escenificar ese relato de múltiples historias y locaciones, el grupo planteó una escenografía modesta, compuesta solamente por tableros.

Los nueve actores nunca abandonan el escenario y van pintando con tiza los relatos que narran los dos personajes centrales.

"Es una puesta en escena sumamente sencilla en la que lo primordial son los actores. Lo esencial es la calidad y la verdad que tienen en su voz y en su cuerpo", dice Carvajal.

El Teatro Libre ya había montado esta obra en 1992, con la dirección de Ricardo Camacho, con el nombre de Jacobo, el fatalista, versión basada en la variación que realizó Kundera, mientras que la de Quinta Picota retoma elementos de la novela de Diderot y del trabajo del escritor checo. "La juventud de esta obra es un elemento muy importante. El promedio de edad de los actores es de 26 ó 27 años y tenemos un punto de vista joven frente a temas universales como el amor, el desamor, la amistad, la venganza y, sobre todo, esa necesidad de compañía", asegura Carvajal.

Esta es la segunda puesta en escena del grupo, que también ha presentado la farsa Pathelin, el monólogo Sobre el daño que hace el tabaco, del ruso Antón Chéjov; El independiente nacional, en coproducción con el Festival Iberoamericano de Teatro, y Seven Eleven, del mexicano Iván Olivares. Los once integrantes del grupo son egresados de la Escuela del Teatro Libre y, según Carvajal, se caracterizan por enfocarse en el trabajo actoral, como se evidencia en El fatalista y su patrón. "Hay una estética muy similar en las cosas que hacemos y una idea en beneficio del teatro como oficio, hecho fundamentalmente por actores, y entonces nuestro núcleo de trabajo son ellos, lo que no quiere decir que dejemos de lado los requerimientos escenográficos y musicales", asegura el director

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