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GENÉTICA LIBERA A REOTRAS 17 AÑOS DE PRISIÓN

GENÉTICA LIBERA A REOTRAS 17 AÑOS DE PRISIÓN

Después de haber estado a tan sólo nueve días de ser ejecutado por un crimen que no cometió y tras pasar 17 años en la cárcel, Earl Washington abandonó ayer una prisión de Virginia gracias a que una prueba genética demostró su inocencia.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
13 de febrero 2001 , 12:00 a. m.

Después de haber estado a tan sólo nueve días de ser ejecutado por un crimen que no cometió y tras pasar 17 años en la cárcel, Earl Washington abandonó ayer una prisión de Virginia gracias a que una prueba genética demostró su inocencia.

Washington, de 40 años de edad, y con el coeficiente intelectual de un niño de 10, había sido condenado por la violación y asesinato de Rebecca Lynn Williams, una joven de 19 años, madre de tres hijos, que fue apuñalada 38 veces en su apartamento de Culpeper (suroeste de Virginia), en 1982.

En 1985 casi fue ejecutado, pero nueve días antes de pasar a la silla eléctrica, le otorgaron una prórroga para la ejecución.

El hombre había declarado su culpabilidad, según explicó después para apaciguar a la Policía, pero los investigadores no encontraron huellas digitales ni evidencias biológicas que lo vincularan con el crimen.

En 1993 un primer examen de ácido desoxirribonucleico (ADN) de las pruebas biológicas encontradas en el cuerpo de la víctima arrojó dudas sobre la culpabilidad de Washington, y el entonces gobernador de Virginia, Douglas Wilder, le conmutó la sentencia a prisión perpetua.

El año pasado, nuevos exámenes de ADN más precisos vincularon a otros dos hombres con la violación y asesinato de Lynn Williams, y el gobernador Jim Gilmore firmó el perdón para Washington en octubre pasado, pero el hombre permaneció encarcelado hasta que completó una sentencia por otra acusación de robo.

El caso de Earl Washington ha sido presentado por los grupos contrarios a la pena de muerte como el mejor ejemplo de las lagunas del sistema judicial de Estados Unidos y la necesidad de emprender una reforma para evitar la ejecución de inocentes.

Desde que se reestableció la pena de muerte en 1976, esta se ha aplicado a cerca de 700 personas. Virginia, donde 81 personas han sido ejecutadas, tiene la tercera tasa más alta de ejecuciones en el país, después de Delaware y Texas, con 0,114 ejecuciones por cada 100.000 habitantes. Ciencia y justicia El caso de Earl Washington provocó que la Asamblea General de Virginia considerara una ley que permitiría las pruebas de ADN, ordenadas por los tribunales aún después de la condena, para agotar todos los procedimientos en los casos de condena a muerte. Así el año pasado una prueba de ADN confirmó la culpabilidad de Derek Barnabei en el crimen por el cual se le juzgó, condenó y ejecutó, pero otro condenado, Brian Lee Cherrix, ha pedido que se hagan los mismos exámenes porque espera probar su inocencia en el asesinato, en 1994, de una mujer. Además, un hombre que pasó cerca de 21 años en prisión por un crimen que fue cometido por otro en 1980, también fue puesto en libertad el primero de febrero en Nueva York. Por lo menos, otros tres convictos (en Louisiana, Virginia y Texas) se han beneficiado de las pruebas genéticas para demostrar su inocencia ante la justicia de Estados Unidos. Para más información, consultar en Internet la dirección: www.pbs.org/wgbh/pages/frontline/shows/case

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