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AGOSTO 2: LA BATALLA DE MAPIRIPÁN

AGOSTO 2: LA BATALLA DE MAPIRIPÁN

En Punta Hermosa, a tres kilómetros de La Cooperativa, estaba tirado el primero de los 10 esqueletos que los gallinazos habían dejado de los cuerpos de guerrilleros y paramilitares muertos durante el combate del 2 de agosto.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
18 de agosto 1997 , 12:00 a. m.

Un kilómetro adelante había otros dos cadáveres. Estaban solos los esqueletos por culpa de los gallinazos , recuerda uno de los miembros de la comisión integrada por autoridades municipales de Mapiripán, la Cruz Roja Internacional y la Fiscalía Regional que se desplazaron a La Cooperativa, a 3 horas al nororiente de Mapiripán, a hacer los levantamientos.

Los rumores de la matanza llegaron a Mapiripán el 3 de agosto, pero quien daba la versión decía que alguien le habían dicho. No había nada oficial hasta que llegó un señor nervioso de La Cooperativa y me dijo que habían muertos en la inspección. Yo le pregunté: cuántos vio con sus ojos y él me respondió: alcancé a contar cinco , cuenta la fuente.

Fue entonces cuando la comisión decidió desplazarse a La Cooperativa el 9 de agosto.

Estando en la inspección y habiendo encontrado tres cuerpos, los pobladores les indicaron a los miembros de la comisión dónde podría haber más muertos. Allá hay una chulera, allá tiene que haber más muertos les comentaban.

Se dirigieron a una pequeña loma, a cinco minutos del lugar y efectivamente hallaron los otros 7 esqueletos, alrededor de una morichera como se le llama a una laguna con palmas de moriche. Estaban diseminados en un área muy extensa. Todos vestidos de verde. No estaban motilados, ni mostraban señales de haber sido ajusticiados. Fueron muertos en combate , agrega el miembro de la comisión.

Sin transporte y sin víveres En La Cooperativa, las 30 personas que quedan en este caserío de donde han emigrado unas cuatrocientas desde le llegada de las autodefensas a la región hace dos meses, se niegan a comentar lo que pasó ese dos de agosto cuando a las cuatro de la madrugada 300 hombres del frente 44 de las Farc hicieron contacto con otro tanto de paramilitares.

Fueron ocho horas escuchando disparos y el estallido de granadas. Dicen que hubo más muertos de bando y bando, pero cada quien se llevó sus muertos .

Los pobladores hablan para pedir ayuda del gobierno. Hace un mes que no pasa la flota y no hay forma de poder salir de este caserío. La gente no tiene plata para pagar los 70.000 y hasta 100.000 pesos que cobra un motociclista por llevarlo en la parrilla, y menos los 68.000 del pasaje en avioneta que lo lleve a Villavicencio. Los víveres están escaseando y no hay forma de aprovisionarse.

Los paramilitares habían llegado desde mayo a la zona y desde ese entonces habían matado a dos jóvenes con machete. Uno de ellos se emborrachó y empezó a gritar que era guerrillero , contó un habitante. Sus cuerpos, sepultados por la comunidad, yacen hoy bajo la sombra de un árbol, a una cuadra de la calle principal del pueblo.

Antes que correr con igual suerte, la gente de Mapiripán se sigue yendo. El jueves, tras recibir constantes amenazas de muerte de grupos de ultraderecha por haber reportado a Villavicencio las muertes cometidas por las autodefensas entre el 15 y el 20 de julio en la cabecera de Mapiripán, el Juez Promiscuo Municipal debió abandonar el pueblo. Me llegaron a llamar a mi casa en Villavicencio , dijo el funcionario.

Se retiraron 161 estudiantes Ocho de las 14 profesores se fueron y la han hecho saber a la secretaría de Educación del Meta que prefieren renunciar antes de volver al pueblo. Pablo Julio Castro Ladino, rector del colegio Jorge Eliécer Gaitán de Mapiripán, dice que hasta el momento hay 180 niños sin recibir clases. Con los seis profesores que quedan se está dictando a un curso de preescolar, dos de primaria y en secundaria solamente cuatro de las nueve áreas académicas.

Hasta el viernes pasado se habían retirado del colegio 161 alumnos, por cuanto sus padres o familiares han decido abandonar el pueblo. Eso sin saber cuántos niños más de los 180 que no reciben clases, se han ido , agregó el rector Castro.

Los cinco miembros de la Asociación de Padres de Familia también se fueron, al igual que cuatro empleados de la alcaldía (el secretario de Gobierno, dos auxiliares de tesorería y el plantero como se le dice al encargado de manejar la planta eléctrica).

Los siete concejales no han vuelto a sesionar. La Unidad Municipal de Asistencia Técnica Agropecuaria (Umata) quedó sola porque los ingenieros forestal y agrónomo, y los dos técnicos emigraron.

El alcalde de Mapiripán, Jaime Calderón, confía en que todo retorne a la normalidad cuando el Concejo nuevamente sesione y autorice un desembolso que permita el restablecimiento de la Umata.

Luis Hernando Prieto, inspector de Mapiripán, dice que el mayor efecto de la violencia ha sido el éxodo de los campesinos a ciudades como Villavicencio. En la cabecera habitaban 1.700 personas, pero según el inspector, quedan unas doscientas en Mapiripán.

En volver, muy pocos lo han pensado. Existe el temor que la batalla del 2 de agosto es la primera de varias que sostendrán guerrilleros y paramilitares dentro de una guerra por conquistar el sur del Meta.

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