OFRECIERON 20 PAQUETES POR MÍ

OFRECIERON 20 PAQUETES POR MÍ

Cuando tocaron a la puerta, como a la 1:30 de la tarde, yo creía que había llegado mi hermano Henry; pero al abrir vi a un mayor de la Policía que me preguntó quién era yo. Le dije que yo era hermano del subteniente Torres. Entonces me contó que mi hermano había muerto . Le pedí dice Wilmar, de 18 años que no entrara. No le creí. Además yo no quería que mi mamá se enterara. Confirmé la noticia con una familiar que también trabaja en la Policía: me dijo que sí, que mi hermano había muerto. En ese momento llamó mi papá... .

08 de enero 1991 , 12:00 a.m.

Guillermo Torres, el jefe de la familia, dice: yo me encontraba en Chapinero y sentí un afán por llamar a la casa. Henry se había comunicado por la mañana con Esperanza, su novia, y le había dicho que él viajaba ese mismo día a Bogotá, pero que más tarde volvía a llamar para confirmar la hora de llegada .

Cuando me comuniqué con la casa --relata el padre--, mi hijo Wilmer me dijo que me necesitaba un mayor de la Policía urgentemente. Entonces le pregunté si Henry había herido a alguien. No, papá , me dijo. lo mataron? , le pregunté ... y se puso a llorar. Ahí comprendí que a mi hijo lo habían asesinado, y desde ese momento todo cambió para nosotros .

Es cierto dice Carlos, uno de los hermanos de la víctima, no tenemos ahora una brújula, un norte. Hoy, por ejemplo, nadie ha podido salir a trabajar. Es más: la rutina de la casa se ha perdido. Estamos desayunando a la una de la tarde, nadie quiere hacer nada, nadie pide; no sentimos ni hambre, ni sueño, nada. Estamos viviendo por vivir no más... .

No podemos dormir, hay muchos recuerdos; damos vueltas, queremos olvidar. Esta mañana, cuando me estaba afeitando, recordé que yo lo regañaba porque él se afeitaba con mi máquina y no la lavaba bien, entonces lloré. Es que Dios me dio 27 años de felicidad y una tristeza infinita , asegura Guillermo Torres, padre del oficial inmolado.

Ahora comprendemos algunos sueños , recuerda Sandra, su hermana menor. Pocos días antes soñé con la boda de Henry, quien tenía planeado casarse el próximo fin de semana. Vi a la novia vestida de negro en un gran salón donde no había invitados .

Por su parte, Esperanza, su novia, dice: cuando él vino a hacer el curso prematrimonial, en diciembre, se midió el vestido que iba a usar en la boda y me dijo: el día que me muera quiero que me entierren con este vestido. Así ocurrió .

Cuando nos enteramos de que él regresaba ese día a iniciar el curso de ascenso a teniente, sentimos una gran alegría porque salía de Medellín. El decía que esa ciudad era un infierno, que allí la vida no tenía ningún valor .

Incluso nos comentó que cierto día quedó muy impresionado cuando escuchó que un niño le dijo a otro que si no le entregaba algo que le había quitado, le iba a pegar un tiro , recuerda uno de los hermanos del oficial.

El nunca comentaba nada de su trabajo, tal vez por no angustiarnos, pero el 17 de diciembre me llamó a la oficina y lo note angustiado. Cuando le pregunté qué le pasaba me dijo: hermanita, me enteré que ofrecieron 20 paquetes por mí . Yo le pedí que se regresara, pero él me dijo que iba a terminar y que además sólo le faltaban 17 días para salir de esa cuidad , comenta su hermana Luz Aurora.

Los integrantes de la familia Torres Orjuela dicen que con la muerte de David todo ha cambiado para ellos: se fue la persona más alegre de la casa, El Negro , como todos lo llamábamos , dice su papá.

Nos gustaría despertar interviene Wilmer y darnos cuenta de que esto fue un mal sueño, que no ha pasado nada, porque es muy triste que ahora nuestras conversaciones giren en torno a promesas de que vamos a ser fuertes, que vamos a soportar, pero el dolor es intenso .

Mire como son las cosas , dice Guillermo, otro de los seis hermanos del oficial: lo estamos esperando para ir a pasar el puente de reyes en Melgar y celebrarle sus 27 años. Ahora nos nos queda más que rezarle en un altar que le hemos hecho e ir a cantarle el feliz cumpleaños al cementerio .

El nunca nos contó que quería ingresar a la Policía. Después de cursar un semestre de medicina en la Universidad Javeriana, dos de derecho en la Sabana y de estar una temporada jugando fútbol en el Quindío, como aficionado a prueba, de donde se retiró porque el sueldo no le alcanzaba ni para pagar el arriendo, decidió hacerlo , rememora don Guillermo.

Y agrega: Un día me dijo: viejo, usted tiene que pagarme el equipo . Cuál equipo? , le pregunté. Entonces me contó que había presentado exámenes en la Escuela de Cadetes General Santander y que lo habían aceptado. Creí que él no iba a soportar eso, porque yo fui miembro de la Policía y del Ejército por más de 30 años y sé que eso es muy difícil. Sinembargo, él salió adelante .

Continúa el jefe del hogar: Me queda la gran satisfacción de que mi hijo murió por sus ideales y en cumplimiento de su deber. Yo sé que si hubiera recibido algún dinero, en estos momentos estaría vivo, pero sería uno de ellos , dice tras recordar que las mafias intentaron sobornar al joven oficial de Inteligencia.

Nuestro hermano, que hasta ahora estaba comenzando a vivir, ya murió, pero nos gustaría que alguien de la Institución nos contara qué fue lo que en verdad pasó. No sabemos nada y tenemos muchas preguntas: Para dónde iba en ese carro? Por qué lo mataron el mismo día en que terminaba su servicio en Medellín? . Mire, expresa una de las hermanas, pedimos además que este crimen no sea uno más de los que queda en la impunidad .

Don Guillermo aclara: Nosotros no tememos ningún resentimiento hacia la Policía. Yo fui policía, mi hijo Henry murió por la Policía. Otro de mis hijos trabajó seis años con la Policía y actualmente dos hijos míos quieren ingresar esa esa institución. Lo que no entiendo es por qué las Fuerzas Armadas no atacan, por qué en este país siempre ganan los criminales .

Es más: el día del entierro, mi hijo Wilmer, se arrodilló frente a la tumba de su hermano, se puso su gorra, tomó su sable y le prometió ante todos nosotros que iba a recorrer sus pasos y seguiría sus ideales .

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