FAUSTINA, LA MUJER DOMINICANA QUE AMAMANTÓ A 16 NÁUFRAGOS

FAUSTINA, LA MUJER DOMINICANA QUE AMAMANTÓ A 16 NÁUFRAGOS

Faustina Mercedes Mauricio estuvo justo 12 días a la deriva en el mar Caribe. Y con esta son ya dos cuentas que jamás olvidará. La otra, vivida en la misma odisea, tiene tintes heroicos: amamantó a 16 personas --siete mujeres y nueve hombres-- que viajaban con ella en una vetusta embarcación.

26 de enero 2001 , 12:00 a.m.

Faustina Mercedes Mauricio estuvo justo 12 días a la deriva en el mar Caribe. Y con esta son ya dos cuentas que jamás olvidará. La otra, vivida en la misma odisea, tiene tintes heroicos: amamantó a 16 personas --siete mujeres y nueve hombres-- que viajaban con ella en una vetusta embarcación.

No tengan verguenza, no nos vamos a morir , le dijo a sus compañeros. Y cada uno de ellos pasó entre dos y tres veces al día a tomar leche de su pecho. Fue un ritual desesperado que se extendió por cinco días hasta que los equipos de rescate de la Marina dominicana los encontró en las costas de Nisibón.

Esta mujer de 33 años, y madre de 4 hijos, el menor de ellos una niña de pocos días de vida, partió ilegalmente con sus compañeros la primera semana del año. Acosada por las necesidades económicas, dejó a sus hijos en la casa y se embarcó. Salió en las rutas del contrabando de inmigrantes que circulan entre República Dominicana y Puerto Rico. Iban a ser 240 kilómetros a partir de Sabana de la Mar, una olvidada población que es descrita por sus habitantes como una ciudad fantasma.

Iba tras un sueño dorado , confesó Faustina ayer a Caracol Radio. Como también confesó que aún se siente regular y que todavía no se le ha quitado el miedo aquel que comenzó cuando una corriente fuerte los hizo extraviar, que aumentó cuando escasearon los alimentos y que conoció límites insospechados cuando de nada valían el palo y el paño rojo que uno de sus compañeros ondeaba sin parar.

No hubo remedio. La posibilidad de que alguien los rescatara se antojaba cada vez más remotas: hasta la brújula que llevaban también se había averiado. Las provisiones de agua y alimentos se acabaron al tercer día aunque consiguieron recoger en bolsas de basura el producto de algunos aguaceros que los acompañaron. Y cuando el agua del mar ya no podían ni pasarla, tomó la decisión. Tener un bebé lactante le permitía suministrarleche materna a sus compañeros para evitar que murieran de hambre.

Realmente ella fue valiente y buena al darnos el seno a todos , dijo al Listín diario, de República Dominicana, Santa Demorizi, una de las supervivientes.

Faustina Mercedes dice que oró mucho y que constantemente le pidió a Dios que la amparara. Cuando el hambre la agobiaba ella misma, confiesa, se ordeñaba . A mí también me tocaba tomar de mi leche, pues pescar en ese mar es bien complicado , dijo para la emisora colombiana.

Su familia sabía de su travesía, por la que pagó 294 dólares a los traficantes de inmigrantes ilegales que suelen organizar esta clase de viajes. Su esposo, por ejemplo, le dijo que estuvo bien lo hizo y que fue Dios quien quiso que le diera vida a las demás personas. La odisea terminó lejos de la meta, en la misma isla de la que habían partido. La posibilidad de llegar a Puerto Rico, su sueño dorado, no la descarta.

Entre tanto, Santa Demorizi, su compañera de aventuras, dice que no se vuelve a ir ni loca. Ella le prometió a Dios que si se salvaba no se metía en ese lío de nuevo. Así sabe que no caerá en la boca de los tiburones.

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