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ECUADOR, EL VECINO CONTAGIADO

ECUADOR, EL VECINO CONTAGIADO

Recoger cadáveres en calles y cunetas se ha convertido, desde hace algunos meses, en una tarea casi rutinaria para los pocos policías ecuatorianos acantonados en Lago Agrio, la calurosa y húmeda capital de la provincia de Sucumbíos, limítrofe con el departamento colombiano del Putumayo. (VER MAPA: ZONA EXPLOSIVA)

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
15 de febrero 2001 , 12:00 a. m.

Recoger cadáveres en calles y cunetas se ha convertido, desde hace algunos meses, en una tarea casi rutinaria para los pocos policías ecuatorianos acantonados en Lago Agrio, la calurosa y húmeda capital de la provincia de Sucumbíos, limítrofe con el departamento colombiano del Putumayo.

(VER MAPA: ZONA EXPLOSIVA).

Casi todos los cadáveres muestran las evidencias de haber sido ejecutados por profesionales. Uno o dos tiros en la nuca es la constante. La mayoría son paramilitares asesinados por la guerrilla, otros pocos son guerrilleros, aunque entre los muertos también hay desertores de las Farc, como ocurrió el viernes en el bar La Lluvia , sostiene un policía que en conversación telefónica con EL TIEMPO pide que se mantenga su nombre en reserva porque, según explica, desde hace algún tiempo, en esta zona mandan los armados colombianos .

Un informe de la Policía señala que entre noviembre y febrero han sido hallados los cadáveres de 41 colombianos en esta parte de la amazonía ecuatoriana, hasta hace poco tiempo habitada sólo por pacíficos trabajadores petroleros y por agricultores que, durante décadas, han huido de las sequías que secularmente atormentan al sur del Ecuador.

Pero los ajustes de cuentas no son el único fenómeno derivado del conflicto colombiano con el que las autoridades ecuatorianas están teniendo que lidiar. Casi 300 indígenas kichuas y shuar han llegado a la ciudad buscando comida y refugio porque dicen que un grupo de armados colombianos presuntamente del Eln, según el ministro de Defensa Hugo Unda , los ha amenazado de muerte.

Estos desplazados han creado alarma a nivel nacional, pues nadie había previsto la posibilidad de que el conflicto colombiano terminara expulsando a ecuatorianos de sus propias tierras.

Por ahora, los indígenas han sido ubicados en los albergues para desplazados colombianos que fueron construidos por Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur). Y es que los choques entre paras y guerrilleros en el Putumayo ya han desplazado a más de 2.000 colombianos hacia Ecuador, 900 de los cuales aún permanecen en los campamentos del Acnur en Lago Agrio.

Quien vive junto a persona que tiene una bomba en la mano siempre corre peligro y Colombia tiene una bomba en la mano , dijo ayer el jefe del Comando Conjunto de las FF.AA, almirante Miguel Saona.

Aunque el uniformado coordina un operativo de reforzamiento de los patrullajes militares en la frontera que fue puesto en marcha el martes, admite que el control total de la frontera con Colombia es una tarea imposible. En cada kilómetro hay un problema diferente con los paramilitares, las Farc y el Eln , dijo el militar.

A tal punto ha llegado el contagio de la guerra colombiana que casi todas las actividades de la población de Sucumbíos sufre sus efectos. Los guerrilleros son los mejores clientes de los pequeños almacenes de la zona, de los prostíbulos y de los médicos. Aquí ya no hay misterios, a los guerrilleros se los ve en plena calle y se los conoce perfectamente, y para encontrar a los paramilitares basta con ir al bar Vaqueros, que queda muy cerca de la Policía , le dijo a EL TIEMPO el empleado de un hotel de Lago Agrio.

Cuando la gente mira a una mujer que tiene dificultades para caminar con zapatos puedes estar seguro que es una guerrillera. Los guerrilleros siempre llevan un sombrerito y una camisa abierta hasta la mitad del pecho, los paras van mal vestidos, tienen una pinta maluca , explica.

Pero los problemas no se limitan a paras y guerrilleros. Hace poco fue encontrado en territorio ecuatoriano un inmenso laboratorio de procesamiento de cocaína en un operativo donde murieron 8 colombianos que trabajan en el lugar. Y las fumigaciones colombianas sobre las plantaciones de coca llegan hasta los cultivos de indígenas y colonos ecuatorianos que han tenido que abandonarlos.

El contagio incluso ha tocado el sector petrolero, que representa el 55 por ciento de los ingresos nacionales. Inteligencia militar sostiene que una banda de secuestradores integrada por ex guerrilleros colombianos y delincuentes ecuatorianos ha dinamitado en tres ocasiones el oleoducto como estrategia para presionar el pago de los rescates de siete técnicos petroleros extranjeros, ocasionando gigantescos daños ecológicos.

El pasado 12 de octubre fueron secuestrados diez extranjeros. De ellos, dos franceses lograron huir poco después y el cadáver de un estadounidense fue encontrado el pasado 31 de enero en la amazonía.

Ayer el almirante Saona informó que los rescates fueron pagados y que los secuestrados saldrán en libertad. Pero reconoció que la negociación se produjo en vísperas de cumplirse el plazo para la ejecución del segundo rehén .

El error del Ecuador fue no haber diseñado un plan de seguridad ante el recrudecimiento del conflicto colombiano , le dijo a EL TIEMPO, César Montúfar director de la Escuela de Estudios Internacionales de la Universidad Simón Bolívar. Pero lo cierto es que este país tendrá que empezar a discutir este asunto de manera urgente, pues el contagio ya se produjo y habrá que evitar que se transforme en epidemia .

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