ALTERNATIVA PAZ DEL RÍO:

ALTERNATIVA PAZ DEL RÍO:

23 de junio 1997 , 12:00 a. m.

Sobre sus Notas del Editor, publicada en Portafolio el 26 de mayo en curso, me permito hacerle llegar algunas observaciones al respecto. La impresión de muchos lectores del semanario y personalmente creemos que usted se limitó a transcribir el concepto que vienen pregonando por todos los medios el reciente ex presidente de Acerías y los integrantes de ese ente amorfo conocido como Sindicato Antioqueño, sobre que la única alternativa para Paz del Río es la liquidación.

Como decía García Márquez por allá en agosto de 1954, en el mismo reportaje que usted cita, Acerías Paz del Río, es una planta siderúrgica que parecía un cuento chino. Y un cuento chino de nunca acabar... es así que la empresa se aproxima a los 50 años de existencia y esta como cuando nuestro respetable premio Nobel escribió la nota referida.

Proyectos de la magnitud de Paz del Río, Ecopetrol, Cerrejón, y otros cuanto, se han llevado a cabo por decisiones políticas. Es cierto que hoy Acerías es una empresa privada, pero nació como empresa del Estado y ha tenido durante casi toda su existencia el proteccionismo de los gobiernos, hasta cuando aparece la apertura económica, proyectada inicialmente a cinco años y reducida posteriormente a menos de dos, por decisiones políticas, sin darle tiempo a la compañía para convertirse técnica y administrativamente. Por esos ires y venires de la política económica de los gobiernos, la intervención del ex ministro Serpa no debe sorprenderlo.

Durante 40 años de vida Paz del Río fue viable, dio empleo a más de 7.000 trabajadores se constituyó en el polo de desarrollo de mayor importancia en el oriente colombiano y además producía utilidades.

El sindicato Antioqueño tiene el 52 por ciento de Cementos Paz del Río (hijo rico de Acerías) cuyos activos fueron cedidos por esta en las mejores condiciones y en plena operación, los cuales valen hoy más de 200 mil millones de pesos y ellos han invertido 100 mil millones. Los activos de la Acería se estiman aproximadamente en $300.000 millones (claro que en operación) de los cuales tienen el 42% . Entonces, Dígame qué han perdido? Donde está el error financiero? El sindicato de trabajadores en cada negociación convencional, con la complacencia de los negociadores de la empresa, fueron logrando adicionar a los merecidos aumentos de salarios para los trabajadores, una serie de prebendas costosas en primas, permisos remunerados, contratos mineros, etc. Que hoy resultan difíciles de desmontar y seguramente terminarán por aceptarlo si se quiere que esta fuente de trabajo no desaparezca. estamos en manos del capitalismo salvaje donde el aspecto humano y social es secundario.

Los boyacenses queremos y necesitamos que la empresa siga siendo parte de nuestro patrimonio, base del desarrollo y existencia de varias de sus provincias. Usted como analista económico, debería orientar sus notas a la forma de salvar las pocas industrias que aún quedan y no en la forma de acabarlas. Destruir es fácil, lo complicado es crear y buscar soluciones que detengan la caída de la ya maltrecha economía nacional.

En cuanto al museo que propone, Paz del Río ya cuenta con él. Es la muestra didáctica e histórica más completa sobre la industria del acero que existe en el país, está ubicado en un antiguo convento que perteneció a la comunidad Agustina en 1661, junto a una iglesia construida por los conquistadores españoles en 1560, monumentos nacionales restaurados por Acerías para servicio de la comunidad. ambas construcciones están dentro de la ciudadela de Belencito, esa que García Márquez vio nacer en 1954 a marchas forzadas, a golpes de terquedad, con pintores de brocha gorda .

Ojalá que al recibo de la presente su recomendación de acabar con Acerías todavía no se haya cumplido y las partes comprometidas en salvarla depongan sus intereses personales o de gremio, para construir definitivamente la empresa Siderúrgica, que concibió el padre de Macondo, en su ya naciente realismo fantástico, con un gran mercado de cosas de hierro y acero, desde alfileres hasta locomotoras .

Atentamente, Luis E. Valderrama H

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