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LA VOZ DE LOS PAECES

LA VOZ DE LOS PAECES

En la madrugada del 13 de noviembre de 1986, decenas de familias de la comunidad indígena paez esperaron pegadas a sus radios transistores, la emisión de prueba de la primera emisora que transmitiría programas en su lengua nativa. La expectativa crecía. A las 7 de la mañana, los incrédulos rostros de los paeces esbozaron amplias sonrisas cuando a través de los aparatos receptores escucharon las palabras mágicas: Eucha chukaisa nasa Klumbiatewessh .

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
24 de septiembre 1990 , 12:00 a. m.

En el pequeño poblado de Belalcázar, caserío recostado contra las estribaciones de la Cordillera Central, en el departamento del Cauca, retumbó el eco de los aplausos de los entusiasmados aborígenes. Sonó como un canto de victoria nacido del corazón de Colombia.

Los cincuenta mil habitantes de la región de Tierradentro habían esperado largos meses para ver convertido en realidad el sueño de escuchar programas radiales en su propia lengua.

Aquella mañana, cuando se celebraba el día de la Virgen de Guadalupe, patrona de los indígenas, el aborigen Esteban Pillimué cogió con timidez el micrófono y pronunció el saludo, que, en castellano, puede entenderse como: Buenos días a toda la gente de aquí de Colombia .

Por eso bautizaron la emisora Radio Eucha, algo así como Radio Buenos Días.

De este modo se cristalizó la idea propuesta años atrás por monseñor Germán García Isaza, actual obispo de Caldas, de montar y poner a funcionar la primera emisora bilinge del país.

Ese día, los cuatrocientos radiecitos existentes en un área de setenta kilómetros cuadrados, inmovilizaron la aguja de sus diales en la banda de 1.300 Khz, para sintonizar la primera salida al aire de la estación HJTN.

Dos meses antes, el pueblo paez celebró con júbilo la llegada de los transmisores, unas moles de 14 toneladas. Los hombres del poblado de Belalcázar llevaron en andas los equipos hasta la cima del Cerro de Narváez, donde quedaron instalados al lado de la antena.

La inauguración de la emisora fue la culminación de largas gestiones burocráticas. Cuando monseñor García emprendió el reto, se encontró con un escollo difícil de salvar: la legislación sobre radiodifusión vigente en el país no permitía la emisión de programas en un idioma distinto del oficial.

Contra viento y marea obtuvo la licencia y los permisos oficiales. El 29 de julio de 1985, la ministra de Comunicaciones, Nohemí Sanín Posada, agregó un parágrafo a la Resolución 3898, que autorizaba, por primera vez, la transmisión de un programa en lengua indígena.

Lo demás era carpintería. Los recursos fueron otorgados por la Iglesia Católica Misereor, de origen alemán, dedicada a impulsar el desarrollo social en los países del Tercer Mundo.

El paso siguiente era capacitar a los indígenas para adiestrarlos en la producción y realización de programas radiales.

Se crearon Comités de Radio. Se nombraron promotores en las parroquias de Kukiyú, Turminá, San Isidro, Ullucos, Pedregal, Huila y Mosoco.

Hoy, la emisora cuenta con corresponsales en todas las veredas de Inzá y Belalcázar y los paeces la utilizan como instrumento de enlace y mecanismo para promover el desarrollo de la región.

A través de sus programas, los indígenas han llevado a cabo proyectos de economía agrícola, resuelven los problemas de la comunidad, tienen un medio para comunicarse, reciben cursos de capacitación, promueven sus valores culturales y se enteran de lo que ocurre en el resto del país.

Por su intermedio, los paeces, un pueblo corajudo, indómito y guerrero, que entierra a sus muertos de cara al Nevado del Huila, ha salido del olvido y se prepara a vivir un período floreciente. Ya se observan los resultados en materia de salud, educación, deportes y economía agrícola.

Detrás de esta labor está la Comunidad Misionera Vicentina, que llegó a la región desde 1905.

La emisora es pequeñita, al igual que su director. A pesar de sus 160 centímetros de estatura, el padre Luis Eduardo Quiroga es el hombre más famoso de Tierradentro. Su voz ha sido la impulsora de la construcción de calles, escuelas y huertos comunales. Y de la integración de la familia paez.

Los problemas conyugales, el abigeato, la desconfianza entre los vecinos, el uso exagerado del alcohol y la violencia, han encontrado parte de solución a través del mensaje orientador del padre Quiroga.

Desde que se instaló en Tierradentro, en 1986, entendió que el atraso social, económico y cultural del pueblo paez tenía su raíz en un círculo vicioso: ignorancia, pobreza, desnutrición, enfermedad y dependencia.

Entonces, se entregó por entero a la emisora. Hoy se difunden en la lengua de los indígenas, los programas oficiales del bachillerato por radio. Los jóvenes paeces tienen la oportunidad de recrear las leyendas que constituyen el acervo cultural de su comunidad. Como la de Juan Tama, un hombre parido por una estrella que bajó del cielo y fue el fundador del pueblo paez.

De otro lado, unos sesenta grupos musicales han llegado de todos los rincones hasta la cabecera de Belalcázar, a 130 kilómetros de Popayán, con el ánimo de participar en el programa.

Acompañados de sus mujeres y niños, recorren seis horas de camino. Algunos se reúnen en grupos de familias y pagan un carro que los lleve a Belalcázar.

Ataviados con sus instrumentos, llegan cargados de viandas y regalos. Todos quieren oírse a través de los radios transistores.

Las razones van y vienen de vereda en vereda, en las emisiones matutinas del programa Buenos días Tierradentro , que se transmite a las 7 de la mañana. Intercambian recetas, poesías, adivinanzas y radiorevistas.

Toda la comunidad tiene algo que ver con Radio Eucha. Un profesor de la Normal de Inzá ofrece un curso de alfabetización para adultos. Viene los sábados desde La Florida, una vereda a dos horas de camino.

El dueño de la tienda de Belalcázar dirige los espacios deportivos. Ninguno recibe nada a cambio. Pero sienten la satisfacción de hacer algo productivo por su pueblo.

La unión es por ahora su mayor logro. Recientemente realizaron la primera Clásica Ciclística Radio Eucha, con cuarenta indígenas inscritos, y un torneo de fútbol con 62 equipos. Fue necesario dividirlos en cuatro grupos y traer árbitros del municipio de La Plata (Huila) , dijo el padre Quiroga.

El día de la emisión de ensayo de la emisora, cuya oficina se construyó en un lote donado por el cabildo, se había programado una transmisión de noventa minutos. Pero las espontáneas intervenciones de los indígenas la prolongaron por más de cinco horas.

Hoy, la experiencia de Radio Eucha es estudiada por la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC), el Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena) y la Universidad del Valle. Las tres entidades realizan un proyecto para establecer la Red de Emisoras del Pacífico. PROGRAMACION DIARIA 7:00 Makue Pete Tierradentrotewessh: Buenos días, Tierradentro. 8:30 Kissen Misa: Santa Misa. 9:00 Primaria por radio. 10:00 Nasa Ptashiyi: La gente comenta, servicio de consejería. 11:00 Namiku Lechkuewessh: Pequeños amigos, realizado por los niños. 12:00 Reflexión Mariana: Catequesis. 12:15 Bachillerato por radio. 1:00 Kwuessh Kiwe: Nosotros la Tierra. 2:00 Mauwe Finzeskue Tierradentrotewessh: Buenas tardes, Tierradentro. 3:00 Kabildupa weweyi: La voz de los cabildos. 3:30 Puesenis Ptasshwaja: La región y los deportes. 4:00 Curso de lectoescritura. 5:00 Klumbiate Tukañisa: Colombia Musical. 6:00 Piyaka Kiejichapa Eñisa: Educación al día, dirigido a los maestros.

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