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EL DILEMA!

EL DILEMA!

Desafortunadamente, El Siglo solo lo leemos unos cuantos liberales, porque, de haberse publicado con mayor difusión la entrevista que Darío Hoyos le hizo a Horacio Serpa Uribe el lunes pasado, sin duda hubiera dado para hablar durante toda la semana.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
18 de febrero 2001 , 12:00 a. m.

Desafortunadamente, El Siglo solo lo leemos unos cuantos liberales, porque, de haberse publicado con mayor difusión la entrevista que Darío Hoyos le hizo a Horacio Serpa Uribe el lunes pasado, sin duda hubiera dado para hablar durante toda la semana.

Me la juego toda con Pastrana por la paz: Serpa , era el titular de primera página. Y adentro, Serpa decía cosas como las siguientes: La oposición que yo he planteado es una oposición patriótica. Por eso, estando tan distante del presidente Pastrana en muchas cosas, me la estoy jugando a su lado, en la lucha por la paz . Y no solo eso. Agregaba el jefe de la oposición: Yo me la juego toda por Pastrana en la lucha por la paz. Si le va muy bien, magnífico y estaré al lado de él. Si le va mal, es una lástima y también estaré a su lado. Yo no estoy acostumbrado a las medias tintas .

El dilema, pues, es terrible, además porque se presta para equívocos. Así, cuando el jueves pasado le preguntaron en Viva FM de Caracol a Alvaro Uribe Vélez su opinión sobre el hecho de que la famosa toalla que carga siempre consigo Manuel Marulanda, el jefe de las Farc, podría ir a dar a una vitrina del Museo Nacional de Bogotá por petición de la directora de la institución, no le tembló la voz para responder que, a su juicio, el país ya está cansado de seguir haciéndoles más homenajes a los criminales. Así, de tajo y sin titubeos...

No hay nada más noble, en efecto, que la causa de la paz que Pastrana enarbola con tanto fervor, en medio de uno de los gobiernos más corrompidos en la historia reciente del país. En este llamado proceso de reconciliación nadie puede discutir que la empatía del Presidente de la República y el Jefe de la Oposición ha sido muy sintomática. Ambos creen a ciegas que el país sólo podrá salir adelante en esta materia mediante el diálogo político y la negociación, aun en medio del conflicto y con todas las consecuencias que ello implica, incluyendo por supuesto la desesperante falta de hechos de paz.

Solo que, con todo respeto, parecía que la verdadera oposición frente al gobierno de Pastrana se centraba precisamente en el aspecto de la paz. Esto es, que cuantos no se tragan el cuento, o son escépticos, o simplemente creen que seguir dándole largas al asunto es una forma de perder legitimidad institucional ante la ausencia de autoridad, piensan que la alternativa a lo que hace y dice Pastrana es eso, otra cosa. Otro estilo de gobierno, con más mando y menos concesiones. Algunos consideran que ello se llama guerrerismo, aunque, en fin... Lo que no puede negarse es que se trata de la otra opción frente a lo vigente.

Insisto: el dilema es, pues, terrible y, como serpista que soy, estoy un tanto asustado en relación con su futuro electoral. Porque hoy por hoy el panorama pinta como si a la segunda vuelta salieran, precisamente, Serpa y Uribe y ya no Noemí. La candidatura de esta última por desgracia se ha ido desdibujando más y más, hasta el extremo de que alguien tan vinculado a su movimiento ( Sí Colombia ) como Ramón Jimeno le escribe una carta pública llena de razonamientos personales para explicar su retiro. Y de alguna manera advierte que su posición -la de Noemí- le hace un gran daño al país, al acudir a polarizaciones emotivas y moralistas como argumento electoral, cuando es claro que el enfrentamiento es entre dos corrientes opuestas que existen para resolver los problemas de la sociedad: la liberal y socialdemócrata, y el neoliberalismo, que Jimeno califica de neoconservadora, por darle prioridad a lo económico como motor de desarrollo, antes que tener como objetivo central lo social -tendiente a mejorar las condiciones de vida de grandes capas de la población.

Pero, además, pocos saben qué piensa Sanín frente al tema de la paz; es decir, si esta identificada con lo que Pastrana ha hecho y sigue haciendo en esta materia o si, por el contrario, opina como Alvaro Uribe, a quien no le convence el cuento porque le parece esencialmente un espectáculo. O si está ubicada en una posición intermedia entre Serpa y Uribe, que en la práctica se traduciría en algo así como ni fu ni fa.

Los liberales que quedamos -y que, pese a todo, no somos pocos- y que votamos por los dos Lleras, López, Turbay, Barco, Gaviria y Samper, queremos que Horacio Serpa sea no solo el próximo Presidente, por considerar que Colombia le cabe plenamente en la cabeza, sino porque además resulta muy respetable su convencida actitud de pacifista integral. Empero, siUribe Vélez a la postre se sale con la suya, nadie podrá encasillarlo por chafarote ni godo, pues siempre ha sido liberal. No está instigando golpes de mano y busca, como los demás, alcanzar el poder legítimamente, por la vía electoral.

Que asuma otra conducta ante los graves problema del país y opine diferente sobre los mismos es otra cosa. Pero de ahí a estigmatizarlo constituye un error, y sobre todo una injusticia, con quien proviene de las entrañas del samperismo, así a muchos no les guste... ni el samperismo ni su rollo. O sea, su posición política frente al tema concreto de la paz.

***.

El doctor Jaime Arrubla ya no es secretario jurídico de la Presidencia y por tanto nada tuvo que ver con el mico que supuestamente iba a favorecer a Comcel por la suma de 54 millones de dólares.

robpos@eltiempo.com.co

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