SAMPER RETIRA A BEDOYA POR DECRETO

SAMPER RETIRA A BEDOYA POR DECRETO

La remoción del general Harold Bedoya Pizarro como comandante de las Fuerzas Militares provocó anoche un virtual enfrentamiento con el poder Ejecutivo sin precedentes en los últimos años, que llevó al presidente Ernesto Samper a llamarlo a calificar servicios, a través de un decreto ejecutivo.

25 de julio 1997 , 12:00 a.m.

El Jefe del Estado ordenó el retiro por decreto del general Bedoya a las 8:30 de la noche luego de que el alto oficial expidió un comunicado en el que no aceptaba irse voluntariamente de las Fuerzas Militares ni las razones de Estado invocadas en el comunicado oficial sobre los cambios en la cúpula militar.

El Presidente se reunió con sus inmediatos asesores en la Casa de Nariño al tiempo que se registraban consultas en la sede del Ministerio de Defensa entre los altos mandos militares. En medio del hermetismo, el general Bonett abandonó hacía las 11:15 de la noche el Centro Administrativo Nacional (CAN) y sólo dijo a los periodistas, al ser preguntado sobre si había malestar al interior de la cúpula: No tengo nada que decir. No estoy en condiciones de hacer comentarios .

Minutos antes, las señales de las dos cadenas de televisión se interrumpieron durante 10 minutos.

Una larga jornada Desde el pasado miércoles en la población caucana de Silvia, el general Harold Bedoya Pizarro, comandante de las Fuerzas Militares, se dio cuenta de que su carrera militar llegaría al final en cuestión de horas.

El trato distante entre el curtido militar y la comitiva presidencial era cada vez más evidente.

Ayer, después de la ceremonia de aniversario de la Armada Nacional, al mediodía, el presidente Ernesto Samper invitó al general Bedoya a la casa privada de la sede presidencial para comunicarle la decisión esperada: su paso a retiro.

General, pídame la baja , le dijo Samper, a lo que Bedoya respondió secamente: los generales no pedimos la baja, disponga usted .

Junto con el ministro de Defensa, Gilberto Echeverri Mejía, el Presidente había repasado las condiciones de la actual coyuntura nacional para reajustar la cúpula castrense y en horas de la tarde recibió a los altos mandos para comunicarles las decisiones adoptadas, antes de anunciarlas oficialmente.

Samper decidió remover al general Bedoya como comandante de las Fuerzas Militares y nombrar en su reemplazo al general Manuel José Bonett Locarno, actual comandante del Ejército.

También fue removido el general Héctor Hernando Gil Nieto como comandante de la Fuerza Aérea y designado en su reemplazo el general Fabio Zapata Vargas.

Los reajustes estuvieron precedidos de un agitado clima en la Casa de Nariño en horas de la tarde de ayer. La llegada a Palacio de los altos oficiales, uno a uno, para entrevistarse con el Jefe de Estado y el Ministro de Defensa estuvo rodeada de especulaciones sobre el alcance que tendrían los cambios, que a las 3 de la tarde se daban ya como un hecho.

El propio Ministro de Defensa puso fin a las especulaciones limitándose a leer un escueto comunicado donde se anunciaba que por razones de Estado el presidente Samper había decidido introducir algunos cambios en la cúpula militar .

Aunque el general Bedoya no era el único alto oficial llamado a retiro, para nadie pasaba inadvertido que los cambios en la cúpula estaban concentrados en su nombre.

Polémico oficial desde el inicio del gobierno Samper, cuando se opuso al despeje de la zona militar de Uribe (Meta), para un eventual diálogo de paz con la guerrilla, no fueron pocos ni insignificantes los episodios protagonizados por Bedoya que dejaron flotando serias discrepancias con el Jefe de Estado.

En medio del Proceso 8.000, las Fuerzas Militares, al mando de Bedoya, dijeron que no respaldaban al Presidente como persona, sino a la Presidencia como institución.

En las últimas semanas, con ocasión del despeje de la zona del Caguán para la liberación de los soldados retenidos por las Farc, después del ataque a la base militar de Las Delicias, el general Bedoya no ocultó su disgusto por el manejo del gobierno al episodio de los soldados y dijo que todo había sido un circo con muchos maromeros .

Teniendo en cuenta que el Gobierno había accedido a una solución política, con veeduría internacional y asistencia de la Cruz Roja, aunque no fue descalificado públicamente, el general Bedoya tampoco logró, por más explicaciones que dio, disipar el ambiente.

Días después, sorprendió en una entrevista radial anunciando que si el pueblo colombiano lo requería, estaba dispuesto a ser candidato a la Presidencia, lo que se interpretó como una participación indebida en política que le valió criticas del entonces ministro del Interior, Horacio Serpa, que lo invitó a participar en política, pero sin uniforme.

Ese no fue el único ni el último llamado cordial al general Bedoya para que se alejara del gobierno.

El propio presidente Samper en uno de sus últimos discursos criticó la efectividad de las Fuerzas Militares en la lucha contra la guerrilla y el control del orden público. Dijo entonces el mandatario que las Fuerzas Militares no necesitaban más hombres sino más eficacia.

Si algo faltaba para agrietar más las relaciones de Bedoya con el gobierno, la Procuraduría lo aportó al ordenar el jefe del Ministerio Público, Jaime Bernal Cuéllar, abrir investigaciones disciplinarias y elevar cargos a los comandantes responsables del área donde ocurrió el ataque a la base de Las Delicias, por negligencia militar.

El tono de las relaciones también se reflejó, de alguna manera, en el comunicado oficial con el cual el ministro Echeverri Mejía anunció el cambio en la cúpula militar. Mientras en el texto se limitaba a agradecer los servicios de Bedoya, se destacaban como valiosos los servicios prestados por el Comandante del Estado Mayor Conjunto, general Héctor Hernando Gil Nieto.

Crece la tensión No acababa el país de enterarse de la nueva cúpula militar cuando se conoció un inusual comunicado del general Bedoya resistiéndose el llamado a retiro.

El alto oficial no ocultó su disgusto y dijo públicamente que no era su voluntad dejar el cargo de Comandante de las Fuerzas Militares, funciones que las interpretaba como al servicio de la Nación, y mostró sorpresa por la invocación oficial de razones de Estado para su retiro.

Conocido el comunicado de Bedoya, el Ministro de Defensa intentó que las aguas, ya de por si agitadas, retomaran su cauce y convocó una reunión en su despacho con la cúpula militar.

Para su sorpresa, sólo acudieron dos de los altos mandos citados. Esto fue una clara señal para el Ministro de que podía prosperar una crisis inusitada entre el Gobierno y la cúpula militar.

En su despacho, el general Bedoya evaluaba con sus compañeros de armas las circunstancias que habían rodeado su salida de las Fuerzas Militares, en medio de una mezcla de solidaridad, disgusto y estupor.

Fue entonces cuando el Presidente como cabeza del Gobierno Nacional decidió hacer uso de sus funciones constitucionales y ordenó preparar un decreto ejecutivo llamando a calificar servicios al general Harold Bedoya Pizarro.

Comunicado del Gobierno El siguiente es el texto del comunicado que expidió ayer el Gobierno respecto de los cambios en la cúpula de las Fuerzas Armadas: En el día de hoy el señor Presidente de la República ha tomado la decisión de introducir algunos cambios en la cúpula de las Fuerzas Armadas, teniendo en cuenta razones de Estado que ha considerado detalladamente con el Ministro de la Defensa Nacional.

En consecuencia, la cúpula de las Fuerzas Armadas quedará conformada de la siguiente forma: Comandante General de las Fuerzas Armadas: general Manuel José Bonett Locarno.

Jefe del Estado Mayor Conjunto: general Norberto Adrada Córdoba.

Comandante General del Ejército Nacional: general Mario Hugo Galán.

Segundo Comandante y Jefe del Estado Mayor del Ejército: general Fernando Tapias Stahelin.

Comandante General de la Fuerza Aérea: general Fabio Zapata Vargas.

Comandante General de la Armada Nacional: vicealmirante Edgar Romero Vásquez.

Director General de la Policía Nacional: general Rosso José Serrano Cadena.

El Gobierno Nacional desea agradecer públicamente los servicios prestados por el general Harold Bedoya Pizarro quien cumplió una muy importante tarea al frente de las Fuerzas Armadas de Colombia y deja una hoja de vida llena de servicios a la patria.

Así mismo, agradece los valiosos servicios prestados como comandante de la Fuerza Aérea y Jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas por parte del general Héctor Hernando Gil Nieto.

Bogotá, julio 24 de 1997 .

Comunicado de Bedoya El siguiente es el texto del comunicado que expidió anoche el comandante de las Fuerzas Militares, general Harold Bedoya Pizarro: Comando General de las Fuerzas Militares.

Comunicado a la opinión pública.

Habiendo conocido por los medios de comunicación la información leída por el señor Ministro de la Defensa Nacional, el Comandante General de las Fuerzas Militares considera su deber informar a la opinión pública lo siguiente: 1. Que no ha recibido comunicación oficial alguna, que lo releve del cargo que actualmente ocupa.

2. Que en reunión sostenida en la tarde de hoy (ayer) con el señor Presidente de la República, le manifestó que no renunciaría voluntariamente al ejercicio de sus responsabilidades para con la Nación y las Fuerzas Militares cuyo comando le fue confiado.

3. Que desconoce y le sorprenden LAS RAZONES DE ESTADO invocadas en el comunicado dado a conocer por el señor Ministro de Defensa Nacional.

Dado a conocer en Santa Fe de Bogotá, a los 24 días del mes de julio de 1997.

General Harold Bedoya Pizarro Comandante General de las Fuerzas Militares .

REACCIONES HORACIO SERPA Candidato presidencial Me gustó mucho el cambio en la cúpula militar porque coloca frente a las Fuerzas Armadas al general Manuel José Bonett, quien además de ser un militar muy profesional que cumple sus deberes con la institución y con el país, es una persona de mente abierta que interpreta cabalmente los fenómenos políticos y sociales que se viven en el país.

No me cabe duda alguna de que su presencia servirá para coadyuvar la lucha por la defensa de los derechos humanos y por la reconciliación nacional.

También me agrada mucho las nuevas posiciones de los generales Norberto Adrada y Fernando Tapias y en especial la designación del general Mario Hugo Galán.

AMYLKAR ACOSTA Presidente del Senado Considero que los cambios en la cúpula militar se adecuan a los planteamientos formulados por el señor Presidente de la República en la instalación del Congreso el pasado 20 de julio, en donde se trazaron algunos derroteros encaminados a procurar la búsqueda de la paz y al mismo tiempo la defensa de los derechos humanos. Se requería, entonces, un replanteamiento al más alto nivel de los mandos militares que pudieran compaginar a efectos de la instrumentación de esa política y no me cabe duda del liderazgo que tiene el general Manuel José Bonett. De tal suerte que veo ahora más sintonizada la política del gobierno con la orientación castrense.

ANTANAS MOCKUS Aspirante presidencial La Presidencia de la República ejerció una potestad que es importante. El hecho de que se hubiese adelantado el cambio implica una señal de fortaleza del gobierno civil. Había varios síntomas de desacuerdos expresados de manera franca por el general Harold Bedoya respecto a orientaciones del gobierno nacional y dentro de toda esa tradición civilista del Ejército colombiano.

Es importante el acatamiento de los militares hacia el gobierno civil y fue lo que quedó refrendado en este caso, lo cual no le quita valor a la sinceridad y franqueza de lo expresado por el general Bedoya. Es mejor, en cierto nivel, la desavenencia explícita que la desavenencia solapada. Se sentían tensiones y lo mejor era resolverlas de esta manera.

JUAN CAMILO RESTREPO Candidato presidencial Creo que esas desavenencias entre el presidente Samper y el general Bedoya se veían venir. De todas maneras me parece una manera inelegante y brusca como se le pide la baja a un general de la República, como el general Bedoya. Aunque el Presidente tiene el fuero constitucional para hacerlo todo muestra que en el caso del general Bedoya fue una manera desapacible de llamarlo a calificar servicios.

PABLO VICTORIA Representante a la Cámara Me parece que hemos pasado de un estado de corrupción a un estado de bellaquería. Con esto comienza a perfeccionarse la magna obra del presidente Samper, que es la única que le va a salir bien, cual es la de entregarle el país a los guerrilleros para lograr la paz. Cuando el presidente sea Tirofijo y el ministro de Hacienda, el Mono Jojoy , los colombianos comenzarán a sentir el rigor de lo que es el comunismo y entonces el precio que se pagará será excesivamente alto.

Entre el ministro de Defensa, Gilberto Echeverry, y el presidente Samper y bajo el silencio o complacencia del general Manuel José Bonett le van a hacer pagar un precio muy alto a los colombianos.

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