A FUJIMORI LE LLEGÓ LA HORA DE LAS VACAS FLACAS

A FUJIMORI LE LLEGÓ LA HORA DE LAS VACAS FLACAS

La violenta pero exitosa recuperación militar de la residencia del embajador japonés en abril devolvió a Alberto Fujimori 30 puntos de popularidad, pero solo por tres semanas. Tres meses más tarde muchos se preguntan si Fujimori podrá concluir su mandato, o si para hacerlo tendrá que recurrir a un nuevo autogolpe como el de 1992. O si será él mismo víctima de un golpe militar.

21 de julio 1997 , 12:00 a.m.

Con la caída de su popularidad Fujimori ha perdido la brújula política. Una combinación de medidas autoritarias y de negativas a investigar los escándalos que proliferan en su gobierno ha deteriorado sus relaciones con la opinión publica, con los empresarios, con la mayoría de los medios de prensa y con el departamento de Estado en Washington.

La paciencia de la opinión pública empezó a agotarse cuando a mediados de 1995 la mayoría oficialista del Congreso dio una ley de interpretación auténtica , que contra el espíritu y la letra de la Constitución le permite a Fujimori una segunda reelección. Ese fue el gesto que puso punto final a cinco años de romance con el electorado.

La gota que ha rebalsado el vaso es un intento en curso de silenciar al canal opositor Frecuencia Latina retirándole la nacionalidad a su accionista mayoritario, Baruch Ivcher. Este atentado contra la libertad de prensa le ha costado a Fujimori un récord de 12 puntos en cinco días.

Con una popularidad ahora por debajo de 20 por ciento Fujimori todavía mantiene intacta su alianza con los militares que originalmente lo afianzaron en el poder, en especial su asesor de inteligencia Vladimiro Montesinos. Sin embargo han comenzado las primeras defecciones entre sus colaboradores civiles.

La renuncia de su Canciller Francisco Tudela ha sido interpretada como una protesta por el descubrimiento (propalado por Frecuencia Latina) de una intensa actividad de espionaje telefónico a opositores y gente del Gobierno. Entre estos últimos el propio Tudela.

Con el deterioro del Gobierno han comenzado las marchas de protesta, las rechiflas a Fujimori en sus apariciones publicas y los lanzamientos de candidaturas presidenciales para el remoto año 2000. Algunos de estos candidatos incluso exigen la renuncia inmediata de Fujimori, un reclamo con pocas posibilidades de ser escuchado.

Pues a pesar de la pérdida de su base social, la cúpula fujimorista se siente segura como triunvirato civil-militar y, como descubrió hace unos días un enviado de alto nivel de Washington, sin la menor intención de retroceder frente a las presiones de dentro o de fuera.

Es evidente que Perú no puede mantenerse tres años más en el clima de tensión que viene viviendo desde hace tres meses. Son cada vez más quienes, acaso inspirados por la reciente recuperación de la embajada japonesa, esperan un desenlace tan espectacular como lo viene siendo el desgaste del Gobierno.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.