EL POLICÍA SACRIFICIO SIN EL SUFICIENTE AMPARO SOCIAL

EL POLICÍA SACRIFICIO SIN EL SUFICIENTE AMPARO SOCIAL

En el papel, a Colombia ningún país podría envidiarle el régimen de protección prestacional y de beneficios que ampara a las familias de los policías caídos en el cumplimiento del deber. Pero la realidad es otra. En 1987 se realizó la única licitación pública conocida hasta hoy para contratar un régimen de amparo para estos servidores públicos. Ninguna aseguradora privada presentó ofertas. La razón: proteger la vida de un policía no es rentable.

07 de enero 1991 , 12:00 a. m.

La propia institución está empeñada en fortalecer su sistema de beneficios a las viudas y familiares de tal manera que compense los riesgos a los que están expuestos sus hombres.

El salario básico de un agente es hoy de 47.190 pesos. Un policía con 12 años de servicio gana menos que un cabo segundo de la marina que se forma en tres años y corre menor riesgo que aquel.

El manejo de la proporción salario/riesgo parece haber escapado de las manos del Estado, como resultado de la transición que ha hecho la Policía de fuerza eminentemente cívica y de servicio comunitario a cuerpo de choque dentro de una situación de guerra irregular.

Cuál es la calidad de la vida de los policías? Cómo quedan sus familias en caso de muerte? Cómo opera el régimen de protección para los miembros de la institución? En Colombia, un país donde incluso el riesgo es factor de lucro, proteger la vida de un policía no es rentable...

Así, en forma descarnada, lo entendieron todas las compañías aseguradoras privadas que en 1987 se negaron a participar en una licitación pública --la única realizada hasta hoy-- que buscaba fortalecer el régimen de amparo y protección para estos servidores públicos.

La licitación fue declarada desierta por ausencia de ofertas y el Estado asumió entonces el costo social generado por el sacrificio de los miembros de una institución que en los primeros cinco días del año perdió a 39 de sus hombres.

Solo en diciembre de 1989 la estatal compañía La Previsora pagó 163 millones de pesos como amparo por la muerte de cien policías y soldados caídos en misiones de orden público y seguridad ciudadana.

Durante ese lapso la empresa recibió 114 millones de pesos provenientes del pago de pólizas para miembros de las Fuerzas Armadas.

Sinembargo, la protección de los policías no puede medirse únicamente por el monto de sus seguros de vida y la cuantía de sus prestaciones en casos de fatalidad.

Para averiguar cual es la calidad de la vida de un agente, EL TIEMPO habló con familias de quienes fueron víctimas de un plan de exterminio lanzado por las mafias; consultó a algunos de los ya escasos policías de esquina, habló con los encargados de programas de acción social y con mandos institucionales.

En la actualidad el sistema de protección de los 60.000 agentes, 4.500 suboficiales y 2.400 oficiales de la Policía Nacional parece concebido para un ejército que libra una situación de guerra regular.

Un documento preparado por su director, el general Miguel Antonio Gómez Padilla, señala catorce tipos de beneficios contemplados en el régimen de prestaciones sociales y bienestar social para el personal uniformado, por muerte y disminución de capacidad sicofísica en la actualidad .

Los altos mandos admiten que el actual perfil del orden público en Colombia ha provocado una forzosa transición de esta fuerza, que pasó de un cuerpo cívico de protección en barrios y comunidades menores a un cuerpo de choque de tipo militar.

Este proceso ha hecho que se desdibuje la imagen del policía de la cuadra, el hombre abnegado que dirige con paciencia paternal las rondas infantiles. Ahora --dice un oficial del cuerpo anti-narcóticos-- nuestros hombres van con uniforme de campaña, con una canana terciada y un fusil en alto. Sus emblemas son los del Cuerpo Elite y su lenguaje es cada vez más afin a la guerra . Nuestros muertos En medio de la indolencia con la que la sociedad ve caer a sus polícias, el general Gómez Padilla dice que el mando viene dando la batalla por frenar el desamparo humano y económico de las familias de los muertos y heridos.

El régimen de protección es, en teoría, ideal. Sus catorce beneficios hablan de que los deudos de los caídos tienen derecho al pago de doble cesantía por tiempo de servicio, al pago de tres meses del sueldo que venía recibiendo la víctima, a seguro de vida y a un auxilio mútuo de cerca de medio millón de pesos por persona.

No obstante, la tramitomanía dilata en ocasiones el gozo de esos beneficios que, en el mejor de los casos, comienzan a hacerse efectivos después de un año.

A mi único hijo --dice Cipriana Villanueva, madre del agente Reynel Fernando Villanueva-- lo asesinaron las FARC el 15 de octubre de 1990 en Orito, Putumayo. Todavía estoy esperando que me paguen las cesantías, las vacaciones y las prestaciones .

En un cuarto alquilado por 15.000 pesos y en medio de su soledad, la mujer recuerda que además de la exaltación de héroe que tuvo su hijo en una ceremonia fúnebre, solo ha recibido hasta hoy el pago de un seguro por un millón ciento cincuenta mil pesos y el auxilio mútuo que debió compartir con sus dos hermanos.

Me dijeron que tenía derecho a tres meses de sueldo. El primero me llegó por 72.000 pesos, pero el segundo ya me vino por 63.000. Le comenté a un teniente que hiciera el favor de averiguar allá (en Mocoa), porque a mí me habían dicho que los tres sueldos me tenían que llegar iguales. El tercero aún lo estoy esperando. El pagador me dijo que para me hiciera el giro yo tenía que enviarle un memorando... Todavía estoy aguardando .

Pero pese a estas dificultades, el caso Villanueva es aislado y contrasta con los de otras familias que frente a la adversidad han logrado mantener sus vínculos filiales, afectivos y laborales con la institución armada.

En la lavandería del Club de Agentes de la Policía EL TIEMPO encontró a Arminia Galindo, esposa del dragoneante Jesús Villamizar, muerto en 1986 por desconocidos en Cúcuta (Norte de Santander).

Cuando mi esposo murió me cayeron varios abogados a ofrecerme sus servicios para reclamar sus prestaciones y otros haberes a que tenía derecho. Pero no hizo falta contratar el servicio de ninguno de ellos porque a los dos meses ya me tenían resuelta mi situación , relata la joven viuda.

Gracias a la Policía conseguí una casita que ya termine de pagar y tengo este trabajo. Los compañeros superiores de mi esposo no nos abandonaron, como no abandonaron tampoco a otras compañeras viudas que actualmente están trabajando aquí , dice.

La familia del teniente Henry Torres Orjuela, oficial de inteligencia asesinado la semana pasada en Medellín, está dispuesta a entregar a dos de sus hijos adolescentes a la institución armada.

Mi hijo fue asesinado porque se negó a recibir un soborno y por defender el honor y la virtud de un policía. En medio de mi dolor ese es un motivo de orgullo para nosotros , afirma su padre.

Ojalá --agrega-- otros colombianos estén dispuestos, como nosotros, a ver en la Policía, soporte de la tranquilidad ciudadana, la institución en que sus hijos pueden realizarse profesionalmente en toda su dimensión . Salario vs riesgo La realidad colombiana impone que la protección del policía sea proyectada solo dentro del marco de los riesgos que corre a diario. No obstante, la calidad de la vida del agente no es proporcional al peligro que le ronda cotidianamente.

El sueldo de un agente raso es actualmente de 47.190 pesos, con un incremento del 30 por ciento de prima de actividad si es casado. Por su hijo mayor puede disfrutar de una prima del cinco por ciento. Sus otros hijos, hasta el cuarto, tienen derecho a un cuatro por ciento.

La vocación de sacrificio y el amor por la institución nos hace felices de ser policías... Pero como no ganamos horas extras, ni tenemos mecanismos de presión sindical y debemos estar disponibles a cualquier hora y en cualquier sitio, nuestro salario debería ser mejor , comenta mientras presta guardia a la entrada de un cuartel un uniformado.

El policía tiene el salario mínimo. El que lleva doce años de servicio, por ejemplo, gana menos que un cabo segundo de la marina, que se fabrica en tres años, pese a que expone mucho más su vida que éste , señala el coronel (r) Oscar Held Klee, presidente de la Asociación de policías retirados.

Observa que en las actuales circunstancias la familia de un agente se encuentra desamparada. La letra menuda de los reglamentos le señalan prestaciones que se hacen efectivas después de más de un año y por eso no es raro ver que las mujeres que hoy lloran al pie del ataúd, mañana no tendrán como pagar las matrículas de sus hijos , dice.

El servicio médico para ellos es accesible. No así el derecho a estudiar porque los cupos de los colegios son muy limitados y los auxilios contrastan con las altas pensiones que cobran los establecimientos particulares.

Salario-riesgo, esa es la proporción con la que los uniformados miden su nivel de vida.

Held Klee resume: Un torero se encierra los domingos y los feriados en un redondel, frente al toro, un enemigo que tira de frente. El policía se encierra en otro redondel llamado Colombia, pero sus enemigos son hombres anónimos, sin rostro, que le disparan por la espalda. El simplemente asume sus riesgos .

Las familias de los agentes, suboficiales y oficiales muertos en servicio activo y en actos meritorios del servicio, en combate o como acción del enemigo tienen derecho a las siguientes prestaciones: 1. A que el tesoro público les pague por una sola vez una compensación equivalente a 48 meses (cuatro años), de los haberes correspondientes al grado conferido a la víctima 2. Pago doble de la cesantía por el tiempo servido. 3. Ascenso en forma póstuma al grado inmediatamente superior, cualquiera que fuere el tiempo de servicio. 4. Pago de una pensión mensual si hibiensen cumplido doce años o más de servicio. 5. Si no hubiere cumplido doce años de servicio, sus beneficiarios, con excepción de los hermanos, tendrán derecho a que el tesoro les pague una pensión mensual equivalente al 50 por ciento de las partidas. 6. Los familiares del fallecido tendrán derecho a que el gobierno les suministre asistencia médica, quirúrgica y odontológica, servicios hospitalarios y farmacéuticos, mientras disfrutan de pensión decretada con base en los servicios. Los hijos tendrán derecho hasta la eddad de 21 años. 7. Tres meses de alta por fallecimiento, tiempo durante el cual los beneficiarios en el orden y propoción establecidos, recibirán el sueldo como si la víctima estuviera todavía en servicio. 8. El Estado otorga a los agentes un seguro de vida equivalente a $1 169.305.oo. 9. Auxilio mutuo, asignándole a los beneficiarios de cada fallecido la suma de $450.000.oo, incrementados en forma progresiva. 10. Los gastos de inhumación son cubiertos por el tesoro a quien los haya hecho, sin que la cuantía sea inferior a cinco veces el salario mínimo legal. 11. Los hijos tienen derecho a ser becados por Bienestar Social para adelantar sus estudios. 12. Empleo para las viudas e hijos de acuerdo con su grado de instrucción y capacitación.

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