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SEIS OREJAS DE REMATE

SEIS OREJAS DE REMATE

La de ayer en la Plaza de Toros de Santamaría era la última corrida de las ferias grandes de Colombia. La Corporación había dejado la mejor orquesta para la fiesta de despedida. La plaza se llenó hasta los balcones. Y el Batallón Guardia Presidencial le dio más altura con una retreta en la que cupieron desde Pachito Eché hasta los himnos con tono patrio.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
19 de febrero 2001 , 12:00 a. m.

La de ayer en la Plaza de Toros de Santamaría era la última corrida de las ferias grandes de Colombia. La Corporación había dejado la mejor orquesta para la fiesta de despedida. La plaza se llenó hasta los balcones. Y el Batallón Guardia Presidencial le dio más altura con una retreta en la que cupieron desde Pachito Eché hasta los himnos con tono patrio.

Con un cielo toldado de gris plomo, que al final solo dejó caer "bienhechor" roció, se lidió un bonito encierro de Agualuna-Zalduendo. Ha podido ser una gran corrida, pero hay por ahí en el ruedo una trampa de tarasca que no han descubierto, y que les viene partiendo las manos a los toros. Ya se había malogrado uno y ayer cayeron tres. Eso ya es un atentado contra cualquier encierro. Ayer ha podido caer un miembro del Guardia Presidencial, que pisan tan firme.

Lo toros embistieron, excepto el primero de Dinastía , dos fueron bravos. Cuatro tuvieron nobleza y casta. Será, seguramente, el encierro de la temporada, sin ser de bandera. Se cortaron seis oreja, que pudieron ser, en justica, cuatro, pero la presidencia, mal asesorada, estuvo echando la oreja por la ventana.

El primero, de Zalduendo, fue devuelto entre titubeos presidencial, que lo vio malograse, lo dejó picar y después dijo "adentro que están bailando". Entre una cosita y demás, solo a las 4 Finito pudo recibir por verónicas a su primero bis. Y vino la faena. Toreó de verdad, en medio de un vientecito vagabundo, que no faltan. Toreó con técnica y arte, con lo complicado que es eso. Midiendo las fuerzas del toro, la velocidad, la distancia. Hizo el toreo despacio sobre la mano diestra. Y más despacio por naturales hondo, muy bello. Qué templadito, qué sereno, dando espacios. Tenía un toro noble, al que mató de estocada entera y cortó una oreja, pelo a pelo.

El quinto lo pensaba para embestir, pero al fin metió la cabeza. Y Finito estuvo bien con la capa. Brindó a César Rincón y volvió a cuajar el buen toreo, aunque cuarta cuarta velocidad. Pero tuvo mando y largura. Nuevamente los naturales en redondo fueron superiores a las series por derecha. Este también fue un bello toro, con raza, con nobleza, que transmitía mucho. Se le veía la bravura el cara. Una estocada desprendida y dos orejas, una de parte de la presidencia, también "desprendida".

José Gómez Dinastía traía muchas ganas de triunfar. Pero la mala suerte le pudo a la ilusión. Su primer toro fue un caldo con vidrios. Esperaba, miraba todo lo que se movía, reculaba y amagaba. Ya tuvo mérito matarlo pronto.

Pero Dinastía se la jugó en el segundo. Verónicas de rodillas ante un león que le roncaba en el pecho. Y ejecutó un bello y variado quite. Y comenzó cumbre, con dos series por derecha, mejorando en cada una. Se oyó un "Colombia" en los tendidos. Pero el toro cayó en la tarasca y se malogró. Que mala suerte: se cayó el hotel en luna de miel. No se Pero mató de un espadazo -atravesado como su suerte - y le otorgaron una oreja. De todos modos la iba a cortar. Otra vez será.

El tercer toro quería rajarse. O se rajó. Pero El Juli , que sabe aprovechar media arrancada, siempre le tapó los ojos, le robó los lances . Y como quiere devolverles lo de la boleta peso a peso a la afición, puso banderillas, y se jugó el pellejo. Sobre todo en el último, donde los pitones le quedaron como dos leños en las obreras.

Una faena vibrante, porque El Juli es vibrante. Series tragando los arreónes, exponiendo, inclusive barriendo la arena. Trinherillas, y más series. Y el público suyo. Y hasta el toro, que cuando le podido "déjate matar torito", el animal se dispuso a recibir el espadazo, que fue caída.

En el sexto, otra vez la tarasca. Ya había lanceado con belleza. Y había puesto un tercer par maravilloso. Y había empezado a cuajar el toreo bueno, el de pases templados y ligados y bien rematados, pero se malogró el toro. Y hasta la tarde que terminó fría, porque, además, el toro se demoró en caer. Y con él cayó la temporada.

Foto : Finito de Córdoba en un templado derechazo. Toreó muy bien, con lentitud y cortó tres orejas. Vibrante actuación de Julián López El Juli . Dinastía cortó una oreja y no tuvo suerte con su lote. EL TIEMPO/Camilo George.

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