ASÍ SECUESTRARON EL FAC 1165

ASÍ SECUESTRARON EL FAC 1165

Tengo una pistola apuntándome en la cabeza . Con esta frase el piloto Jorge Durán, quien comandaba un avión de la aerolínea comercial militar Satena, sorprendió ayer a las 4:25 de la tarde a la torre de control del aeropuerto de San Vicente del Caguán (Caquetá), ubicado en la zona de distensión acordada desde 1998 por el Gobierno y las Farc para una negociación de paz.

31 de enero 2001 , 12:00 a.m.

Tengo una pistola apuntándome en la cabeza . Con esta frase el piloto Jorge Durán, quien comandaba un avión de la aerolínea comercial militar Satena, sorprendió ayer a las 4:25 de la tarde a la torre de control del aeropuerto de San Vicente del Caguán (Caquetá), ubicado en la zona de distensión acordada desde 1998 por el Gobierno y las Farc para una negociación de paz.

Luego, el piloto anunció que la nave FAC 1165 con 26 pasajeros abordo estaba secuestrada. La noticia hizo recordar lo ocurrido el 8 de septiembre del año pasado cuando el guerrillero Arnubio Ramos desvió hacia ese mismo aeropuerto un avión comercial de Aires (ver nota siguiente página).

" Súbase!", le ordenó el aeropirata al agente Chavarro de la Policía Cívica, mientras le apuntaba con una pistola 9 milímetros desde la puerta del avión.

El policía apartó los brazos del cuerpo en actitud de defensa y le respondió: "No. No me subo". El hombre le repitió con más fuerza: " Súbase!". Cuando Chavarro volvió a negarse le ordenó entonces a una de las funcionarias de Satena que se encontraba a unos tres metros del agente: "Entonces súbase usted".

Se trata, según el comandante de la Fuerza Aérea, general Héctor Fabio Velasco, de un desertor de las Farc que desde hace dos años se unió a esta organización. Es de nivel universitario y estaba en labores más técnicas que de guerra , precisó. Agregó: Estaba aburrido de ese mundo, del maltrato que le daban y que le incumplieron con una solicitud que hizo a favor de su familia. No le pagaban . Velasco explicó que el nombre del secuestrador debe mantenerse en reserva porque las normas internacionales lo protegen.

Presa del temor, la mujer subió las escalerillas, y la puerta de la aeronave se cerró. Eran las 4:50 de la tarde y comenzaba así un nuevo episodio de secuestro de una aeronave en San Vicente del Caguán, corazón de la zona de despeje para los diálogos entre el Gobierno y las Farc.

El itinerario.

En el avión viajaban 26 pasajeros y cuatro tripulantes. Unos minutos antes había llegado de Neiva y esperaba ser abordado para regresar a esa ciudad y luego partir hacia Bogotá, en una ruta que se cumple con regularidad los martes, jueves y sábado.

Según el relato del encargado de la Policía Cívica, agente Eduardo Cedeño García, en el aeropuerto se encontraban, como de costumbre, cuatro unidades realizando labores de control.

Los pasajeros cumplieron la requisa que habitualmente se hace a un costado de la sala de espera de aeropuerto Hernando Fallas, antes de ingresar a la pista.

Todos habían subido al aparato. Pero el aeropirata evadió los controles, saltó un muro vecino a la sala de espera y corrió hacia el avión antes de que se cerrara la escalerilla.

Uno de los agentes corrió detrás de él mientras otro, a unos metros, desenfundaba su arma. Fue entonces cuando el terrorista le ordenó a Chavarro subirse a la aeronave.

Lelo Celis, encargado del traslado de las maletas de los pasajeros hacia la nave, vio cómo, en la cabina, el piloto era encañonado por el aeropirata.

Corrió hacia la sala de espera donde los familiares de los pasajeros aguardaban el despegue y grito: " Asaltaron el avión! Asaltaron el avión!".

Disparar al tanque.

"El piloto decía que tenía que irse y la Policía le decía que se quedara. Pero él repetía y hacía señas de que no, que tenía que irse. Gritábamos que no dejaran ir al avión", relató Aleida, madre de Karen Andrea Altamar, una jovencita que esperaba llegar a Bogotá para continuar sus estudios.

El avión permaneció en la pista unos siete minutos, mientras los cuatro agentes de la Policía Cívica intentaban, frente a la cabina, persuadir al piloto para que no despegara. También los controladores, desde la torre, le insistían.

Moviendo los brazos y con el cañón del arma del aeropirata en la espalda, el piloto indicaba que despejaran la pista porque ya no había nada qué hacer.

"Pensamos dispararle al tanque de la gasolina o a las llantas, pero también pensamos en el riesgo que corrían las personas que iban en el avión", dijo uno de los policías.

La aeronave tomó pista y despegó pasadas las 4:30 de la tarde. Una vez en el aire, el hombre ordenó a la tripulación comunicarse con la torre de control del aeropuerto militar de Catam, en la capital, para que dispusiera un plan de emergencia para aterrizar allí sin contratiempos.

A las 5:45, el avión secuestrado aterrizó en la misma pista donde la semana pasada llegó procedente de Estados Unidos una flotilla de helicópteros UH-1H en aplicación del Plan Colombia.

De ahí en adelante comenzaron las gestiones humanitarias y de negociación.

Incluso el secuestrador del avión pidió la presencia de organismos humanitarios y voceros del Gobierno para emprender su huida hacia Costa Rica. No me voy a dejar llevar por este señor a Costa Rica , murmuró el capitán de la nave. Fue escuchado por un pasajero que con una seña lo respaldó. Luego los dos, a las 9:55 de la noche, se lanzaron sobre el desertor, lo inmovilizaron y le quitaron el arma.

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