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MÍTINES DE FUMADORES

MÍTINES DE FUMADORES

La Unión Soviética asiste a un nuevo tipo de protesta que no por curiosa deja de ser muy ilustrativa acerca de los problemas que sacuden al país: los mítines de fumadores. La penuria por el tabaco ha llegado al límite. Por todo Moscú hay colas de fumadores ante los quioscos. Hay hasta embotellamiento de tráfico porque los conductores paran de improviso y se parquean a la loca cuando ven cigarrillos a la venta. Sólo se venden cinco cajetillas por persona.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
22 de septiembre 1990 , 12:00 a. m.

El mes pasado, en Perm, un mitin de mil personas enfurecidas ante la principal distribuidora de la ciudad nombró un comité de huelga de 12 integrantes y se dirigió al Soviet local que prometió reparar la fábrica de cigarrillos y traer de emergencia 250.000 paquetes.

El 2 de agosto, 2.500 fumadores indignados bajaron a empujones de la tribuna a un secretario del Partido Comunista local.

Las protestas se han extendido. En la fábrica de motores de Yaroslav, tres mil obreros pararon el trabajo. En Leningrado y Gorki (ahora Nóvgorod) cientos de personas detuvieron el tráfico para exigir su diaria ración de nicotina. En Kostroma, 38 obreros de un aserrío dejaron de ir a trabajar en señal de protesta. En la calle Yauskaia de Moscú los manifestantes tumbaron postes y regaron basura.

El problema, según declaraciones en privado de un funcionario del Soviet de Moscú, reside en parte en que no hay filtros y por eso se fabrican menos cigarrillos.

Por televisión se pidió paciencia a los fumadores moscovitas y se anunció que pronto llegarán a la capital treinta vagones cargados de cigarrillos. El locutor, sinembargo, finalizó la nota diciendo que lo principal no es que lleguen, sino que se distribuyan.

Es que en el mercado estatal, donde sólo vale unos kopeks un paquete de cigarrillos Iava, no se consiguen. Mientras en el mercado negro del Distrito Suroeste, que funciona a la vista de todo el mundo junto al almacén Polskaia Moda, se vende por cuatro rublos el paquete. El viernes se descubrió un apartamento clandestino repleto de cigarrillos destinados al mercado negro.

El problema se extiende a infinidad de artículos básicos. Desórdenes y burocratismo en la planificación crean la escasez. La demanda crece hasta convertirse en desesperación. Y la economía sumergida , como llaman al mercado negro que florece a la luz del día, se apodera de todo para revenderlo a varias veces su precio.

A las exigencias de los fumadores se han sumado sectores de la población que claman contra los problemas en el suministro de alimentos. Graves incidentes se han presentado en Cheliabinsk. En dos días de protestas, el saldo son 11 policías y un civil heridos y los locales del Partido Comunista y el KGB destruidos por miles de personas indignadas.

Con las pérdidas que hasta ahora arroja la cosecha, se espera que cuando llegue el invierno la escasez se agudice drásticamente. Si a eso se le añaden el anunciado aumento en los precios y la eliminación de subsidios estatales para mediados del invierno (enero del 91), no es muy difícil prever que los mitines ya no van a ser simplemente de fumadores.

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