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RAMÓN , EL ESPÍA PERFECTO

RAMÓN , EL ESPÍA PERFECTO

El 4 de octubre de 1985 llegó al escritorio de Victor Cherkashine, un oficial del KGB destacado en la embajada de la URSS en Washington, una carta anónima enviada por correo normal.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
22 de febrero 2001 , 12:00 a. m.

El 4 de octubre de 1985 llegó al escritorio de Victor Cherkashine, un oficial del KGB destacado en la embajada de la URSS en Washington, una carta anónima enviada por correo normal.

Estimado Señor Cherkashine: En algunos días voy a enviarle una caja de documentos(...) algunos de los cuales son extremadamente sensibles(...) Pienso que son suficientes para merecer un pago de 100.000 dólares .

Cherkashine leyó la misiva. En condiciones normales hubiera pensado que era una broma. Sin embargo, en un aparte de la carta encontró la prueba que lo sacaría de su error. Su anónimo corresponsal puso ante sus ojos los nombres de tres espías soviéticos destacados en Estados Unidos y reclutados como agentes dobles por los servicios secretos norteamericanos. Toda una bomba del contraespionaje.

Desde entonces, ese anónimo corresponsal fue conocido en los medios del espionaje ruso con el nombre clave deRamóni , el mismo que el domingo pasado, 15 años después de su primer contacto con los rusos, fue capturado por el FBI luego de dejar en un parque de Virginia un paquete con información clasificada.

Servidor ejemplar.

Ramón , o B , como también se le conoció, resultó ser nada más ni nada menos que un agente modelo del servicio de contraespionaje del FBI, que aparentemente prestó un servicio ejemplar durante 25 años y que año tras año superó la prueba del detector de mentiras. Su nombre real: Robert Hanssen.

Elegante, sonriente, habitante de una casa sobria en Virginia (suburbio tradicional de Washington), casado, padre de seis hijos y religioso practicante, Hanssen es perito mercantil, y además habla ruso. Eso le sirvió para entrar a la oficina financiera de la policía de Chicago y luego al FBI en 1976. Tenía 32 años.

En vista de su excelente desempeño, en 1985 fue encargado de la dirección de la división local de Inteligencia del FBI en Washington. Su misión: vigilar las actividades de los diplomáticos rusos acreditados ante la ONU.

Allí, según versiones de prensa, Ramón pudo haber confirmado para los soviéticos información entregada por el espía estadounidense Aldrich Ames- el ex esposo de la colombiana María del Rosario Casas- quien trabajaba para la CIA y que purga cadena perpetua por haber entregado múltiples secretos. Diez agentes fueron ejecutados por culpa de Ames.

Ramón diseñó una sencilla pero efectiva forma de entregar información sin que sus contactos supieran quién era y sin que sus jefes descubrieran sus pasos, como lo aseguró Louis Freeh, director del FBI.

Hacía llegar la información a través de largas cartas que enviaba sin ningún misterio a través del correo local, o en paquetes que frecuentemente eran dejados en lugares prefijados. Así también le pagaban sus honorarios.

La primera vez, por 100 mil dólares.

Por ahora mis necesidades son pocas por lo que no solicito más de 100 mil dólares en pago. Sin embargo, y en vista de que una cantidad así generaría ciertas sospechas, quizás ustedes podrían considerar la posibilidad de enviarme algunos diamantes para asegurar el futuro de mis hijos y, eventualmente, para asegurar un plan de escape , le escribió Ramón a los soviéticos en otra de sus cartas.

En total, Ramón hizo llegar a sus socios 27 cartas y 22 paquetes. A su vez, recibió 33 de estos últimos. Esos 100 mil dólares iniciales que cobró por su primera entrega no fueron más que un anticipo. En 15 años, el espía se embolsó un total de 1,4 millones de dólares, 600.000 en efectivo y 800.000 en una cuenta bancaria en Moscú.

Una marcada obsesión por su seguridad, frecuentes errores en su trabajo y visitas frecuentes a lugares sospechosos hicieron que sus propios compañeros de contrainteligencia empezaran a sospechar de él en diciembre. Y más aún cuando una investigación interna concluyó que el FBI tenía infiltrado un espía.

Poco después el mismo buró obtuvo documentos del desaparecido KGB que permitieron identificarlo.

Ramón está hoy a punto de la pena de muerte, algo que él mismo les explicó a sus contactos en noviembre del año 2000: Recientes cambios de la ley norteamericana prevén ahora la pena de muerte para la ayuda que les aporto. Como ustedes saben, en consecuencia, tomo algunos riesgos. Por otro lado, conozco mucho mejor que otros los campos minados y los riesgos .

Hasta ahora, Ramón , B o Robert Hanssen, el doble espía perfecto, insiste en declararse no culpable .

(*) Con información de AFP Efe, Washington Post y Ana María Jaramillo, corresponsal en Miami.

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