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QUÉ FUE DE LOS PLANES DE CHOQUE

QUÉ FUE DE LOS PLANES DE CHOQUE

La pésima noticia de que el desempleo llegó al 14,5 por ciento, la mayor tasa de desempleo de los últimos trece años, no es sino la confirmación de que las políticas económicas de este gobierno fracasaron, y que, por su culpa, Colombia enfrenta hoy la crisis económica más difícil de su historia reciente.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
22 de febrero 2001 , 12:00 a. m.

La pésima noticia de que el desempleo llegó al 14,5 por ciento, la mayor tasa de desempleo de los últimos trece años, no es sino la confirmación de que las políticas económicas de este gobierno fracasaron, y que, por su culpa, Colombia enfrenta hoy la crisis económica más difícil de su historia reciente.

Así escribió en estas páginas el entonces candidato a la Presidencia Andrés Pastrana Arango el 14 de abril de 1998. Qué podríamos decir cuando, tres años después y bajo su mandato, la cifra de desempleo ha alcanzado el 19,7 por ciento -la más alta de los últimos cien años- y la crisis económica ha pasado a ser la más grave de la historia nacional?.

Haríamos mal, sin embargo, en imitar al doctor Pastrana y atribuir esta desesperada situación solamente a una gestión económica particular. Hemos llegado al actual estado de cosas por una acumulación de factores durante un plazo bastante más largo que tres años. En los últimos días, varios economistas se han pronunciado al respecto tras las declaraciones perplejas del ex presidente César Gaviria. Hay, pues, considerable ilustración al respecto. Y aunque no nos proponemos aquí analizar las raíces de lo que estamos padeciendo pues seguramente las encontraremos río arriba, en un modelo de desarrollo con poco corazón para la justicia social , sí conviene preguntar qué se ha hecho y qué se está haciendo para frenar el más acuciante problema que afecta el bolsillo de los colombianos: la falta de empleo. En este momento, uno de cada cinco colombianos en edad de trabajar no encuentra dónde hacerlo, y se necesitarán muchos años de crecimiento económico para que empecemos a descender de la cúspide de desempleo más alta de América.

El problema, repetimos, es qué se hace para combatirlo y cómo se informa a los colombianos sobre la situación. No hay duda de que los esfuerzos a favor de la paz repercuten en ello. Nos atrapa un círculo vicioso: la falta de paz perjudica la actividad económica, la poca actividad económica lastima el volumen de empleo, y la baja en el empleo deteriora las condiciones de orden público.

Desgraciadamente, un problema estructural tan difícil ha sido manejado con cierta ligereza. Más que convocatorias reales y explicaciones descarnadas a la opinión pública, el Gobierno ha optado por anuncios espectaculares pero sin sustancia. Hace dos años, el Presidente dio a sus ministros un plazo perentorio para que produjeran un plan definitivo de choque contra este mal. Pero fue más la bulla , como decía un personaje de García Márquez, pues el remedio no se vio. En octubre del 99 volvió a crear falsas expectativas al comprometerse a crear 400.000 puestos, mientras el jefe de Planeación señalaba que a partir del año 2000 iba a retroceder la tasa de desempleo. Ni lo uno ni lo otro. En tres ocasiones más -la última hace nueve meses- el Gobierno lanzó, con estruendo de bombos y platillos, planes para revivir la construcción. Pero la construcción, una de las mayores fuentes de empleo, no revive.

Es sabido que todo gobierno ejerce en ciertas encrucijadas una especie de derecho al pataleo que lo impulsa a lanzar globos de distracción. Recordemos que la Administración Samper propuso, para camuflar aprietos, la pena de muerte para secuestradores, y el canal interoceánico del Chocó, entre otras fábulas de ocasión.

Pero los tales planes de choque contra el desempleo han perdido ya su eficacia, incluso como cortina de humo. El Gobierno debería coger el toro por los cuernos, explicar a los colombianos la durísima realidad que afrontamos en esta materia, convocar de veras al país para intentar aplicar remedios, y abandonar toda demagogia al respecto. De no hacerlo, seguirá generando frustración y falsas ilusiones.

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